Cuando el cine español de terror conquistó el mundo

'La Residencia', 'El día de la bestia' o 'No profanar el sueño de los muertos' conquistaron a los aficionados del terror abriendo las puertas al mundo del género hecho en España

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03 de marzo de 2018

Verónica, la escalofriante y noventera película de Paco Plaza se ha convertido en un fenómeno global tras su estreno en Netflix.

Sin embargo, aunque nuestra industria no sea tan prolífica en terror como pueda haber sido la italiana o la británica, esta no es la primera vez que el terror patrio conquista el mundo, llenando de pesadillas subtituladas (o no) las pantallas de latitudes tan lejanas como Japón o Estados Unidos.

Estas son algunas de las películas que han precedido a Verónica.

 

La Residencia

En 1970, Narciso Ibáñez Serrador debutaba en el cine tras una arrolladora carrera televisiva como todavía no ha podido repetir nadie en este país y lo hacía con La Residencia, la adaptación al cine de Mamá, relato de uno de los grandes autores de la época como fue Juan Tébar (y que por favor, alguien reedite YA).

Rodada en Cantabria con un reparto internacional, aire Hammer y un poso hitchcokiano, La Residencia supuso un bombazo en la taquilla española (que contrasta con la baja recaudación que tendría, ya en democracia, Quién puede matar a un niño) que traspasó fronteras y hoy día no es extraño ver The Boarding School o The house that screamed, que son sus títulos internacionales, entre las cintas favoritas de muchos realizadores americanos de terror, que muchos la conocieron cuando hace unas décadas, Roger Corman adquirió sus derechos a José Frade.

 

La tetralogía de Ossorio

La noche del terror ciego, El ataque de los muertos sin ojos, El buque maldito y La noche de las gaviotas, cuatro títulos que todo aficionado al terror europeo (o dicho finamente, Eurohorror) conoce y reverencia. En ellas, el cineasta gallego Amando de Ossorio (un artesano con títulos tan reivindicables como La Bandera Negra, Malenka o Las garras de Lorelei) creó el monstruo eminentemente español, los templarios ciegos; una suerte de zombis del siglo XII que tan pronto resucitaban para acabar con Bárbara Rey como lo hacían para desmembrar a Esperanza Roy.

Estrenadas en los años 1972, 1973, 1974 y 1975, la tetralogía templaria de Ossorio se ha terminado vendiendo en medio mundo y su pack en DVD no falta en la colección de cualquier aficionado al terror hasta el punto de que es toda una estrella de la sección que Amazon le dedica al género.

 

No profanar el sueño de los muertos

Concebida como la versión en color de La noche de los muertos vivientes y dirigida por el barcelonés Jordi Grau, esta película de zombis con trasfondo ecologista es para muchos, una de las mejores películas de muertos vivientes jamás filmada.

Aunque rodada en gran parte en Reino Unido, la película fue una coproducción con Italia, repitiendo así la colaboración de otra aportación capital de Grau al terror patrio, Ceremonia Sangrienta (aquella también con Tébar en la ecuación) y estaba protagonizada por el recientemente desaparecido Ray Lovelock y la siempre añorada Cristina Galbó.

 

Vampyros Lesbos

Elegir un solo título de la filmografía de un titán del terror de bajo presupuesto como Jesús Franco es una tarea casi imposible, pero vamos a quedarnos con uno de sus títulos más conocidos, aquel que estrenó en 1971 con un guion co-escrito con Jaime Chávarri.

Estaba protagonizada por Soledad Miranda, una actriz que falleció muy joven (con 27 años) y que podría haberse convertido en la versión andaluza de Barbara Steele gracias a una prometedora carrera en el género con otros clasicazos del terror como El sonido de la muerte (una película de José Antonio Nieves Conde que también es conocida a nivel mundial) o El diablo que vino de Akasawa, otra cinta de Franco en la que compartió pantalla con Fred Williamson. Hoy día, es una de esas joyas del terror europeo que aunque cueste encontrarla en España, se puede conseguir en BluRay en Estados Unidos.

 

El día de la bestia

Auténtico detonador de la nueva generación del cine de terror español una vez que el género había caído en desgracia a base de abusar de un erotismo inocentón (aunque sórdido) que tras el franquismo, había alejado al espectador español, ya que este tenía otras latitudes en las que ver desnudos.

En 1995, Álex de la Iglesia creaba, con su segunda película, una cinta muy local pero al mismo tiempo tan global, algo a lo que ahora nos pueden recordar algunos de los grandes hallazgos de Verónica, y que hizo que El día de la bestia se pueda encontrar editada en casi cualquier país del mundo, cuyos turistas que visitan Madrid identifican para siempre la Puerta de Europa y los luminosos de Gran Vía con las aventuras satánicas y dungeons&dragoneras de Álex Angulo, Santiago Segura y Armando de Razza.

 

[REC]

El gran fenómeno a nivel mundial que llegaba hace ahora 11 años y en la que Jaume Balagueró y Paco Plaza, el responsable de Verónica, volvían a unir fuerzas para crear el gran clásico moderno del terror español.

Zombies, Barcelona, Manuela Velasco, un found footage mucho (muchísimo) mejor empleado que en la mayoría de películas de bajo presupuesto y una frase para la historia del terror dicha a Pablo Rosso, el director de fotografía “Pablo, grábalo todo. Por tu puta madre” dieron lugar a cuatro secuelas, un remake americano con su propia secuela, un cómic e incluso videojuegos para móvil que puso de nuevo, aunque de forma efímera, a Filmax en el centro del negocio mundial del terror.

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