Manchas en el expediente: 17 directores de cine que reniegan de sus películas

De Kubrick a Fincher, de Lynch a Godard, todos los grandes cineastas tienen 'esa' película que no quieren que veas.

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25 de junio de 2020

“El mejor escribiente echa un borron”, dice el refrán. Y, siendo la de cineasta una profesión que atrae a perfeccionistas y neuróticos como ninguna otra, es comprensible que sus practicantes se tomen dichos borrones especialmente mal. Por eso, aunque los manuales de buenas maneras made in Hollywood aconsejen tomarse los patinazos con buen talante (no vaya a ser que la industria se enfade), son múltiples los directores de cine que reniegan de sus propios filmes cuando estos no salen a su gusto.

Como veremos a continuación, la tendencia a echar pestes sobre la propia obra es algo que abarca desde los artesanos del blockbuster a los auteurs más prestigiosos. De Kubrick Michael Bay, de Lynch Godard, son múltiples los directores que han caído en ella… y los críticos y espectadores que se preguntan por el por qué de sus cabreos. Observemos algunos casos a continuación.

Stanley Kubrick – Fear and Desire (1953)

De Kubrick podían decirse muchas cosas, pero no que dejara sus asuntos a medias. Sin ir más lejos, cuando el genio del Bronx sentenció que su debut (un filme bélico de serie B rodado con 50.000 dólares de presupuesto) era malísimo, no se anduvo con chiquitas: según afirmaban los rumores, Kubrick destruyó el negativo original del filme, y pasó años tratando de localizar todas las copias existentes para eliminarlas.

Esta historia es un poco exagerada, pero lo que sí es cierto es que Kubrick detestaba Fear and Desire (“Era una película muy seria hecha de forma inepta”) y que se negó a autorizar proyecciones del filme hasta 1993, cuando tuvo lugar un pase en el Festival de Telluride. Desde entonces, la película se ha exhibido con cuentagotas.

Jim Sheridan – Detrás de las paredes (2011)

En 2011, este filme del director de En el nombre del padre creó un enorme revuelo debido a la mala actitud de sus responsables. Porque no era solo el cineasta irlandés quien reniegaba de la cinta, sino también sus estrellas protagonistas: descontentos con las intromisiones de la empresa Morgan Creek Productions, tanto Sheridan como Daniel Craig Rachel Weisz se negaron a hacer entrevistas o cualquier otro tipo de actividad promocional, y el primero amenazó con retirar su nombre de la película (algo de lo que finalmente desistió).

David Lynch – Dune (1984)

¿Por qué no quiere que la veas? Para empezar, el director del pelazo tuvo con esta película un primer, último y traumático encuentro con el cine de gran presupuesto. Lynch llegó a Dune tras rechazar la oferta de George Lucas para dirigir El retorno del Jedi, para encontrarse con que el productor Dino De Laurentiis no estaba nada de acuerdo con su idea de rodar un filme sin escenas de acción, sólo en interiores y en blanco y negro. 

Para colmo, el rodaje en México resultó infernal, y los cortes aplicados por De Laurentiis al montaje convertían el conjunto en un galimatías. Pero aún quedaba la guinda de la tarta: para aprovechar el culto despertado en torno a la novela original, el productor decidió lanzar una supuesta versión completa (sólo emitida en TV) sin la autorización de Lynch. En un raro gesto de humor, el director exigió que esta versión apareciera firmada por Judas Booth, una alusión a John Wilkes Booth, el asesino de Abraham Lincoln. Todavía ahora, Lynch afirma que Dune es el único título de su filmografía del que no se siente orgulloso. Y no, no piensa ver la nueva versión a cargo de Denis Villeneuve. 

Joss Whedon – Vengadores: La era de Ultrón (2015)

¿Por qué no quiere que la veas? Tras haber llevado a Marvel a lo más alto con su primera película de los ‘vengatas’ en 2012, todo parecía indicar que Whedon llegaría a alturas cósmicas con la siguiente entrega del dream team superheroico. Nada más lejos de la realidad: sus desencuentros con Kevin Feige no solo lastraron la película, sino que también hicieron que el director renegase de la misma (y de la Casa de las Ideas en general).

Según explicó en su momento, buena parte de estos conflictos vinieron del empeño de Feige en incluir escenas que anticipasen Vengadores: Infinity War, por un lado, y su propia insistencia en conservar las escenas en la granja de Ojo de Halcón, los momentos más dramáticos de la cinta. “Pusieron una pistola en la cabeza de la granja”, comentó Whedon, socarrón él, para explicar cómo Marvel quiso obligarle a incluir esos ganchos para la llegada de Thanos. Incluyendo uno que contaba con un cameo de Tom Hiddleston como Loki (que el actor aceptó rodar por amistad) y que quedó en la sala de montaje. Normal que, entre esto y las polémicas que acompañaron al filme, el cineasta hable del mismo con la boca pequeña.

David Fincher – Alien 3 (1992)

¿Por qué no quiere que la veas? Debutante en largometrajes, y curtido sólo en el mundo del videoclip, el futuro director de El club de la lucha y Perdida llegó a la tercera entrega de la saga xenomorfa de pura chiripa. El guión, compuesto con retales de los borradores escritos por William Gibson, David Twohy Vincent Ward, era un galimatías, y Fincher tuvo que sudar tinta para aportarle algo de coherencia, a veces con la colaboración de una Sigourney Weaver con la que rodó escenas en plan guerrilla, a espaldas de los productores.

Para colmo, una vez estrenada la película, el director se enfrentó a un fandom al cual su película le parecía poco menos que una blasfemia… Algo en lo que él estaba, básicamente, de acuerdo. En sus propias palabras: “No hay nada más triste que oír a alguien diciendo: ‘Tío, tu peli apesta’… Y tener que darle la razón porque tú piensas lo mismo”.

Matthieu Kassovitz – Babylon (2008)

¿Por qué no quiere que la veas? Kassovitz, el Malotru de Oficina de infiltrados, tuvo una interesante carrera como director durante los 90 en su Francia natal, pero como tantos otros directores europeos se estrelló duramente al dar el salto a Hollywood. El nadir de esta fase de su carrera fue esta película de ciencia-ficción protagonizada por Vin Diesel de la que el director echa pestes, asegurando que Fox se la quitó de las manos. “Todas las escenas de acción tenían un propósito: tenían que estar guiadas por un punto de vista metafísico o las experiencias de los personajes. En vez de eso, la película se convirtió en un mal episodio de 24″, afirma.

Michael Bay – Transformers: La venganza de los caídos (2009)

¿Por qué no quiere que la veas? Entre la huelga de guionistas de 2008 (a resultas de la cual Alex Kurtzman Roberto Orci solo tuvieron tres semanas para cuadrar el libreto), sus broncas con esa Megan Fox que acabaría siendo despachada de la saga y Shia LaBeouf ejerciendo como tal, la producción de su segundo filme con robots gigantes se le hizo cuesta arriba hasta para el gran hombre del bayhem. Cuando un cineasta tan aficionado al ‘que digan misa’ como Bay exclama algo como “Cuando pienso en ella, recuerdo que es una mierda”, entonces es que aquí pasa algo grave.

Tony Kaye – American History X (1998)

¿Por qué no quiere que la veas? Nacido en 1952, y con experiencia (al igual que David Fincher) en el campo de los videoclips, Kaye llegó relativamente tarde a Hollywood. Lo cual hizo doblemente amarga una valiosa lección aprendida con esta peli: sólo hay una cosa peor que un productor que quiere meter mano, y esa es una estrella con ínfulas controladoras.

Dicha estrella, como ya estarás imaginando, se llamaba Edward Norton, y se implicó tanto en la película que insistió en montarla él mismo, pasando del director, el cual abandonó el rodaje indignado. Sumemos a ello que Kaye tampoco se hizo de querer mucho por el resto de los actores y el equipo, y entenderemos por qué American History X se libró por poco de aparecer firmada por Alan Smithee.

Tomas Alfredson – The Snowman (2017)

¿Por qué no quiere que la veas? ¿Qué ocurre cuando juntamos al director de Déjame entrar El topo con un actor tan acrisolado como Michael Fassbender y con el escritor Jo Nesbø, uno de los reyes del thriller nórdico? Pues un desastre mayúsculo, eso ocurre. Alfredson, que recibió el proyecto cuando Martin Scorsese renunció a dirigirlo, se llevó un chasco muy gordo al empezar la producción cuando comprobó que su calendario de rodaje no le permitía filmar la historia en concreta.

“Tuvimos muy poco tiempo para rodar en Noruega. No teníamos toda la historia con nosotros y, cuando empezamos a montar, nos dimos cuenta de que faltaba un montón de cosas”, explicó el director tras el estreno. Y, claro, la única solución viable fue ponerse a cortar como locos: según explica Alfredson, cerca de un 15 por ciento del libreto se quedó sin filmar.

Walter Hill – Supernova: el fin del universo (2000)

¿Por qué no quiere que la veas? “Donde las dan, las toman”, debió pensar David Fincher cuando vio que Hill, productor de la saga Alien, pasaba las de Caín con este proyecto de ciencia-ficción. Lo que se prometía como una superproducción antológica con H. R. Giger como diseñador de producción acabó siendo un dislate de serie B, que el estudio archivó durante años y en el que (se rumorea) trabajó el mismísimo Francis Ford Coppola como montador, tratando de darle un poco de sentido al conjunto. Al igual que David Lynch, Hill renunció al seudónimo de Alan Smithee, firmando Supernova como Thomas Lee.

Josh Trank – Cuatro Fantásticos (2015)

¿Por qué no quiere que la veas? Todo el mundo odia esta película, y eso incluye a su director. Tras el éxito de su debut Chronicle, Trank se embarcó en un proyecto al que ha comparado con “una castración” y cuyos avatares incluyeron reescrituras y reshoots a granel, amenazas de muerte, rumores siniestros sobre su mal carácter (por cuya causa perdió la oportunidad de dirigir una película de Star Wars) y un apoteósico fracaso de taquilla. Normal que el cineasta no le guarde cariño, precisamente.

De hecho, Trank expresó  sus opiniones sobre Cuatro Fantásticos cuando la película ni siquiera se había estrenado: “Hace un año, tenía una versión maravillosa [de la película] que hubiera recibido grandes críticas”, tuiteó entonces. “Pero probablemente no la vayáis a ver nunca, y eso es duro”.

Woody Allen – Septiembre (1987)

¿Por qué no quiere que la veas? A la mayoría de cineastas les basta con rodar su película una vez: si esta es un truño, pues se traga el orgullo, y a otra cosa. Pero, como de Manhattan es como es, tuvo que rodar dos veces la película completa antes de decidir que no valía la pena seguir insistiendo.

Tras filmar la primera versión, que permanece inédita, Woody reescribió completamente el guión, y remató la jugada iniciando el nuevo rodaje sin avisar a los actores, fichando a un nuevo reparto, algo que le ganó más de una enemistad (la de Christopher Walken, sin ir más lejos). ¿Su reacción cuando Septiembre estuvo, por fin, terminada? “No me importaría rodarla una tercera vez”.

Alan Taylor – Thor: El mundo oscuro (2013)

¿Por qué no quiere que la veas? Tras haber dirigido algunos de los episodios más célebres de Juego de tronos, Taylor parecía el director indicado para guiar a Chris Hemsworth y a su martillo hacia territorios más oscuros y mitológicos. Una pena, pues, que su experiencia dirigiendo la segunda aventura del hijo de Odín fuera, en sus palabras, “descorazonadora”.

“Me dieron libertad absoluta durante el rodaje, y después la convirtieron en una película distinta en postproducción”: así describe el director las tácticas sibilinas de Kevin Feige y de, ejem, un Joss Whedon que no tardaría en probar su propia medicina. Taylor resume su experiencia con una frase lapidaria: “Es algo que espero no repetir nunca, y que no le deseo a nadie”.

Steven Soderbergh – Underneath (1995)

¿Por qué no quiere que la veas? Tras el éxito festivalero de Sexo, mentiras y cintas de vídeo, todo parecía indicar que los siguientes trabajos de Soderbergh iba a generar una nueva oleada de parabienes críticos. Pero no fue así: el prolífico director entregó dos filmes más bien discutibles (Kafka, la verdad oculta El rey de la colina) antes de ofrecer este ejercicio de cine negro que no le gusta ni a él.

Actualmente, Soderbergh afirma que Underneath es “un desastre”, y que lo único bueno que tiene que decir de él es que el rodaje “le sirvió para aprender a usar la iluminación en los planos”. Según ha comentado, la experiencia fue tan frustrante que estuvo a punto de dejar el cine para siempre. Este Steven, siempre con lo mismo…

Dennis Hopper – Camino de retorno (1990)

¿Por qué no quería que la vieras? Una película dirigida por el autor de Easy Rider Caído del cielo, y con Jodie Foster, Vincent Price, John Turturro y el propio Hopper en su reparto debería molar por narices, ¿no? Pues no: confiando en su habilidad para salirse con la suya, el difunto cineasta había proyectado Camino de retorno como un proyecto de más de tres horas, algo que daba por hecho… Hasta que se dio de bruces con la triste realidad.

Una vez que sus responsables financieros hubieron tomado cartas en el asunto, la película quedó reducida a la consabida hora y media. El director optó por agregar un título más a la filmografía de Alan Smithee, firmando con su nombre una versión larga (dos horas y media) que sólo se emitió por TV y cuyo título fue Backtrack.

Kiefer Sutherland – Se busca mujer (2000)

¿Por qué no quiere que la veas? Hay quien dice que el hijo de Donald Sutherland estaba tan convencido de sus capacidades como director que acabó convirtiendo este filme en un despropósito. Los hay que afirman que la culpa, como en tantos otros casos, es de los productores. Lo único cierto es que Woman Wanted, la segunda película como director de Kiefer, ha quedado como un desastre a la altura de Plan 9 The Room, y que el autor, que recurrió al socorrido Alan Smithee para firmarla, solo volvió a ponerse tras la cámara para dirigir un corto en 2008, y desde entonces no ha repetido.

Jean-Luc Godard – Todas sus películas anteriores a 1968

¿Por qué no quiere que las veas? Bueno, vale, aquí estamos haciendo un poco de trampa. El director suizo es un sujeto contradictorio donde los haya, y su opinión sobre sus propios filmes cambia constantemente. Pero lo cierto es que, en su período de máxima politización (cuando ejercía como cabecilla del Grupo Dziga Vertov de cine experimental), Godard afirmó que sus primeras películas eran “cine burgués” y que deberían ser olvidadas.

Claro que, siendo dichas películas Al final de la escapada, El desprecio, Week-End, Pierrot le fou y unas cuantas obras maestras más, sospechamos que Godard debió arrepentirse más tarde de su afirmación. Que reconozca ese arrepentimiento es una historia bien diferente.

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