El mejor papel de J. K. Simmons está en un videojuego

Cinco años antes de recibir su Oscar, el actor de 'Whiplash' conquistó el mundo de los píxeles con su trabajo en 'Portal 2'.

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28 de julio de 2016

Cómo nos gusta J. K. Simmons, ¿verdad? Cuando no nos hallamos estremecidos de santo terror ante sus berridos, queremos decir. El oscarizado actor de Whiplash (y el J. Jonah Jameson de la primera trilogía de Spider-Man, que no se nos olvide) es uno de esos actores que hacen dar gracias por la existencia de la VO con subtítulos, dado el inconfundible timbre de su voz y lo bien que se le da soltar aire a chorros por sus pulmones. Y eso es sólo la punta del iceberg: para el público anglosajón, Simmons es también un actor de voz que ha hecho retumbar series animadas de culto (BoJack Horseman, Gravity Falls) y, también, un montón de videojuegos. Y, a tenor de eso, nosotros podemos alegar una cosa: el mejor papel de J. K. Simmons, aquel que contiene las líneas más memorables y le ha dado más cancha para desmelenarse delante de un micrófono, no está en el cine ni en la TV, sino en los píxeles. Concretamente, en los de un juego titulado Portal 2.

Si el ocio electrónico es lo tuyo, seguramente la historia de Portal 2 (2011) te resulte familiar. Y, si no, aquí estamos nosotros para dar detalles. Obra de Valve, uno de los estudios más punteros de la actualidad (la aclamada saga Half Lifeasí como el servicio de distribución online Steam, llevan su sello), este programa es la secuela de Portal (2007), un título lanzado como bonus en una recopilación, pero que acabó convirtiéndose en uno de los videojuegos más aclamados por la crítica en toda la historia del medio. Con unas mecánicas endiabladas, sólo dos personajes (Chell, una heroína muy silenciosa, y GLaDOS, una computadora asesina que habla hasta por los codos) y una narrativa de esquelético minimalismo llena de humor negro, Portal generó debates que abarcaron desde la teoría de la comunicación hasta el feminismo. Su secuela, Portal 2, llevó todas esas premisas al límite, poniendo a los expertos de rodillas y provocando todavía más discusiones. Resumiendo, digamos que, si hubiese sido un filme, Portal 2 hubiera aspirado seriamente a la Palma de Oro en Cannes.

Pero, ¿qué pinta J. K. Simmons en todo esto? Tranquilos, que llegamos enseguida. Durante los acontecimientos de Portal 2, la heroína Chell provoca sin querer la conversión de su archienemiga GLaDOS en una patata (es largo de contar…) y, en compañía del resultante tubérculo, se ve precipitada a un viaje por el inframundo de Aperture Science, el enorme complejo de laboratorios en cuyo interior se desarrolla el juego. Cabe señalar, a todo esto, que uno de los aspectos más aclamados de la saga Portal es su manera de reducir al mínimo la narrativa: durante el transcurso de sus aventuras, Chell nunca toma la palabra, pero sí escucha las peroratas de los demás personajes de la aventura. Y, mientras va atravesando los laboratorios en ruinas, empieza a escuchar los mensajes grabados (hace siglos, se supone) por Cave Johnson, el desquiciado empresario que fundó la empresa. Exacto: ese es el papel interpretado por Simmons.

Considerado como uno de los mejores villanos de la historia de los videojuegos (y eso que nunca llega a aparecer en persona), Cave Johnson debió ser un caramelo para el actor. Hablamos de un grandísimo bastardo (como el profesor Fletcher de Whiplash) y de un capitán de la industria cuyas invectivas hacia sus subordinados son tan delirantes como las del director del Daily Bugle. Y, además, de un chalado integral, que le dio ocasión al actor de pronunciar algunas de las frases más hilarantes de su carrera. Durante su viaje por Aperture Science, Chell tiene la ocasión de oír las confesiones de este antiguo fabricante de cortinas de ducha (!) que, debido a una mezcla de errores administrativos y megalomanía, terminó al frente de una empresa mastodóntica dedicada a proyectos ultrasecretos del gobierno. Todo ello con el lema de “tira la ciencia contra la pared, y mira a ver si se pega o no”.

Para contar la historia completa de Cave Johnson, necesitaríamos un artículo entero. Baste decir que, durante nuestro viaje por Aperture Science, descubrimos una de sus costumbres más encantadoras: la de usar cobayas humanas para sus experimentos. Valga un ejemplo: “Si te has prestado como voluntario para que te inyectemos ADN de mantis religiosa, tengo una noticia mala y otra buena. La mala: que vamos a posponer el experimento. La buena es que tenemos otro experimento mucho mejor: luchar contra una invasión de hombres-mantis. Coge un rifle y ponte en la cola”. Conforme vamos recorriendo las catacumbas, los monólogos de Johnson nos dan a entender que el empresario empezó usando a ex atletas olímpicos para sus pruebas de laboratorio, pero que, conforme estos fueron muriendo de forma horrible, tuvo que ir empleando ‘material’ de menos calidad: primero gente corriente, después personas sin techo reclutadas a cambio del proverbial bocata y, finalmente, sus propios empleados, que fueron perdiendo sus vidas para no perder sus trabajos.

En su última alocución como un Johnson ya arruinado y agonizante, Simmons se marcó luno de los puntos álgidos de su carrera. Sí: más que el “Not my tempo!”. Hablamos de un discurso que los fans de los videojuegos conocen como “el de los limones”, y que se resiste a toda descripción. Transcribimos: “Si la vida te da limones, ¡no hagas limonada! ¡Haz que la vida se coma los limones! ¡No quiero estos putos limones! ¿Qué se supone que voy a hacer con ellos? ¡Exige ver al gerente de la vida! ¡Haz que la vida se arrepienta del día en el que le dio limones a Cave Johnson! ¿Es que no sabes quién soy yo? ¡Soy el hombre que va a quemar tu casa usando limones! ¡Voy a coger a mis ingenieros y les voy a poner a diseñar unos limones inflamables que te quemen la casa!”. A continuación, Johnson/Simmons proporciona el dato más importante sobre el argumento de Portal, el que explica el origen de la computadora GLaDOS. Pero, como eso no termina de venir a cuento aquí y además es un spoiler como una casa, mejor lo dejamos. Sólo apuntamos que, mediante esa revelación, el personaje se confirma como un grandísimo cabronazo, esta vez sin risas que valgan.

Si los videojuegos tuvieran la misma consideración artística que el cine (y, seamos sinceros, aún están muy lejos de tenerla), Cave Johson hubiera sido aclamado como uno de los personajes de la década. Y, lo más importante, el trabajo de J. K. Simmons hubiera obtenido un reconocimiento masivo cinco años antes de que Damien Chazelle le permitiera llamar la atención de los señores de la Academia. Incluso es posible que Ellen McLain, la actriz de voz que se marca otro papelón interpretando a GLaDOS, fuese conocida más allá de los corrillos de rigor. Pero eso son especulaciones: bástenos saber que un actor estupendo ofreció un trabajo magnífico en un medio presuntamente ‘menor’. Y eso que no hemos hablado de Perpetual Testing Initiative, el editor de niveles que no sólo permite generar nuevos escenarios para el juego, sino que también ¡incluye líneas pregrabadas de Cave Johnson que puedes unir para crear otros monólogos! ¿Eres consciente de lo que estamos diciendo? ¡Tú puedes elegir cómo y por qué J. K. Simmons se pone hecho un energúmeno en tu ordenador! ¿A qué estas esperando para hacerlo? ¡Por la ciencia!

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