‘Dos vidas’ y otras 8 películas sobre nazis que deberías ver

Un repaso a la filmografía de películas menos conocidas sobre la barbarie nazi.

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09 de julio de 2014

Dos vidas es un thriller alemán donde el director George Maas sigue la historia de una mujer (Juliane Köhler) que nació fruto del programa Lebensborn del régimen nazi. Fundada por el mismísimo Heinrich Himmler, líder de las SS, la organización Lebensborn tenía como objetivo la expansión de la raza aria. Entre las terribles acciones del programa —como el secuestro de niños en los países ocupados—, en Noruega tuvo especial implementación la promoción del engendramiento de hijos entre soldados alemanes y mujeres noruegas para aprovechar su herencia genética aria. Después de la guerra, estos niños sufrieron la discriminación y exclusión de la sociedad noruega, pero su doble nacionalidad les hizo especialmente interesantes para ejercer labores de espionaje en Alemania. En ese contexto hunde sus raíces el relato de Dos vidas, un thriller más cercano a las intrigas circunvaladas de John le Carré que al melodrama off the record de La vida de los otros, donde se afronta un tema de la oscura historia nazi poco prodigado en el cine.

Más allá de títulos tan famosos como La lista de Schindler, El pianista, La vida es bella, Valkiria, El hundimiento o Vencedores o vencidos, por nombrar sólo un puñado, muchas otras películas de gran calidad se han fijado sobre distintos aspectos de la barbarie nazi. Puede que no sean tan conocidas como las anteriores pero, igual que Dos vidas, merecen enormemente la pena. A continuación las recordamos para que intentes hacerte con las que no hayas visto.

Sophie Scholl – Los últimos días

Marc Rothemund (2005)

Julia Jentsch hace un papelón interpretando a Sophie Scholl, joven estudiante de 21 años miembro del grupo alemán de resistencia anti-nazi la Rosa Blanca, quien fue acusada de traición y ejecutada en 1943. El director Marc Rothemund se marca un ejercicio de estilo contenido en su seguimiento de los últimos días en la vida de Scholl. Tanto él como Jentsch fueron premiados en el Festival de Berlín con sendos Osos de Oro.

El ejército del crimen

Robert Guédiguian (2009)

El cineasta marsellés abandonó momentáneamente sus dramas contemporáneos sobre las dificultades de la lucha de clases en un contexto de acomodamiento burgués para contar en clave de thriller bélico la historia del grupo de resistencia de los Francotiradores y Partisanos durante la ocupación nazi de París.

Flame y Citrón

Ole Christian Madsen (2008)

De la resistencia francesa pasamos a la danesa, mucho menos conocida y retratada en el cine. Aquí tenemos a Mads Mikkelsen dando vida a Jorgen Haagen Schmidt, más conocido como Citrón, quien junto a su compañero Bent Faurschou-Hviid (interpretado por Thure Lindhart), Flama, fueron dos de los miembros más prominentes del grupo de resitencia Holger Danske contra los ocupantes nazis y sus colaboradores. La película de Ole Christian Madsen, toda una superproducción en Dinamarca, hace buen uso de los recursos del subgénero bélico de retaguardia (El ejército de las sombras, de Melville, fue un referente) para dar a los héroes el estatus que les corresponde.

Sunshine

István Szabó (1999)

La ocupación de Hungría es uno de los episodios que les toca afrontar a los miembros de la familia judía Sors, a cuyas tres generaciones a lo largo del siglo XX encarna Ralph Fiennes en este filme del húngaro István Szabó, quien también trató el nazismo con amplitud en Mephisto (1981) y otras películas. Fiennes compite como Adam Sors en la disciplina de esgrima de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 y años más tarde ve a su familia recluida en el gueto de Budapest, maltratada y asesinada. Y sólo es una gota más en el océano de penurias que pasa todo su árbol genealógico durante tres horas de metraje.

Amén.

Costa-Gavras (2002)

El siempre combativo cineasta griego expuso los vínculos entre el Tercer Reich y el Vaticano con una dura denuncia de la tolerancia, o incluso aquiescencia, del Papa Pío XII con el Holocausto y el extermino de judíos, controversia que todavía sigue despertando disputas.

El libro negro

Paul Verhoeven (2006)

Cuando el director de RoboCop volvió a Holanda demostró que la musculatura cinematográfica que Hollywood empezaba a amenazar con atrofiarle —ver El hombre sin sombra es todavía más traumático hoy en día— estaba en plena forma gracias a esta impresionante crónica de las desgracias y vapuleos por los que va pasando la judía magistralmente interpretada por Carice van Houten. El instinto de supervivencia, enfrentado contra toda la negrura y podredumbre del alma humana.

Lore

Cate Shortland (2012)

Es 1945 y la guerra ha terminado. Bueno, exactamente no para todo el mundo. Por ejemplo, para la joven Lore y sus hermanos acaba de empezar un difícil camino hacia la casa de su abuela después de que sus padres, una pareja de altos rangos nazis, haya desaparecido tras la victoria aliada. Imprescindible regreso a la dirección de la australiana Cate Shortland ocho años después de Somersault.

Masacre (ven y mira)

Elem Kimov (1985)

Es posible que estemos ante el título más conocido de este reportaje, pero el apabullante despliegue formal de Kimov es tal que Masacre (ven y mira) merece ser recomendada cada vez que surge la ocasión. Además, no es que el frente bielorruso sea muy habitual en las películas bélicas sobre la Segunda Guerra Mundial que llegan a nuestras carteleras. Tremendo despliegue de talento visual y narrativo para contar la ocupación nazi de Bielorrusia y las atrocidades de la guerra en primera persona desde la mirada de un niño de 13 años. Una experiencia cinematográfica tan dolorosa como inolvidable.

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