Christian Volckman: “La vida es una trampa. Tienes que enfrentarte a esta extraña realidad, que se transforma todo el rato”

Olga Kurylenko y Kevin Janssens protagonizan 'La habitación (The Room)', la nueva película del director francés, quien conquistó a crítica y público en 2006 con 'Renaissance'.

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01 de octubre de 2020

Ha tenido que pasar más de una década para que el realizador francés Christian Volckman regrese a la gran pantalla con su segundo título. La prometedora carrera cinematográfica de este daba comienzo con Renaissance (2006), un filme animado que en su doblaje internacional contaba con intérpretes de la talla de Daniel Craig.  Su ópera prima bien le valió al galo el Premio Annecy al mejor largometraje de ese año.

Ahora, el cineasta francés da un giro de tuerca a su carrera para traernos su nuevo filme: La habitación (The Room). Con toques de sci-fi, la película visita una habitación que hace realidad todos los deseos materiales de una pareja (compuesta por los reconocidos actores Olga Kurylenko y Kevin Janssens) y termina por convertirse en la peor de sus pesadillas. Una crítica hacia la tecnología, la avaricia y el abuso del poder.

¿Cómo surgió la idea detrás de esta habitación que recuerda a otros emplazamientos de filmes como Harry Potter o El resplandor? ¿Hubo alguna clase de inspiración de películas, literatura…? 

La idea surge de una mezcla de cuentos infantiles que nuestras madres nos leían de pequeños. También fui inspirado por algunas partes del hinduismo y otras del budismo, que denominan a la vida que vivimos ahora mismo como ‘Maya’ [una ilusión], que se supone que es como un sueño, y este sistema es un reflejo de nuestra mente. La mente está creando el mundo que vemos, es como una habitación, como una realidad virtual. Yo estaba muy intrigado e interesado en contar esta historia, porque puedes imaginar prácticamente cualquier cosa. Es como un espacio limitado por el tiempo y las leyes.

Nuestro cuerpo es fuerte y débil al mismo tiempo. Y para mí lo interesante era ver qué pasaría si viviéramos en esta realidad virtual o especie de sueño, donde somos como un discípulo de un gurú, que sabe que es un sueño en el que puede hacer lo que quiera, y probablemente no importe nada. Y luego está la regla que le dice que si es atropellado por un autobús en este mundo de ensoñación, eso todavía significa que ha sido ha atropellado en la realidad. Así es como estamos atrapados. Ese es el sentimiento que atrapa a todas las personas.

Digamos que se trata de un estudio sobre la mente y las realidades alternativas…

El sentimiento es el de estar atrapado en un cuerpo que no hemos elegido. Todas las dificultades de la vida son una trampa de la que no podemos salir, a no ser que te mates o algo así. Pero tienes que vivir la vida y enfrentarte a esta extraña realidad que se transforma todo el rato, y a la que no puedes aferrarte. Hay leyes para cada cosa, pero no pueden ayudarte en nada. Es muy extraño. Es una situación donde cada persona está en el mismo tipo de mundo que tú. Tienes trabajo para conseguir dinero y comer, lo cual sientes que es como una prisión o una trampa de la que quieres escapar y conseguir la libertad.

Deseamos muchas cosas y las queremos ya. Quiero una mujer, quiero un hombre, quiero niños, quiero una casa, quiero vacaciones… y todo esto crea frustración en la gente al no obtener la recompensa, pero ahora hay una aparente máquina de deseos que cumple todos nuestros sueños. La tecnología como el internet, las pantallas y los ordenadores parecen que nos ofrecen todo lo que queremos, pero es completamente falso. No nos proporciona nada. Una paradoja, ya que es una realidad virtual. Vivimos en esta especie de mundo secundario, de la tecnología y las redes sociales, pero está todo en nuestra cabeza

El filme es una mezcla entre realismo y fantasía, que trata las etapas del tiempo, el abuso de poder, las violaciones… Temas de actualidad con un gran simbolismo. 

La habitación (The Room) habla de lo que está pasando ahora mismo. Parece que trata la historia de una pareja en una habitación de una casa, pero es una forma de hablar de la tecnología, del deseo y acerca de las consecuencias de nuestros actos. Si utilizas mal la tecnología tiene consecuencias. Todas nuestras búsquedas de Google tienen un impacto en la realidad. Me refiero a todos estos sistemas masivos digitales que necesitan ser creados en la realidad, que saben dónde estamos y lo que buscamos. Puede haber una persona en Canadá, o en otra parte del mundo, consiguiendo nuestra información. La tecnología es muy fácil y sin aparentes consecuencias, pero la realidad es que sí las tiene.

Además, no nos importa nada cuando ansiamos un ordenador pensando en nuestra propia comodidad, y no queremos ver cómo se ha creado o en qué lugar, pero la gente se está matando a sí misma intentando conseguir cobalto en las minas de África para luego utilizarlo en la construcción de los móviles. No nos importa el hecho de que estamos destrozando todo y que esto lo van a pagar los niños. Eso no es sano. Hacemos caso omiso de los derechos humanos, lo que es una completa locura y al final se devuelve de alguna manera. Ese pago a cambio era la idea de La habitación. Todo lo que hacemos tiene un precio. Es un tipo de historia moral, aunque no me guste la moralidad.

En cuanto a la habitación… ¿por qué decidió no explicar nada del funcionamiento de este lugar y solo enfocarse en los personajes? 

La habitación es como un ordenador, tú lo utilizas pero no sabes cómo funciona y no te importa. Podemos hablar a través de pantallas en distintas partes del mundo, es una tecnología increíble, y no tenemos ni idea de cómo funciona. Nosotros podemos pensar que va por los cables, pero es una locura saber cómo trabaja. Para la ficción es difícil explicar cómo funcionan las cosas. Si empiezas a explicarlas se necesitan muchos elementos y se hace aburrido.

Por otra parte, ¿cómo fue trabajar con Olga Kurylenko, una Chica Bond, que ha trabajado con grandes directores como Terrence Malick, Terry Gilliam, Giuseppe Tornatore o Fernando López de Aranoa?

Era muy impresionante al principio. Ella es muy profesional y sencilla, y es como si siempre supiera lo que quieres hacer. Todo era muy fluido. Realmente se llevaba bien con Kevin Janssens, el otro actor protagonista. Además, ambos tuvieron un respeto mutuo el uno por el otro, porque han trabajado mucho. Es una actriz muy trabajadora, que necesita sentir lo que dice el director.

Ha pasado más de una década desde el lanzamiento de su ópera prima Renaissance pese a su gran éxito, ¿a qué se ha debido este alejamiento de la gran pantalla?

Entre Renaissance y La habitación (The Room) han pasado los años debido a que regresé al mundo de la pintura, un área que me interesaba explorar. Escribir es una relación única con mi mente, pero con la pintura y la música también pasa igual. El cine es el problema porque hay muchísimas personas involucradas en el proceso. Necesitas dinero, convencer a gente, contratar actores y conseguir decorados. Es muy intenso.

Después de Renaissance quería tomarme un descanso y descubrir si era un verdadero artista, pero lo que descubrí es que estaba muy solo y un poco deprimido, porque disfrutaba realmente haciendo películas. Es como una droga. Una vez que empiezas es complicado dejar de contar historias e intentar rodarlas. El proceso es muy rico, la gente que conoces es interesante y te engancha. Entonces pensé que mi regreso debía ser con una historia pequeña como esta. Los personajes en una casa, un barco o una playa, y ofrecer algo interesante. Cuando tuve el concepto, sabía que estaba preparado.

¿Y por qué en esta ocasión ha decidido crear una película de acción real, alejado de su docta mano en la animación…?

La parte buena de la animación es que los storyboards ya te dejan ver lo que quieres. En la acción real puedes hacer también este trabajo, pero al final tienes que averiguar una solución en el presente, cuando estás rodando en el momento con los actores. Esto no es algo controlable y te obliga a tomar una decisión en el momento. Con la animación trabajas mucho contigo mismo, pero en la acción real te deja imaginar cómo será la película.

El filme estuvo presente en el Festival de Sitges en 2019, donde ya proyectó en Sección Oficial su primera película. ¿Cómo fue el recibimiento en esta ocasión? 

Fue genial. La recepción fue muy buena. Es un festival muy bien organizado, y realmente disfruté de que la gente pudiera ver el final del proceso de la película. El personaje de Kate realmente  gustó al público, así que fue un gran momento vivirlo con ella. Sentir el cariño hacia la película y hacia Olga fue muy reconfortante.

¿Qué puede contar sobre sus proyectos futuros como The Kid: An animated adventure, basada en la reconocida obra de Charles Chaplin?

Aún no sé si The Kid será el siguiente proyecto, porque tengo otras dos películas pendientes. He estado trabajando en esta película animada durante dos años con un tono muy familiar. Realmente, tengo muchas ganas de realizarla. Hay un gran desafío con esta historia y con la relación con la película de Chaplin, que es una obra maestra. Eso aumenta la presión sobre el filme.

Por desgracia, el futuro se ve repleto de nubarrones. ¿Cómo cree que será el cine en un tiempo, especialmente con la pandemia de la COVID actual?

El cine es un desafío ahora mismo. La gente se está organizando en torno a plataformas como Netflix o Amazon Prime Video, y eso no es demasiado bueno. Para mí el cine es compartir la experiencia con cientos de personas en una misma habitación,  el mismo tipo de emoción a la vez, y es muy triste que eso se pierda. La COVID está atacando ahora mismo esto, por lo que esperamos que podamos salir pronto de esta.

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