“Estas películas son clásicos… pero son horribles”

De 'Amélie' a 'American Beauty', y de 'Gladiator' a 'Gravity', no hay película que se libre de los palos de 'Antiguía del cine', el nuevo libro de Iván Reguera.

Por
08 de noviembre de 2015

¿Buscas un crítico de cine amigo de los matices? ¿Con respeto por el canon de los clásicos? ¿Que tenga a Scorsese, Godard Kubrick en un altar? Pues Iván Reguera no es tu hombre… pero, aun así, deberías leer su Antiguía del cine (Poe Books), el libro con el cual este crítico y periodista (colaborador de CINEMANÍA) se queda a gusto con películas clásicas a las que considera sobrevaloradas e indignas de elogio. Desde American Beauty La vida de Adéleapenas hay un filme de alta puntuación en las listas de IMDb (o,ya que nos ponemos, en las listas de casi cualquier otro medio especializado) que se libre de sus palos. Y, si nos ponemos con los cineastas, David Lynch, Alfred Hitchcock, los hermanos Coen Christopher Nolan (“El director más sobrevalorado del nuevo siglo”, según el autor) reciben todos somantas de aúpa.

Ahora bien: cabe preguntarse si la Antiguía del cine aspira a recomendar a los espectadores que se alejen de esos filmes como de la peste, o si se trata más bien de un trabajo cómico, que aspira a hacer reír tocándoles el hígado a vacas sagradas del celuloide. Según Reguera, un poco de ambas cosas: “Es un libro de desahogo”, explica el autor. “El objetivo principal es relajarnos un poco, no tomarnos el cine tan en serio y cuestionar un poquito la mitificación de películas, y también de la crítica”. “Lo que más me ha sorprendido del libro es lo que no he escrito yo”, prosigue, refiriéndose a las transcripciones de loas y elogios hacia las películas por parte de expertos de mucho peso. “Los entrecomillados sobre películas que me parecen absolutos despropósitos, que te hacen pensar ‘pero qué película ha visto este señor’. Y yo soy crítico de cine también, así que he podido decir mis barbaridades”. 

Tanto en su libro como en nuestra charla, Reguera no escatima pullazos a cuenta de películas que le dejan insatisfecho. Así, declara haberse “aburrido como una mona” con El caballero oscuro, y afirma odiar Toro salvaje (“Está rodada como Dios, pero el guion es muy flojo y su protagonista resulta detestable”). ¿Ha seguido un criterio para valorar las películas que cita en la Antiguía, u obedece su lista al impulso y al afán gamberro? “El libro está dividido en cuatro apartados, y cada uno tiene su mundo. Están las películas ‘académicas’, aquellas que han recibido muchos premios, sobre todo Oscar: son ejemplos de cómo se ha podido ensalzar películas tan de tercera como Gladiator Rocky. Luego está el apartado de películas ‘gafapastas’, de festivales y de moderneo, como El gran Lebowski o las de Wes Anderson. Son películas de las que todos los modernos hablan, pero dime tú quién se acuerda de Her ahora. Después, los ‘intocables’, los grandes clásicos: películas de las que te da miedo decir que no te han gustado, como Vértigo o Sed de mal, que me parece desastrosa. Y, finalmente, los blockbusters, que es lo más masivo pero también da rabia: ¿cómo es posible que las nuevas películas de Tarantino tengan tanta aceptación popular?”.

Reguera confiesa que ha elegido sus títulos entre una colección de películas recientes y conocidas, para no alienar al lector potencial. “Es un libro para vender en grandes superficies”, bromea. Pero también contiene una defensa del cine narrativo, basándose en los postulados del gran Sidney Lumet y su libro Cómo se hacen las películas (“Un libro maravilloso”). Debido a ello, el autor admite que tal vez caiga una segunda Antiguía del cine con otras películas “que me han hecho hasta daño, como Holy Motors“.  Una última pregunta: entre todas las películas que Reguera ha escogido para hacerlas añicos, ¿hay alguna que le parezca salvable, o que incluso le guste? “En ocasiones lo comento en el libro: me gusta La lista de Schindler, pero tengo dudas morales sobre esa película. Me divierto con Rocky y me encanta Kubrick, aunque me parece sobrevalorada. Matrix me entretiene, y Un día de furia me parece que está muy bien, pero podría haber sido una enorme película… pero no lo es”. 

Después de tanto palo, ¿no le preocupa a Reguera que tanto los directores españoles que cita en el libro se tomen a mal verse citados en él? “En absoluto: ya está bien de no meterte con tu gremio. A mí me lo han comentado compañeros de la industria: ‘ten cuidado con la gente de la que hablas, que esto es muy pequeño’. Eso no excusa dejar de meterte con tótems que no sólo hacen mal cine, sino que le hacen daño al cine: Álex de la Iglesia lleva 25 años sin saber terminar una película, y Alejandro Amenábar ganó un Oscar por un culebrón de por la tarde titulado Mar adentro. Si tú diriges una película, tienes que arriesgarte a que te digan que es mala, como si alguien me dice que mi libro es una mierda”.

A continuación, os ofrecemos algunos de los palos selectos que Reguera arrea en su libro. Como podéis comprobar, este señor no perdona a nadie…

American Beauty: “Una horterada digna de libro de autoayuda de una estantería de saldos”.

Brokeback Mountain: “De repente, y sin haber visto UNA SOLA MIRADA o atisbo visual que nos indique que se atraen, uno de ellos abraza al otro y el abrazado, tras cierta duda, lo monta bruscamente. Sinceramente, he visto pelis porno técnica y narrativamente más complejas que esto”.

Gladiator: “Una película aburrida, vacía y sin ritmo, con una Roma digital que nos acerca más al videojuego que a una película de romanos como las que se disfrutaban en los 50 o 60, donde todos los decorados eran físicos, reales. Igual que los figurantes”.

Gravity: “Con tanto jadeo (¡ah, ah, ah, ah!) Bullock, tan operada que se le ha quedado cara de sherpa tibetano, parece que está participando en el Roland Garros en vez de actuando”.

Hable con ella: “La película es un sindiós, una ridiculez pretenciosa en la que nunca funciona la mezcla dramón desgarrado con comedia de chistes de tercera. Y encima el ‘gran director de actrices’ hace hablar a sus chicas como si estuvieran haciendo un monólogo de travestis en Torremolinos”.

Amélie: “Un interminable spot de compresas”.

El caballero oscuro: “Este engendro es una nadería aburrida, larga, un fi lm mal explicado, en el que te pierdes y que no termina nunca”.

La princesa prometida: “La princesa prometida debe juzgarse como un cuento, de acuerdo, pero es que es un cuento malo, mediocre y estúpido”.

El gran Lebowski: “La trama es demasiado absurda, los personajes demasiado caricaturescos, el narrador de la historia toma zarzaparrilla pero no sabemos qué tiene que ver con la narración o con el Nota, la parte de la entrega del dinero es eterna, todo eso del ‘arte vaginal’  de Julianne Moore una mamarrachada, los de los nihilistas roza lo patético… En fin: un buen personaje, floja trama. Y todo muy largo”.

¿Cuál es el mejor final de la historia del cine?

Desde 'Annie Hall' hasta 'Reservoir Dogs', pasando por 'Taxi Driver', Iván Reguera desvela los secretos de 'Los mejores finales de la historia del cine'.