El mundo gótico de Tim Pope, el director que hizo grandes a The Cure

Saca la ropa negra del armario y afila el lápiz de ojos: el grupo de Robert Smith celebra sus 40 años junto a su cineasta de cabecera en 'The Cure Anniversary'

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11 de julio de 2019

A la subcultura gótica, tanto en lo musical como en lo cinéfilo, le sobran los héroes. Pero pese a todo, aún queda gente que es muy poco conocida incluso dentro de sus círculos pese a haber dado forma a su imaginario. Ese es el caso de Tim Pope. Hablamos del hombre que hizo los videoclips de todo aquel que fue alguien en la Inglaterra de los 80, y que ahora regresa a la pantalla grande con The Cure: Anniversary 1978-2018 Live in Hyde Park, película en la que filma al grupo de Robert Smith celebrando sus 40 años de música con un concierto al aire libre.

Los primeros pinitos de Tim Pope en el audiovisual fueron esquivos. Proveniente de una familia de banqueros que esperaban que siguiese sus pasos, su sueño era ser director de cine. Pero pronto se dio cuenta de que conseguir trabajo en la industria del cine, sin contactos ni padrinos, era muy difícil. Pero al final, a base de tocar puertas, recaló en HyVision, una compañía que entrenaba a políticos para que resultaran ‘naturales’ en sus apariciones televisivas.

Este trabajo le llevó a conocer a importantes personalidades del panorama británico, incluidos algunos músicos.  Músicos que frecuentaban los círculos de la Nueva Ola y el incipiente movimiento gótico, y que no tardaron en encargarle videoclips.

Iguanas, arañas y cuervos

La carrera videoclipera de Pope comenzó en 1980, y entre 1981 y 1985 llegó a su máxima fama. Incluso si su racha más increíble, tanto por calidad como por cantidad, se dio entre 1983 y 1984. Dados sus trabajos para Soft Cell, The Psychedelic Furs, Siouxsie and the Banshees, Talk Talk o, por supuesto, The Cure, siempre llamativos y algunas veces censurados, resulta imposible entender la cultura del videoclip británico sin tenerlo en consideración. Incluso si al infalible Pope se le escapó un músico al que nunca ha dirigido en un videoclip, pero que ha acabado siendo buen amigo suyo: Iggy Pop.

Antes de ser conocido, antes siquiera de grabar videoclips, Pope se encontró con exlíder de The Stooges por una carambola del destino. En 1979 conoció a Alex McDowell, el dueño de Rocking Russian, una compañía que diseñaba camisetas y portadas de discos. Y dado que Pope era fan del trabajo de Iggy Pop, le permitieron encargarse de la portada de su elepé Soldier (1980).

La bestia parda de Detroit debió de quedarse muy contento con el trabajo de Tim Pope, porque acabó encargándole la filmación de dos de sus conciertos (Iggy Pop: Kiss My Blood y Iggy & the Stooges: Live in Detroit). Con el tiempo, Iggy Pop trabajaría como actor en largometrajes de Pope, mientras que Alex McDowell haría lo propio en funciones de diseñador de producción.

En 1996, cuando sus vídeos para The Cure y compañía le habían coronado como el cineasta más gótico del planeta Tierra, Pope fue elegido como el encargado de dirigir El Cuervo: Ciudad de ángeles. Hablamos de la secuela de El Cuervo, aquella película maldita que perdió a su protagonista Brandon Lee a causa de un accidente en el rodaje. En parte por esto, en parte por un brutal recorte impuesto por Miramax que dejó más de la mitad de la película en la sala de montaje, la película fue un fracaso de crítica y público.

Pese a ello, El Cuervo acabó convertida en filme de culto debido a su banda sonora (con canciones de Nine Inch Nails, Pantera y otras malas bestias de la época, además de The Cure e Iggy Pop  y a un destacable guión de David S. Goyer, quien en ese momento seguramente ni se imaginaba el poder que acabaría amasando en Hollywood tras escribir El caballero oscuro. Así pues, ¿qué hizo confiar a Harvey Weinstein en un director de videoclips para dirigir la secuela de una película tan popular? Sospechamos que, para empezar, su ética estajavonista: a juzgar por el ritmo de trabajo que lleva, uno juraría que Pope no se ha cogido un solo día libre desde los 80.

Por otra parte, hasta ahora se nos ha olvidado mencionar que Pope es el guionista de una película de terror de culto. Se trata de No miréis en el sótano (1973), una obra menor, pero muy querida por los fans del género. Algo más que suficiente para que Hollywood haya querido explotar su fama. Primero con una secuela tardía, estrenada en 2015, que pasó por cines sin pena ni gloria, y un remake aún pendiente de estrenar, Death Ward 13, cuyos avances no prometen demasiado.

Tim y Robert, amigos para siempre

En cualquier caso, volviendo a su trabajo como director de videoclips, donde más ha destacado siempre es dentro de la música gótica. De la cual adoptaría una estética que luego heredaría El Cuervo y explicaría su elección como director para la secuela. Especialmente porque, a partir de los 80, Pope se convertiría en el director de referencia del grupo gótico más famoso del mundo: The Cure.

Pope y Robert Smith se conocieron en 1980, y el entendimiento creativo entre ellos fue inmediato. Desde entonces, Pope ha sido el que ha definido la identidad visual del grupo durante casi cuarenta años y la friolera de 37 videoclips. Algunos de ellos verdaderos hitos de la cultura pop ochentera, como son Lullaby, Close to Me o Just Like Heaven.

Por esa razón tampoco debería extrañarnos que Tim Pope tenga un par de extravagancias en su haber, como producir su propio single. Eso ocurrió en 1984, cuando firmó una canción llamada I Want to be a Tree con el seudónimo de Twiggy Sawdust, una obvia parodia del Ziggy Stardust de David Bowie. Pero ese éxito no lo compartió Pope. De melodía paródica, melosa y con ciertas reminiscencias a The Cure (Robert Smith estaba por ahí echando una mano), no pasa de ser un tema olvidable del cual difícilmente nadie se acordaría de no ser por el nombre de su autor. Algo que queda más que demostrado con el puesto que alcanzó en las listas de éxitos británicas: el 137.

En cualquier caso, el verdadero amor de Tim Pope siempre fue el cine. Más aún si es de la mano de The Cure. La primera vez que grabo un directo del grupo fue en 1987, durante un concierto en Francia, que pasaría a llamarse The Cure in Orange. Y ahora, casi treinta años después, vuelve a hacerlo. Una ocasión tan especial como la que registra The Cure: Anniversary… no se merecía nada menos que ser compartida con la persona que siempre ha estado oculto detrás de la cámara. Ese hombre llamado Tim Pope.