Para echar la papilla: Las 10 escenas más repulsivas de la historia del cine

Con 'Pieles', Eduardo Casanova quiere ponernos el estómago en la boca. Si quiere superar estos hitos de lo grotesco, lo tendrá difícil

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09 de junio de 2017

Esta semana, Eduardo Casanova llega a las salas como director de largometrajes. Y, a juzgar por lo que sabemos de su debut, llega para dejarlas como un solar. Con un reparto de campanillas (Macarena Gómez, Ana Polvorosa, Carmen Machi, Jon Kortajarena…) y una polémica previa en forma de póster censurado, Pieles promete ser una de las películas más transgresoras estrenadas en 2017, con su desfile de deformidades sobre fondo rosa.

Ahora bien, ¿estamos hablando de una de las películas más transgresoras de la historia? En absoluto. Lo sentimos por Casanova, pero, en esto de revolvernos el estómago, el cine anda sobrado de experiencia. En este informe recogemos las 10 escenas más desagradables de otras tantas películas que nos dejan hechos pedazos, bien físicamente, bien moralmente, bien ambas cosas. Echadles un vistazo, y luego no os quejéis si os sienta mal el almuerzo.

Videodrome (1983)

Puestos revisar momentos grotescos y asquerosos, qué mejor que invitar a David Cronenberg para que haga los honores. En su sátira sobre los medios de comunicación, el canadiense morboso hace que el esternón de James Woods se abra para acoger una pistola, la cual desaparece en sus entrañas sin dejar rastro. ¿Será una metáfora? Las fotos de rodaje como esta hacen pensar que los tiros van por ahí.

Trouble Every Day (2001)

Poco conocida en España, por desgracia, Claire Denis les sonará a la mayoría de los espectadores como una de esas directoras europeas muy severas y más dadas a la depresión que a los sustos. Craso error, porque su incursión en el terror más gore se cuenta entre las películas más extremas que puede llevarse uno a las retinas. La odisea caníbal de Vincent Gallo Tricia Vessey culmina en un momento tan hemoglobínico como angustioso y difícil de olvidar. ¿Alguien nos presta algo de lejía para el cerebro?

Pink Flamingos (1972)

En su momento, la escena cumbre del largo que lanzó a la fama a John Waters provocó innumerables arcadas (“Para mí, cada vómito es como un aplauso”, manifestó el director) y un considerable ultraje moral. Ahora, su impacto tal vez haya disminuido), pero la imagen de esa Divine ganándose su título de “persona más inmunda del mundo” a base de devorar cacas de perro sigue dándonos cosquilleos, y otras cosas, en el estómago.

La matanza de Texas (1974)

Las intenciones satíricas de Tobe Hopper, tan sutiles como la motosierra de Caracuero, quedaron del todo manifiestas en el clímax de su debut, cuando la pobre Teri McQuinn es invitada por la familia de caníbales paletos a una cena en la que ella es, a la vez, la huésped de honor y el plato fuerte. La decadencia y la mugre que envuelven la escena, sumadas a la manifiesta deformidad de los personajes (¡ánimo, abuelo!) convierten en insoportable algo que podría haber sido jocoso.

La pianista (2001)

Lo sentimos, Lars Von Trier Charlotte Gainsbourg, pero Michael Haneke Isabelle Huppert llegaron primero. Mientras que algunos hubieran preferido ver en esta lista la mutilación genital de Anticristo, a nosotros nos impacta mucho más ver a la reina del mal rollo con derecho a Palma de Oro haciéndose mimitos en los inmencionables con una cuchilla de afeitar, en la intimidad de su cuarto de baño. Será por la cara de gusto que pone Isabelle mientras mana la sangre…

Martyrs (2008)

Películas sobre la espiritualidad y la trascendencia del alma ha habido muchas. Algunas de ellas, incluso, bastante brutales: que se lo digan a Robert Bresson Maurice Pialat. Pero sólo una de ellas, que sepamos, incluye copiosísimas raciones de torture porn, culminando [SPOILERS] con la protagonista -Morjana Alaoui- desollada viva. [/SPOILERS] Esta obra capital de la Nouvelle Extremité francesa te hará echar de menos los buenos y felices tiempos de las disciplinas y el cilicio.

A Serbian Film (2010)

La calidad de esta película es más que cuestionable. Y, seguramente, sólo pasará a la historia por haber provocado una sonora tangana en Sitges 2010. Está claro que la decisión de la Fiscalía de Barcelona, encausando al director del certamen por exhibir ‘pornografía infantil’, fue propia de asnos, pero quien pueda permanecer impasible ante la escena del bebé, que levante la mano…

Réquiem por un sueño (2000)

Según el experto Tyrion Lannister, “la muerte es demasiado definitiva; la vida, en cambio, está llena de posibilidades”. Pero, ¿y si dichas posibilidades conducen, sin excepción, al infierno? Siempre jovial, Darren Aronofsky resume esto ofreciéndonos tres destinos posibles, a cual peor: la amputación de Jared Leto, esa Jennifer Connelly transida de horror al convertirse en juguete sexual y los delirios de Ellen Burstyn. ¿No hubiera sido más sencillo decir “Di ‘no’ a las drogas” y dejarlo ahí?

Irreversible (2002)

Ya que buscamos emociones fuertes, ¿por qué no acudir a un experto en la materia, como Gaspar Noé? Durante la primera mitad de su película más célebre, el argentino no sólo nos ha mostrado unas cuantos momentos de violencia extrema, sino que también nos ha mangoneado en el cerebro narrando la historia en orden inverso. Y, justo en el centro del metraje, encontramos la razón de tanta masacre, en forma de brutal violación al personaje de Monica Bellucci. La actriz lo dio todo rodando este momento… y nosotros nunca se lo perdonaremos del todo.

Saló o los 120 días de Sodoma (1975)

“¿Cuál es el momento más desagradable de esta película?”, nos preguntamos al preparar este informe. Y, tras unas cuantas visitas al excusado y tragos de agua del Carmen, acabamos llegando a la respuesta: “Toda ella”. Pier Paolo Pasolini murió matando (literalmente, por desgracia) con su último trabajo, una adaptación del marqués de Sade ambientada en la Italia fascista que queda, seguramente, como el único filme citado habitualmente tanto en los tratados sobre cine de autor como en las enciclopedias de cine gore.

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