Cuando ‘Arnie’ tragó ácido: accidentes absurdos en platós de cine

Schwarzenegger bebiendo ácido de batería, Channing Tatum escaldándose los testículos, James Cameron drogadísimo… estas son las catástrofes más idiotas jamás ocurridas en un rodaje

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21 de junio de 2017

Algunos rodajes son un infierno. Otros son peores aún, porque se cobran víctimas mortales debido a la imprudencia o al azar. Y luego están esos en los que no muere nadie… pero que dejan tras de sí un rastro de fracturas y cicatrices debido a accidentes absurdos. Bien por culpa del destino, o por la pura y simple estupidez humana, las catástrofes que ocurrieron en estos platós nos hacen sentir lástima, primero… y, después, nos dan risa. Compruébalo a continuación.

Schwarzenegger y sus dientes ardientes

Ocurrió en el rodaje de… Batman y Robin (1997)

Por si fuera poco con los diálogos que le encasquetó el guión (con esos juegos de palabras que dejaron helado al público) y con la mala fama arrastrada por el filme, ‘Arnie’ salió de Batman y Robin con muy mal sabor de boca. Resulta que su caracterización como Míster Frío le obligaba a llevar unas luces LED dentro de su cavidad bucal, y dichas luces estaban alimentadas por pilas que se desgastaban al contacto con la saliva del actor, liberando su contenido ácido. La estampa de un Schwarzenegger intoxicado, boqueando y gritando “¡quitadme esta mierda de la boca!”, debía de ser digna de verse.

Steven Seagal le rompe la muñeca a James Bond

Ocurrió en el rodaje de… Nunca digas nunca jamás (1983)

La opinión popular es que, de todos los James Bond que en el MI6 han sido, el de Sean Connery es el más chulo y el más duro. Sin embargo, el actor de Por encima de la ley consiguió algo que no lograron ni el doctor No, ni Ernst Stavro Blofeld, ni Rosa Klebb: romperle un hueso a 007. Seagal, que aún no había debutado como actor, era el responsable de las escenas de acción de Nunca digas nunca jamás; y, preparando una de ellas, tuvo una bronca con el siempre temperamental escocés. Al final, y tras el forcejeo de rigor, el escafoides de Connery acabó pagando el pato.

Michael J. Fox, ahorcado en Hill Valley

Ocurrió en el rodaje de… Regreso al futuro III (1990)

Que Michael J. Fox arrastra cierto gafe, es algo que sabemos todos, y sobre lo que no hace falta entrar en detalles. Pero esta anécdota debería probarlo para siempre: resulta que, rodando su última aventura como Marty McFly, el canadiense debía rodar una escena en la que es ahorcado por la banda de Buford Tannen (Thomas F. Wilson, para variar). Para darle más realismo a la escena, Fox se prestó a rodarla sin medidas de seguridad… y el resultado fue que casi se asfixia, al dejar de sostener el nudo corredizo. “Menos mal que Robert Zemeckis se dio cuenta de que yo no soy tan buen actor”, comentó un jocoso Fox en su autobiografía.

James Cameron alucina en el Titanic

Ocurrió en el rodaje de… Titanic (1997), obviamente

Trabajar con James Cameron es muy difícil. Odiarle, en cambio, es facilísimo. Pero la venganza que tuvo lugar durante la fiesta de fin de rodaje de Titanic se nos antoja excesiva: aquella noche, una mano anónima (se sospecha de dos cocineros a los que el director había despedido, para variar, con cajas destempladas) vertió fenciclidina en la última cena del equipo. Bajo los efectos de dicha droga, también conocida como PCP ‘polvo de ángel’, 80 personas (entre actores y técnicos) empezaron a alucinar en colores, y tuvieron que ser hospitalizadas, incluyendo al propio director. Según Bill Paxton: “A Jim se le puso un ojo como el de Terminator, completamente rojo, sin iris ni pupila”. Sobre si Cameron seguía intoxicado durante la gala de los Oscar del año siguiente, cuando las 11 estatuillas y el “¡Soy el rey del mundo!”, preferimos no especular.

Tarantino estrangula a Diane Kruger

Ocurrió en el rodaje de… Malditos bastardos (2009)

¿Está Quentin Tarantino dispuesto a matar en nombre del cine? Nosotros no decimos que sí ni que no, pero es cierto que, en una ocasión, su pasión de cineasta estuvo a punto de cobrarse una víctima mortal. Para la escena en la Hans Landa (Christoph Waltz) asfixia al personaje de Diane Kruger, el genio de la gran mandíbula quería obtener una intensidad y un realismo nunca vistos. De modo que, con el permiso de la actriz, se vistió de coronel nazi y se puso manos a la obra. Es decir, al cuello. Quentin se dejó llevar por el momento… y Kruger acabó inconsciente.

Dolph Lundgren le rompe el corazón a Rocky

Ocurrió en el rodaje de… Rocky IV (1985)

Basta con verle en la saga Los mercenarios para saber que Sylvester Stallone lleva muchas cicatrices en el cuerpo. Y muchas de ellas, si no todas, se las ha llevado como recuerdo de otras tantas películas. Pero, seguramente, esta ha sido la vez que más cerca ha estado de diñarla: rodando Rocky IV, ‘Sly’ y Lundgren golpearse de verdad, para así dotar de más realismo a la pelea final entre Rocky Balboa Ivan Drago. Tras la pelea, Stallone empezó a sentir un ardor en el pecho… y, poco más tarde, fue trasladado en avión a un hospital de California: uno de los directos propinados por el sueco le había provocado una inflamación cardiaca.

Brad Pitt es Aquiles hasta el final

Ocurrió en el rodaje de… Troya (2004), claro

Algunos accidentes de este informe destacan por su gravedad. Otros, por lo ridículos que resultan. Este, en cambio, se nos antoja de lo más apropiado. Porque, puestos a romperte el tendón de Aquiles, ese que está situado en el talón y que debe su nombre al héroe griego… pues qué menos que hacerlo interpretando al propio Aquiles en un filme sobre la Guerra de Troya. “Es tan triste, tan estúpido y tan tonto que no da ni para un buen titular”, señaló Pitt al admitir que la historia era cierta. Al menos, y a diferencia del auténtico Aquiles, él salió vivo del percance.

Channing Tatum y sus huevos a la legionaria

Ocurrió en el rodaje de… La legión del águila (2011)

Como demuestran infinidad de péplum, el uniforme de legionario romano mola mucho. Pero esa faldita tan airosa tiene un problema en los climas fríos, ya que le da mucha ventilación a las ingles. Constatando que el clima de Escocia, donde se rodó La legión del águila, estaba dejando sus partes nobles bajo cero, Tatum tuvo la ‘genial’ idea de pedirle a su asistente que le derramase agua caliente bajo la cintura para atenuar el frío. ¿El resultado? Una seria quemadura: “Menos mal que no dejó cicatriz: esa zona se cura rápido”, comenta el interesado.

Los rayos divinos de Jim Caviezel

Ocurrió en el rodaje de… La pasión de Cristo (2004)

Cristiano devoto, Caviezel se tomó muy en serio su participación en el torture porn sacro de Mel Gibson. Y, durante el rodaje, debió de sentir muchas ganas de cantar el Always Look On the Bright Side of Life: por si no le bastara con haberse dislocado el hombro de tanto cargar con su cruz, el actor fue alcanzado, no por uno, sino por dos rayos. El primero le impactó cuando rodaba la escena del Sermón de la Montaña, y el segundo, cuando ya estaba clavado en el Gólgota. Según admite el propio actor, el comentario de Gibson al verle tras la primera descarga fue: “¿Qué coño te ha pasado en el pelo?”.

Viggo Mortensen: “¡Que daño me he hecho!”

Ocurrió en el rodaje de… El señor de los anillos: Las dos torres (2002)

Sobrevivió al terror de los Nazgûl, sobrevivió al Abismo de Helm y sobrevivió a la ira de Sauron. Pero lo que se cobró el mayor impacto físico sobre el intérprete de Aragorn fue… darle una patada a un casco de orco que había tirado por el suelo, durante el rodaje de una escena. A resultas de su mala pata, Mortensen se rompió dos dedos del pie, pero aprovechó el dolor (y, sospechamos, también la frustración causada por un accidente tan tonto) para darle más verismo a su trabajo, postrándose de hinojos en el suelo. Un auténtico hijo de Gondor, sin dudas.

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