El hombre detrás del monstruo: actores bajo la piel de criaturas de película

¿Quién se esconde detrás de iconos como Alien o Depredador? Estos intérpretes son especialistas en actuaciones memorables bajo kilos de prótesis y maquillaje. Por JAVIER S. NAGORE

26 de septiembre de 2011

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  • Los efectos especiales digitales están rompiendo parte de esa magia, en cierta manera casposa, del cine. Hoy en día, cuando quiere crearse una criatura, basta con tener un buen equipo informático, un traje de captura de movimiento y el teléfono de Andy Serkis. Antaño, sin embargo, ser el monstruo de la película llegó a ser todo un arte. Enfundarse el traje de púas para lucir colmillo, pisotear Tokio un día sí y otro también o poner contra las cuerdas a Schwarzenegger cuando aún estaba en forma era un oficio al alcance de muy pocos elegidos.

    Si nos remontamos más de medio siglo en el tiempo, encontramos estrellas ocultas en las tripas de mitos del celuloide, especialmente de ‘serie B’. Así, el ex militar Ben Chapman y el nadador Ricou Browning dieron vida a la Creature of the Black Lagoon, ser protagonista del filme estrenado en España como La mujer y el monstruo, todo un referente en la imaginería retro.

    La mujer y el monstruo

    Aunque, si hablamos de monstruos clásicos, el referente indiscutible es Godzilla, representación simbólica del poder y el miedo nuclear, surgido en Japón en los años 50. El placer de enfundarse el traje del gigantesco lagarto y aplastar maquetas sin pudor no lo disfrutó un solo hombre, pero fue Haruo Nakajima quien lució con más acierto en el papel del kaiju, una labor a la que dedicó 19 años de su vida. A sus 82 primaveras, Nakajima sigue siendo una de las principales atracciones en las convenciones del género.

    Goszilla

    Dando un importante salto en el tiempo llegamos a otro de los mitos de este arte: Alien, el octavo pasajero (1979). Ridley Scott buscaba por entonces un intérprete muy concreto para encarnar al polizón del Nostromo: “Necesitaba a alguien extraordinariamente delgado porque la mayoría de la gente no encajaba bien. Curiosamente, esa semana, uno de los directores de casting estuvo en un bar y se quedó mirando a un tipo que medía cerca de siete pies (213 centímetros). Tenía una elegancia delgada y esbelta, y su nombre era Bolaji”.

    Bolaji Badejo, estudiante nigeriano de diseño gráfico, no medía 213 centímetros, sino 218, y sus piernas eran tan delgadas que daban esa ilusión casi alienígena que Scott buscaba. Tan implicado estaba el director británico en conferir a Badejo un halo inhumano, que apenas dejaba al joven actor interactuar con el resto del reparto fuera del rodaje. De este modo, la propia visión de la criatura resultaría más inquietante para Sigourney Weaver y los demás.

    Pasaron casi diez años hasta que John McTiernan se puso tras las cámaras para dirigir otra historia protagonizada por un alienígena insaciable en ambiente claustrofóbico. Depredador (1987) reunía muchos de los ingredientes de Alien, pero con un trazo más grueso y mucho, mucho más músculo. Eso sí, de nuevo había que encontrar un hombre-monstruo con unas características concretas: fuerza y altura.

    La fuerza la tenía Jean-Claude Van Damme, que se enfundó el traje al comienzo del rodaje, pero a McTiernan no pareció convencerle la talla del actor belga y optó por continuar con Kevin Peter Hall, otro ‘ejemplar’ cercano a los 218 cm. de Bolaji Badejo, pero con una constitución más fuerte. De este modo, la bestia alienígena podría mirar por encima del hombro a gente de la envergadura de Arnold Schwarzenegger, Carl Weathers o Jesse Ventura.

    Peter Hall ya había trabajado antes en el mundo del cine en papeles acordes a su tremenda estatura, incluso dentro de otras criaturas como el Big Foot de Harry y los Henderson, de modo que no hubo necesidad de encontrarlo tomando unas cervezas en un pub del Soho. Tanto es así que siguió encarnando el mismo papel en la secuela Depredador 2, estrenada tres años más tarde.

    En el cine español, uno de los trabajos más finos de monstruosa caracterización lo llevó a cabo el equipo dirigido por Guillermo del Toro para El Laberinto del Fauno (2006).  Aún estando inmersos en plena era digital, se optó por contar con el trabajo de un auténtico especialista para los papeles del Fauno y del Hombre Pálido.

    Doug Doug Jones, actor norteamericano especializado en mímica,  ya había trabajado, siempre bajo una importante capa de maquillaje, en Buffy Cazavampiros y Hellboy (2004), y seguiría su carrera en la segunda parte de Los Cuatro Fantásticos (2007), encarnando a Silver Surfer.  Jones representa el salto entre el pasado y el presente de la caracterización de criaturas, ¿un paso adelante sin retorno?

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