En lo más hondo de ‘El hoyo’: 8 películas sobre confinamientos y experimentos sociales

¿Te ha dejado con ganas de más el nuevo éxito español en VOD? Aquí tienes un menú lleno de lugares que excitan lo peor de la naturaleza humana.

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30 de marzo de 2020

Misterios de la psicología humana: cuando todos nos hayamos encerrados en casa y los problemas de abastecimiento son una posibilidad aterradora, la última película que triunfa en VOD es… una película sobre gente encerrada y, en su mayoría, pasando hambre. El hoyo, la espeluznante cinta de Galder Gaztelu-Urrutia sobre el hambre y la codicia, se ha convertido en un fenómeno gracias a Netflix. Y, por si te has quedado con ganas de seguir con el menú, te ofrecemos esta carta llena de personajes atrapados en lugares destinados a estimular los peores aspectos de la naturaleza humana.

Cube (Vincenzo Natali, 1997)

¿Qué necesitas para convertirte en la nueva sensación del cine de terror? Hace 23 años, Natali se las apañó con siete actores, un único decorado (capaz de cambiar de color, eso sí) y un guion cuyos diabólicos giros eran el pretexto para múltiples muertes, a cual más grimosa. Las dos secuelas del filme (Cube 2: HypercubeCube Zero) complicaron la geometría y dieron algunas explicaciones sobre la siniestra estructura titular a costa de perder bastante de su magia.

Snowpiercer (Bong Joon-ho, 2013)

Antes de que pudiéramos siquiera imaginárnoslo con un Oscar entre las manos, el director de Parásitos adaptó el cómic francés Le Transpierceneige tomándose muchísimas libertades y con un reparto de lujo: Chris Evans, Ed Harris, John Hurt, una Tilda Swinton toda ella dientes y ese Song Kan-ho cuyo nombre nos suena ahora más que nunca. Todo para describir la sociedad capitalista como un tren que va a ninguna parte.

The Circle (serie, 2020-…)

Que sepamos, este programa exportado a Netflix desde el británico Channel 4 es un reality. Es decir, que las villanías y trapacerías de esos concursantes que compiten por asentarse como influencers (y por un premio de 100.000 dólares) no son fruto de la imaginación de un guionista, sino de su ambición y sus bajos instintos. Qué tranquilizador, ¿verdad?

13 Tzameti (Géla Babluani, 2013)

Según reza la leyenda, el noble juego de la ruleta rusa fue inventado por oficiales del ejército zarista que preferían morir con un tiro en la sien antes que de aburrimiento. Y dichos aristócratas rusos estarían orgullosos de las dos grandes obras que el cine ha dejado al respecto: una es El cazador, y la otra este filme franco-georgiano sobre una forma especialmente extrema de ganarse la vida.

La cabaña en el bosque (Drew Goddard, 2012)

En pleno año del presunto apocalipsis maya, Goddard (Daredevil) y Joss Whedon (Buffy, cazavampiros, Los Vengadores) se cachondearon del anquilosamiento del terror en Hollywood dándole la vuelta a una de sus premisas fundamentales. ¿Y si las premisas del slasher más tontorrón fueran en realidad el producto de una conspiración al más alto nivel?.

La habitación de Fermat (Luis Piedrahita, Rodrigo Sopeña, 2007)

Mucho antes de que las escape rooms se pusiesen de moda, este filme español alcanzó repercusión en el extranjero anticipándose al fenómeno. Y con mucho nivel intelectual, además, porque las víctimas potenciales (entre ellas, Lluís Homar y Alejo Sauras) son matemáticos obligadas a resolver problemas endiablados si quieren salvar la vida.

El experimento (Oliver Hirschbiegel, 2001)

Si bien ha sido muy cuestionado en ámbitos científicos, el llamado ‘experimento de la cárcel de Stanford’ ocupa una página muy negra de la historia de la psicología. Antes de meterse en el búnker de Hitler con El hundimiento, Hirschbiegel recreó para el cine la historia de esa simulación que repartía los roles de prisioneros y guardias entre sus participantes. ¿Qué sale mal? Exacto…

Escape Room (Adam Robitel, 2019)

Aunque maldita la gracia que nos hace acordarnos ahora (no esperes que nos metamos en una cuando podamos salir de nuestras casas), las habitaciones-puzzle hicieron furor hasta anteayer, como quien dice. Y allá que fue el terror de bajo presupuesto (con el director de Insidious: La última llave tras la cámara) para aprovechar la moda con un filme apañadete cuya secuela está en postproducción.

Saw (James Wan, 2004)

No fue la primera película de la historia sobre juegos mentales con resultado de muerte (o, si procede, de mutilación atroz). Pero el debut de Puzzle nos viene que ni pintado por muchas razones: fue el primer paso de James Wan hacia su actual poderío, Leigh Whannell (El hombre invisible) participó como actor y guionista y tiene una secuela (Spiral) en la lista de títulos que esperan a que termine esta crisis.

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