[Crónica Festival Cine Gijón 2013] Ida, la película hecha en fotografías en blanco y negro

Termina el fin de semana con una película polaca en blanco y negro y dos apuestas francesas con un guiño a España. Por MARILÓ GARCÍA

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17 de noviembre de 2013

¿De qué se habla en el festival? Gijón amanece sin lluvia. Primer tema de conversación en esta jornada. Crucemos los dedos porque el tiempo respete este fin de semana tan especial y también porque podamos recomendar al público de la ciudad asturiana buen cine. También se habla de Ida, la película polaca rodada en blanco y negro, como si “fueran polaroids de Cartier-Bresson”, como le oigo comentar a Aida Folch cuando sale del pase al resto de los miembros del jurado.

¿Qué has visto? En solitario, el debut en la dirección de Christophe Offenstein, con un formidable François Cluzet. Es un drama con la Vendée Globe de fondo, en el que el protagonista participa en solitario en esta competición en la que se da la vuelta al mundo a vela. Sin embargo, pronto descubre que en el barco hay un polizón. Una comedia familiar, una fábula con imágenes impactantes en el mar que ha dividido a la crítica. Por lo que nos toca, parte del rodaje se realizó en las islas Canarias, que forman parte del itinerario, y tiene una pequeña participación Jose Coronado. Ida, de Pawel Pawlikowski, que cuenta el drama de una joven polaca por descubrir dónde están enterrados sus padres. Estupenda fotografía en blanco y negro. Les Garçons et Guillaume, a Table (Los chicos y Guillaume, a la mesa), de Guillaume Gallienne. La adaptación de la obra de teatro del propio director, que ya se llevó aplausos en la pasada edición del festival de Cannes, es una comedia agridulce en la que reímos y nos emocionamos, con este Guillaume, que quiere encontrar su lugar en el mundo, que pasa por intentar explicar su propia identidad sexual, de la que duda y le hacen dudar. Una maravilla, además, como parte de la aventura ese guiño a España, ya que el protagonista, en la primera parte de la película, viaja a la Línea de la Concepción, donde aprende a bailar sevillanas. La noche innombrable, espacio sorpresa que presenta a la 1 de la madrugada del sábado Jesús Palacios, en el que se proyecta un corto y una película que los espectadores desconocemos cuáles son. Esperábamos una de terror freak, pero nos proyectan Killer Joe, con Matthew McConaughey haciendo de asesino nato retorcido. Es entretenida y deja a más de uno rumiando alguna que otra escena (hay una felación a un pollo frito del KFC).

¿Qué te has perdido? No hemos llegado a ver Henri, de Yolande Moreau, de la sección oficial y La distancia más larga, de Claudia Pinto, con Carme Elias.

¿Con quién has hablado? El domingo como con otros periodistas y miembros del jurado con el director del festival, Nacho Carballo, que a pesar de los recortes sigue entusiasmado con presentar y promover el cine. Como hablamos de la noche de Jesús Palacios y ya que me gusta el género de terror, me recomienda Panzer Chocolate, el primer largo interactivo y transmedia del cine mundial, en el que el espectador puede interactuar con la película a través de su Smartphone. Cambian las formas de ver cine, pero siempre hay que apoyarlo, y el Festival de Gijón lo hacen muy bien. Carlos Pumares se acerca a felicitar al director. Palabras mayores.

¿Qué has comido? En Gijón es difícil decir no. Como el menú de Casa Zabala (crema, fabada, cabracho…), con los miembros del jurado en la mesa de al lado, debatiendo cómo se van a repartir las películas que tienen que ir viendo durante toda la semana. Cena de tapeo rico e imprescindible en La Galana, donde el camarero me regaña por no saber beber la sidra: rápido, rápido, mientras la escancia sin dar respiro.

Gijonmetro: Un fin de semana de premios, galardonados y primeras decisiones de los jurados. Ahora arranca la semana en la que se seguirán viendo películas, en un festival muy heterogéneo, que no defrauda.