¿Debe la TV pública emitir cine franquista?

La emisión por TVE de 'Sin novedad en el Alcázar' crea polémica: según sus detractores, un filme realizado durante la dictadura no debe ser proyectado ni como pieza de museo

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06 de septiembre de 2016

En realidad, es una tormenta en un vaso de agua. Pero eso no impide que se repita una vez tras otra, con consecuencias casi siempre igual de nulas. Todo empieza cuando el programa Historia de nuestro cine (La 2, TVE) emite una película española rodada durante la inmediata posguerra, y, como tal, sometida a la agenda de la dictadura de Franco: sin ir más lejos, Sin novedad en el Alcázar (1940), filme del italiano Augusto Genina sobre el asedio del Alcázar de Toledo por las fuerzas republicanas, rodado nada más terminarse la guerra con la doble intención de servir como pieza de propaganda para los facciosos y de consolidar la relación con la Italia de los ‘camisas negras’. La película (que, ideologías aparte, es de calidad muy cuestionable) ganó la entonces llamada Copa Mussolini en el Festival de Venecia.

Hasta cierto punto, la emisión de Sin novedad en el Alcázar se presta a comentarios socarrones: la presencia de un reparto mayoritariamente italiano para dar vida a personajes de aquí, el maniqueísmo de su guión o la cutrez de sus momentos bélicos podrían dar pie a más de un chiste. Pero estamos en España, así que su pase en la TV pública no ha dado lugar a risas, sino a denuestos y alaridos. Las quejas en Twitter y otras redes sociales por la emisión del filme no han sido nada especialmente novedoso, sino más bien una secuela de las protestas que, en enero de este año, provocó la emisión de Raza (la infumable cinta que, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, guionizó el mismísimo Franco con el seudónimo Jaime de Andrade). Pero, sea porque en estas fechas hay menos contenidos para llenar portadas, sea porque el cántaro ya ha ido varias veces a la fuente, se les ha prestado más atención de la habitual.

Además de mensajes procedentes de cuentas particulares, y de artículos recogidos por webs de extrema izquierda como Rebelión, el tuit más propicio al revuelo ha sido el de Marina Albiol, eurodiputada de Izquierda Unida que denunció a TVE ante la Comisión Europea. La denuncia de Albiol se apoya en la normativa comunitaria que “prohibe la apología de regímenes culpables de delitos contra la humanidad”. Irónicamente, mientras la político castellonense anunciaba este recurso a las altas instituciones (y recibía respuestas airadas por parte de algunos tuiteros), otras personas y colectivos de signo ideológico muy diferente expresaban una solidaridad que, estamos seguros, los responsables de Historia de nuestro cine no quieren ni necesitan. Está claro que, en este país, nos cuesta mucho pillarle el sentido a las cosas.

Así pues, mientras las ‘dos Españas’ siguen dándose de testarazos, a cuenta esta vez de una película estrenada hace 76 años y cuyo lugar en la historia del cine es anecdótico, nosotros hemos contactado con una fuente próxima a TVE para conocer su visión del asunto. Y el tono de sus respuestas delata una mezcla entre el hartazgo y un supino cabreo. “Si Historia de nuestro cine quiere crear polémica, lo tiene fácil: le basta con emitir películas bélicas de los años 40″, reconoce este interlocutor. Y prosigue indicando que los enfurecidos olvidan un dato importante: “El programa es un programa de historia, no una antología. No estamos contando la Guerra Civil Española a través del cine, sino mostrando la forma en la que el cine ha mostrado la Guerra Civil”. De este modo, continúa, “no se puede soslayar el hecho de que, durante la década de los 40, en España sólo se produjeron comedias insulsas y películas bélicas que ensalzaban a Franco”.

A juicio de nuestra fuente, aquellos que lapidan a Historia de nuestro cine en redes sociales ignoran también que el programa ha emitido, y sigue emitiendo, películas que reflejan la Guerra Civil desde el punto de vista de los vencidos. E incluso otras que observan conflictos más recientes desde puntos de vista muy opuestos al oficial. Como, por ejemplo, Operación Ogro (1979), la cinta de Gillo Pontecorvo sobre el asesinato de Luis Carrero Blanco, escrita y rodada desde la clara simpatía hacia ETA. “Cuando pusieron aquella película, hubo gente que les alabó en redes por ser ‘valientes’. Y, hace no mucho, cuando el programa emitió Companys, proceso a Cataluña [Josep Maria Forn, 1976] tuvieron críticas desde, digamos ‘el otro bando”. Aun así, no cabe olvidar que el bando republicano también rodó películas durante la guerra. ¿Ha intentado emitirlas Historia de nuestro cine? “Me consta que sí, pero se conservan muy pocas y, a excepción de L’espoir de André Malraux, están en muy malas condiciones como para ser emitidas por televisión”, indica la fuente, mencionando Aurora de esperanza (Antonio Sau, 1937), producida por la CNT.

Así pues, la polémica levantada por Historia de nuestro cine en la noche de ayer se nos aparece como una historia tristemente española, y tristemente repetida: profesionales del gremio de la cultura que intentan hacer su trabajo de forma tan completa como sea posible, para ser apedreados por quienes sólo consideran válido ese trabajo cuando se amolda a sus exigencias, sus expectativas y su ideología. Una actitud demasiado frecuente en este país de crispaciones, y que linda peligrosamente cerca de la censura. Además, quienes la han sostenido en esta ocasión olvidan un hecho cierto: como película, estrictamente, Sin novedad en el Alcázar es tan mala que da hasta risa.

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