Escándalos en el plató: 10 autobiografías de actores que tienes que leer

A veces, las estrellas de cine viven historias con las que el común de los mortales sólo soñamos. Y, a veces, escriben libros para contarlas: aquí tienes nuestros favoritos.

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14 de octubre de 2011

Todos les conocemos, y algunos incluso les admiramos. Son los actores más famosos del mundo (bueno, algunos no tanto) y su profesión, sus mastodónticos ingresos y su condición de tarambanas les hacen vivir historias increíbles, y a veces inenarrables. ¿Hay algo mejor que enterarse de esas andanzas gracias a los cotilleos de la prensa? Sí: leerlas de primera mano en autobiografías.

 Tras un riguroso escrutinio de nuestras bibliotecas cinéfilas, hemos seleccionado para tí los mejores 10 libros de memorias escritos por actores y actrices. Leyéndonos no sólo ejercitarás tu vista con un poco de letra, que no todo es cine en esta vida, sino que también descubrirás que, además de ponerse en la piel de tus personajes favoritos, algunos intérpretes también saben escribir. Y, para colmo, muy bien.

Errol Flynn – Aventuras de un vividor

errol_flynn_autobiografiaEl autor: El máximo exponente de lo que debería ser toda estrella de Hollywood fuera del plató. Juerguista incorregible, espía a tiempo parcial y amigo de elementos como Howard Hughes, Flynn (1909-1959) también tuvo tiempo para protagonizar filmes como El capitán Blood y Robín de los bosques.

¿Por qué hay que leerla? Porque demuestra que se puede ser a la vez un inmenso truhán y un actor de carisma casi infinito. Y, además, está escrita con un estilo chispeante, que salta de una anécdota a otra cual proscrito por los árboles de Sherwood. Eso sí, no busques en ella ningún dato sobre la presunta habilidad de Errol para tocar el piano con su miembro viril: eso fue un rumor difundido, como tantos otros, por el viperino Truman Capote.

Un fragmento: [Narrando una estancia en Roma, arruinado tras una mala experiencia con sus productores, con su ex mujer apretando las tuercas y sin un duro en el bolsillo] “Siguiendo un principio temprano, cuando no tengas dinero, ponte tus mejores ropas, si las tienes, y si no las tienes… pídelas, hazte mejor la corbata y sal a la calle confiando en que nunca habías tenido un aspecto más próspero”.

Marlon Brando – Las canciones que mi madre me enseñó

El autor: ¿La mayor estrella de la historia de Hollywood? Chi lo sá… Pero lo cierto es que el marlon_brando_autobiografiaintérprete de El Padrino, Un tranvía llamado deseo, Apocalypse Now, ¡Salvaje! y tantas otras bien merece una lectura, por más que fuese un megalómano y que, en sus últimos años, se transformara en una parodia de sí mismo.

¿Por qué hay que leerla? Con los años, los kilos y los millones, Brando no sólo perseveró en su patológica inseguridad, sino que se aferró a ella como a un clavo ardiendo. De ahí quecontase con un ‘negro’ (el periodista Robert Lindsey) para este libro, en el que lo confiesa casi todo: desde las angustias sexuales de su juventud, a su intermitente relación con Marilyn Monroe, pasando por cómo encarnar a Don Vito Corleone le garantizó un cubierto gratis en los restaurantes más selectos de Little Italy.

Un fragmento: “Un día, tras acabar el rodaje, Elia [Kazan] me llevó a una sala de proyección y me puso la película completa. Mi interpretación me pareció tan horrible que me entraron náuseas y salí de la sala corriendo” [La película era La ley del silencio].

Klaus Kinski – Yo necesito amor

klaus_kinski_autobiografiaEl autor: Uno de los actores más majaras de la historia del cine, que ya es decir, Kinski (1926-1991) tuvo dos facetas bien diferenciadas. La primera fue la de currante en infinidad de películas de serie B (entre ellas, La muerte tenía un precio, junto a Clint Eastwood). Y la segunda, la de rostro fetiche de un Werner Herzog que, tras dirigirle (a garrotazos) en filmes como Aguirre, la cólera de Dios, le dedicó un documental titulado Mi enemigo íntimo.

¿Por qué hay que leerla? Porque, tras recorrer sus páginas, uno no sabe qué fue más constante en la vida de Kinski: la mala suerte (nació en una familia paupérrima, luchó en la II Guerra Mundial, tuvo trabajos horribles antes de subirse a las tablas) o el afán copulatorio. Una de las primeras ediciones españolas de esta autobiografía, formidable en términos literarios, se publicó en la colección de novela erótica La sonrisa vertical, así que imagina el contenido…

Un fragmento: “Ojalá no me hubiese hecho actor. Hubiese preferido ser un chapero y vender mi cuerpo a vender mis lágrimas, mi risa, mis miedos y mis alegrías. Pero hacer películas es mejor que limpiar lavabos”.

Alfredo Landa – Alfredo el grande: vida de un cómico 

El autor: Del ‘destape’ al infinito. O al premio al mejor actor en el alfredo_landa_autobiografiaFestival de Berlín, que viene a ser lo mismo. Pocos actores pueden alardear de una filmografía que incluye tanto Los santos inocentes como Jenaro el de los 14, y Atraco a las tres junto a No desearás al vecino del quinto.

¿Por qué hay que leerla? Pese a estar transcrito por el periodista Marcos Ordóñez, este libro no se lee como unas memorias tópicas y típicas, sino como un vertiginoso monólogo en el que Landa lo cuenta todo, todo, todo sobre un mundo siempre conflictivo: el cine español.  Trenzado de figuras como José Luis López Vázquez (al que Landa apoda ‘El morito’), Gracita Morales, Paco Rabal o José Luis Garci, Alfredo el grande es un libro que te dejará perfao.

Un fragmento: “[López Vázquez] sabía que [el director Manuel] Summers me había ofrecido un papel en su película No somos de piedra, pero le faltó tiempo para llamar al director y decirle que el proyecto le parecía tan extraordinario que quería ser él el protagonista. Y que se ofrecía a hacerlo por debajo de su caché, incluso gratis. Aquello era robarme un papel de la manera más inocua”.

Helmut Berger – Ich

helmut_berger_autobiografiaEl autor: Vale, no es el mejor actor de la historia. Pero Berger fue, desde muy tierna edad, la musa de Luchino Visconti, y eso debería bastar para incluir sus memorias en una lista de imprescindibles confesiones de cine.

¿Por qué hay que leerla? Por si su historia de amor griego con el autor de El Gatopardo fuese poco, Helmut Berger es un personaje que se dio al vicio y al fornicio, cosas que siempre quedan bien en una autobiografía. Y si se tienen compañeros de juerga como Romy Schneider o Mick Jagger (amigo íntimo del autor desde los 70) ni te contamos. Avisamos que el título de estas memorias, inéditas en español, quiere decir “Yo” en alemán: el ego del protagonista rebosa en cada página.

Un fragmento: [Acerca de Visconti] “Seré su viuda hasta el fin de mis días. A veces una viuda alegre, otras una viuda borracha o incluso histérica, pero nunca dejaré de llorarle. Nunca mostraba sus sentimientos, pero en sus películas está todo lo que él pensaba sobre la vida”.

Groucho Marx – Groucho y yo

El autor: ¿No sabes quién es Groucho? ¿No te gusta el cine? Contesta primero a la segunda groucho_marx_autobiografiapregunta, porque el mayor del clan de los Marx es la más grande figura cómica (con permiso de Chaplin, Keaton, Allen, Chico y Zeppo) que jamás ha fumado puros en una pantalla.

¿Por qué hay que leerla? Devorador de libros desde su más tierna infancia, Groucho Marx no sólo destilaba comicidad en cada fotograma, sino que además escribía como una mezcla de T. S. Eliot (amigo del alma) y el Capitán Spaulding empachado de cocos en la jungla. Hay libros mejor escritos que este en nuestro informe, pero no hay ninguno más divertido, ni con mejores anécdotas sobre la trastienda de Hollywood.

Un fragmento: “[La revista L. A. Confidential] publicó un artículo afirmando que me gustaban las chicas jóvenes. Yo sería el último en negar tal afirmación. El segundo decía que mi programa de TV [Apueste su vida] era deshonesto. Era una tontería pero, agotada mi paciencia, escribí la siguiente carta: ‘¡Caballeros! Si siguen ustedes publicando cosas desagradables sobre mi vida, me veré obligado a cancelar mi suscripción”.

Katharine Hepburn – Yo misma

katharine_hepburn_autobiografiaLa autora: Cuatro Oscar. Ocho nominaciones. 44 películas. 25 años de convivencia con Spencer Tracy. Si crees que eso no te da material para escribir un buen libro de memorias, consulta con un especialista.

¿Por qué hay que leerla? Con gran pesar, hemos comprobado que The Making of ‘The African Queen’ (el relato de ‘Kate’ sobre el rodaje de La reina de África, subtitulado Cómo me fui al Congo con Huston, Bogart y Bacall y no perdí la cabeza) resulta absolutamente inencontrable. Pero eso tampoco es una tragedia, ya que disponemos de este volumen en el que la actriz reparte estopa (hacia un Hollywood que la consideró “veneno para la taquilla”) dispensa cumplidos a los amigos y despotrica a costa de sus operaciones de cadera.

Un fragmento: “Cuando yo era joven, se suponía que las mujeres éramos el sexo débil. Lo malo era que yo no me había dado cuenta”.

 

Bruce Campbell – If Chins Could Kill

El autor: Puede que su nombre no te suene de nada, pero si decimos que se trata del Ash de bruce_campbell_autobiografia Posesión infernal, Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas, la cosa cambia, ¿verdad?

¿Por qué hay que leerla? La autobiografía del actor fetiche de Sam Raimi (que firma un cachondo texto introductorio junto a su hermano Ivan) se titula “Si las barbillas mataran…”, y su subtítulo es “Confesiones de un actor de serie B”. Y es que, en este libro, Bruce deja bien claro que la mayor parte de su carrera ha transcurrido entre rodajes cutres, promociones absurdas y películas sin el menor respeto crítico… Y que eso le encanta. Bien por él.

Un fragmento: “Las librerías están llenas de libros sobre estrellas de Hollywood y sus cosas. No quiero aguar la fiesta, pero esas nos las sabemos todos. Por ejemplo: mira a tu izquierda, y verás una de Judy Garland. ¿Qué falta te hace, si sabes que tenía una gran voz, pero una vida de mierda? A la derecha, una de Charlton Heston (…) Una gran voz, pero un tupé horrible. (…) Puede que no tengas ni idea de quién soy yo, pero te garantizo una cosa: ahora mismo, en Hollywood, hay centenares de pringaos como yo trabajando a destajo”.

Leonard Nimoy – Soy Spock

leonard_nimoy_autobiografiaEl autor: Como ya habrás descubierto, a veces las biografías de actores de poco fuste pueden ser mucho más divertidas que aquellas escritas (o firmadas, más bien) por estrellas. Nimoy, condenado a interpretar para siempre a cierto vulcaniano de cejas inenarrables en Star Trek, es buena prueba de ello.

¿Por qué hay que leerla? ¿Un actor de Star Trek escribiendo su autobiografía? Lo raro es que un intérprete del serial galáctico pase de contarnos su vida, porque además de Nimoy tanto el William Shatner (Kirk) como DeForest Kelley (Scotty) nos han obsequiado con sus memorias. Pero este libro es muy especial porque, tras titular su primer volumen autobiográfico I Am Not Spock (“No soy Spock”) y llenarlo de quejas por su encasillamiento, Nimoy dedicó este segundo libro a contar cómo, tras la muerte del personaje en Star Trek II: La ira de Khan, se encariñó con su fuente de ingresos… ¡Perdón! Queríamos decir “con el papel de su vida”.

Un fragmento: [Rodando la muerte de Spock] “Un vulcaniano pensaría que su sacrificio era algo justo, pero para mí era como un entierro. (…) Había pasado muchos años de mi vida en el pellejo de ese personaje. Yo le debía mi admiración, mi respeto, y hasta mi cariño, y ahora le estaba condenando a muerte. (…) Por una vez, ni siquiera Bill [Shatner] tenía ganas de broma”.

Jenna Jameson – Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno

La autora: Con 114 películas en su haber y 16 premios de la industria del fornicio en sus jenna_jameson_autobiografiaestanterías, la menuda y tetuda Jenna fue la reina indiscutible del cine X durante los 90 y los ‘dosmiles’.

¿Por qué hay que leerla? Quienes se piensen que Cómo hacer el amor como una estrella del porno está llena de humedades, sensualidades y promiscuidades, que cambien el chip ahora mismo. Antes que una diva pornográfica, la Jameson es una inteligente mujer de negocios, con orígenes muy humildes y un olfato casi sobrehumano para el parné. Aconsejamos la lectura de este libro a todos los ejecutivos que quieran saber cómo trepar en su especialidad profesional.

Un fragmento: “A los 16 años, me crecieron por fin las tetas y me salió ese vello púbico por el que rezaba todas las noches desde sexto curso. Era como si todo eso hubiese llegado de la noche a la mañana. Y, de repente, me transformé de una florecilla del montón a una mujerona que atraía las miradas. Era la pesadilla de cualquier padre”.