El calendario del cine: ¿cómo se deciden las fechas de estreno de las películas?

52 fines de semana, 750 salas... Y miles de títulos a estrenar cada año. Hablamos con las distribuidoras para saber por qué y cómo se decide cuando un filme llegará a la pantalla. Por YAGO GARCÍA

21 de julio de 2011

1.555 películas: esa fue la cifra total de largometrajes que llegaron a las pantallas españolas en 2010. Muchos de ellos, sobre todo los grandes blockbusters internacionales, se estrenaron aquí a la vez que en el resto del mundo, con estrategia casi militar. Otras, por contra, pudieron verse meses (o años) después de aparecer en su país de origen, y una cifra considerable de títulos experimentó un cambio de fecha antes de encontrar su hueco en el calendario. Por ello, aquí en CINEMANÍA nos preguntamos: ¿cómo se deciden las fechas de estreno de las películas?

Para empezar, debemos tener en cuenta que (por muy largo que se nos haga) en un año sólo hay 52 fines de semana, y salvo excepciones como festivos nacionales o puentes largos, las películas se estrenan en viernes. Otra cifra de interés: en España hay aproximadamente 750 salas de cine, algunas de las cuales (como la sala 25 de los madrileños Kinépolis) concentran una nada desdeñable proporción de público. Haciendo cuentas, las cifras cantan: hay mucho material a repartir, y poco espacio y tiempo en el que colocarlo.

Así pues, decidir una fecha de estreno es algo complicado, como nos explican desde la distribuidora Vértice 360: “Se basa en analizar la competencia, las épocas del año en relación a la recaudación, la carrera de la película por festivales que puedan servir como promoción a la misma o el estreno de la película en otros países o territorios similares”. Una fuente de Golem Distribución añade factores a priori impensables, como “el tiempo, la estacionalidad del ocio o que haya el suficiente equipo para promocionarla”. Todo ello con el objetivo, remacha, de que la película “no desaparezca tras el primer fin de semana”.

Dadas estas palabras, se intuye que calcular una fecha de estreno idónea es algo que afecta más a las compañías pequeñas, más que a las majors. Si una fuente de una gran distribuidora de cine nos explica que sus estrenos se coordinan “en función del calendario de EE UU”, los filmes que deben competir con títulos de mediana proyección mediática, o en las salas de versión original, llegan a las pantallas tras un puro encaje de bolillos. Desde Golem nos ponen el ejemplo de Una mujer en África, uno de los mejores filmes que hemos visto en lo que va de 2011: “A pesar de tener producción del 2009 y haber participado en festivales internacionales, su estreno en Francia fue en el año 2010, de ahí que en nuestro territorio se haya estrenado recientemente”.

Y es que la fecha de esteno de una película es un punto capital de su trayectoria en la cartelera.  Desde Vértice nos ponen el ejemplo de Chloe, un thriller erótico con actores de peso (Liam Neeson, Julianne Moore) y un director prestigioso (Atom Egoyan) que llegó a las pantallas españolas el 26 de noviembre de 2010, el mismo día que películas destinadas claramente a un circuito minoritario (Uncle Bonmee que recuerda sus vidas pasadas) y que títulos de acción como Skyline, las cuales dificilmente le harían sombra en la programación. “No había ninguna otra película para un público de sus características”, remacha la distribuidora. Ahora bien, desde esta misma empresa nos recuerdan el ejemplo de Shutter Island, de Martin Scorsese, que se estrenó en nuestro país a la vez que en EE UU aprovechando una buena acogida en el Festival de Berlín: “Asi, consiguió ser la primera película que desbancó a Avatar de número 1 en taquilla tras dos meses de ‘reinado”, remachan.

Pero aún hay más: como algunas frutas y verduras, las películas son productos de temporada, y cada una tiene su época del año. Nuestros consultados coinciden casi plenamente en sus declaraciones. El verano y las navidades (“A partir del puente de diciembre”, detalla nuestra fuente en Vértice) son para las películas con ambición de hits y los títulos ‘para toda la familia’, mientras que el verano atrae sobre todo a espectadores jóvenes en busca de comedias y pelis de acción.Pero con una salvedad: los exámenes de junio y septiembre. “En esas temporadas, el público joven no asiste al cine”. Los puentes, comentan desde Vértice, son especialmente atractivos pese a que el público abandone las grandes ciudades: “Siempre hay gente que se va, pero también se cuentan un par de días más en las estadísticas, y así el porcentaje de recaudación es mayor”.

Por otra parte, en los mentideros del oficio corren rumores sobre fines de semana particularmente negros, en los que nadie quiere estrenar. Según nuestras fuentes, nada de esto es cierto: desde Golem nos recuerdan que “todo depende de la competencia y del target”, mientras que en Vértice señalan que el verdadero peligro surge “cuando hay otro acontecimiento que pueda resultar de más interés para el gran público que ir al cine. Esto puede ser, por ejemplo, un acontecimiento deportivo, como el año pasado el Mundial”.

Y es que, aunque en esta revista sepamos conjugarlos muy bien, el fútbol y el cine pueden ser muy antagónicos: sin ir más lejos, nuestra fuente en Golem Distribución lo señala como uno de los factores que pueden determinar un cambio de fecha. “Pero también hay muchos más factores, no se puede simplificar”, añade, recordándonos que hay un porcentaje de espectadores al que (aunque parezca increíble) “no le gusta el fútbol”. En cualquier caso, nos recuerdan, “para que una película funcione, debe ser una buena película”.