Elías Querejeta, la escuela de cine que es un viaje vital

La Elías Querejeta Zine-Eskola desarrolla su primer curso en busca del “modelo de cine, Festival, Filmoteca y Pantalla para el siglo XXI”

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25 de marzo de 2019

“Entendemos el paso por la escuela como un viaje vital”. Así define Carlos Mugiro, el director de la Elías Querejeta Zine Eskola, la máxima con la que se están enfrentando a su primer año de vida. “Estamos levantando el proyecto entre todos. Con mucho trabajo, decenas de posibilidades y caminos que vamos explorando, descubriendo las potencialidades del proyecto en todos los sentidos”, añade. Nada lejos de la realidad. 12 meses atrás, anunciábamos su nacimiento en la ciudad de San Sebastián y su oferta de postgrado con tres itinerarios: Archivo, Comisariado y Creación. Definían como su objetivo el estimular la emergencia de cineastas con una mirada integral del séptimo arte y capaces de generar realidades cinematográficas nuevas.

Aterrizados en marzo de 2019, no solo ha llegado el momento de poder empezar a hacer balance del desarrollo del curso, sino que además, podemos informar de que en el próximo, la EZQE pasará a ser un centro adscrito de la Universidad del País Vasco. Sus actuales estudios serán reconocidos como Máster propios de la institución pública. Eso sí, Mugiro aclara que el acuerdo “no va a restar autonomía ni modificar la personalidad de la escuela. Será una capa más”. El convenio ha surgido “de forma natural, ya que el interés era mutuo por ambas partes”, afirma.

Los primeros pasos de la Zine Eskola

Maoui Alena es uno de los 45 integrantes de la primera promoción. Llegó desde Argentina, después de más de diez años trabajando en programación y en festivales. “Hasta ahora, por falta de instituciones con ofertas en curaduría audiovisual he tenido que formarme de manera independiente”, explica. Por lo que cuando vio la oferta de la joven escuela, no dudó en presentar su solicitud. El curso dio comienzo en el último Festival de San Sebastián donde, su subdirectora y profesora Maialen Beloki comenta que se preparó “una agenda ad hoc para los estudiantes, para que además de disfrutarlo como espectadores, pudieran conocerlo desde dentro”. Se prepararon para ellos “una serie de visitas guiadas y actividades específicas divididas en cuatro áreas: comunicación, técnica, industria y la sección Nest Film Students”, comparte. De esta forma, “pudieron conocer el trabajo y entresijos de cada área responsable del certamen”, aclara. Al respecto, Alena recuerda la sensación de estar recibiendo constantemente “estímulos. En un mes, sumado a las clases, teníamos a nuestra disposición proyectos de investigación, una sala de cine, un laboratorio, la filmoteca, cámaras, el festival y un centro cultural que nos abría las puertas a sus procesos de trabajo”.

Victor Iriarte es el responsable del Área de Cine y Audiovisuales de Tabakalera, y también forma parte del grupo de personas artífices de la EZQE. “Varias instituciones públicas que nos dedicamos a pensar, conservar, programar, hacer, exponer y difundir cine nos hemos juntado para generar un proyecto común”, define. También es docente, y explica que para el el centro, “estar en la escuela nos sitúa en una permanente y motivadora posición de autocrítica”.

Convergencia entre los tres itinerarios

El director de la Filmoteca Vasca, otro de los entes implicados en el proyecto, Joxean Fernández, recuerda también el primer día con emoción. Mugiro había previsto que los alumnos vieran Cero en conducta (1933) de Jean Vigo. “Es solo un detalle”, comenta, “pero pensé que una escuela de cine que empezaba con una obra maestra de ese tipo, se movía desde la casilla de salida en el terreno de la inteligencia”.

En ese grupo convivían 45 personas, 17 nacionalidades y perfiles diferentes. Partiendo del de María Antón Cabot, que es directora y montadora, y este año estrena su primer largometraje <3; hasta Alfredo Ruiz, que viene desde México y está preparando un documental. Dentro de esta pluralidad, Alena destaca como acierto de la EQZE que “no concibe una sola idea del cine, sino que nos abre un abanico de posibilidades enorme donde cada uno elige qué camino tomar. Los programas son tres pero es imposible pensar en uno sin la presencia de los otros dos”. Su convergencia se refleja en cómo es habitual que “haya alumnos viendo, revelando, montando y pensando películas al mismo tiempo”.

El día a día en Tabakalera

Las tres instituciones y los estudiantes conviven en un día a día de sinergia. A Iriarte le gustaría pensar que “de aquí va a surgir un modelo de cine, un festival, una filmoteca y una pantalla para el siglo XXI”. En una línea parecida se sitúa Fernández, para quien la Zine Eskola representa para la Filmoteca Vasca “una extraordinaria posibilidad de futuro, en forma de viaje de ida y vuelta”. Iriarte define como “emocionante” el ambiente que se respira en Tabakalera. Lo explica invitando a imaginarse la convivencia, y los resultados de ella, de 45 estudiantes entusiastas de diferentes nacionalidades. “Pensad en lo que supone para nuestros equipos contar con este grupo que nos acompaña en nuestro trabajo y decisiones diarias, y al que acompañamos en su formación”, invita a reflexionar.

Será en la próxima edición del Zinemaldia cuando la primera promoción conviva con su sucesora. Para entonces, los alumnos habrán tenido la oportunidad de aprovechar el sistema de prácticas articulado por la escuela para quienes quieran colaborar en distintos departamentos, y ocho de ellos, participarán en el proyecto de investigación en torno al archivo del certamen. Su primera fase culminará en su 70 edición, en 2022 y pondrá de relieve la importancia de los fondos festival, incluyendo cartas, fotografías, películas, críticas, libros y reseñas en periódicos y revistas. Su objetivo, señala Beloki, es “generar una reflexión en torno al pasado, presente y el futuro del Festival, estableciendo diálogos entre su historia y la creación cinematográfica contemporánea”.

Todavía quedan varios meses para que la primera promoción de la Zine Eskola culminen su formación, y para que den paso a la entrada de quienes conformen su segunda. Hasta entonces, los alumnos y alumnas seguirán trabajando, aprendiendo y reflexionando en torno al cine en Tabakalera. El espacio que, para Mugiro, “se ha convertido en una casa que ha acogido a los alumnos como iguales y les da la posibilidad de tomar decisiones. El propio calendario está pensado como un viaje que nace en el Festival de San Sebastián y regresa al certamen un año después”.

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La escuela de cine más joven de nuestro país ofrece a sus futuros alumnos tres programas de postgrado: Archivo, Comisariado y Creación.