Cómo copiar los clásicos de Spielberg

Ahora que J. J. Abrams y Spielberg apabullan con 'Super 8', ¿por qué no seguir sus pasos? Te presentamos una guía de lugares comunes para que tu película emule a 'Los Goonies', 'E. T.' y similares sin esfuerzo. Por YAGO GARCÍA

20 de agosto de 2011

“El gran secreto de esta película brillante, cautivadora, es que, pasmémonos, es más de lo mismo”: así define Super 8 Carlos Marañón en su crítica para CINEMANÍA. Y el gran secreto de sus palabras, pasmémonos, es que llevan razón. No lo decimos sólo porque sea nuestro dire quien las firma, sino porque J. J. Abrams y Steven Spielberg reconocen sin ambages que su aclamada película es una puesta al día de infinitos tópicos del cine de los 80, un imaginario juvenil y pandillero que el propio Spielberg creó en los filmes de su productora Amblin Entertainment. Y ante el cual la industria de Hollywood reaccionó lanzando infinidad de cintas a su imagen y semejanza.

Estamos de acuerdo en que sin E. T., el extraterrestre jamás hubiera existido Mi amigo Mac, y que Los Goonies y Una pandilla alucinante son hermanas de celuloide. Pero, ¿qué pasará ahora? ¿Cómo serán las hijas bastardas -creativamente hablando, claro- de Super 8? A modo de manual de instrucciones para cineastas sin memoria histórica, reunimos en este informe todos los elementos sin los cuales una peli ochentera no tendría sentido, ni chispa, ni ná de ná. Directores y guionistas, tomad nota: puede que esta guía os ayude a crear vuestro propio blockbuster de verano.

1 – Una pandilla juvenil

Comencemos este repaso con lo más importante: necesitamos un target, un grupo de espectadores predispuestos a ver tu película. Y, como podrás adivinar, éste se compondrá en buena parte de chavales sin mucha vida social. Para atraerles a las salas, es necesario darles lo que no tienen: un grupo de amigos en el que sentirse valorados y apreciados. Da igual que, en opinión del resto de personajes del filme, sean un hatajo de gamberros: ellos siempre serán los más guays para el espectador. En caso de necesidad, su medio de transporte preferido siempre será la bicicleta o, en su defecto, el monopatín.

Ejemplos: Las desmadradas bandas de Los Goonies y Una pandilla alucinante son de cajón. Si quieres orientar tu filme hacia territorios más realistas, Cuenta conmigo es el modelo a seguir. En el caso de que haya una chica en sus filas, llevará el pelo corto y se portará como el más duro del barrio, en ese registro que bordaba Martha Plimpton.

2 – Un protagonista triste

Da igual que, en principio, tu historia se centre en un grupo de amigos: siempre hará falta una figura principal que sirva de álter ego al espectador. Como el público objetivo de tu filme será de un friki subido, precisamos que dicho prota sea un chaval algo asocial, incluso en compañía de sus colegas, y un tanto rarito en sus aficiones. Eso sí: siempre será más guapo que la media, y poseerá una voluntad de hierro que le permitirá triunfar en su aventura.

Ejemplos: Innumerables, pero Elliott de E. T. sigue siendo señero en este aspecto: pese a su corta edad, el chaval tiene el cerebro comido por los juegos de rol, hasta el punto de que su insulto favorito es “¡Cero en Carisma!”. Lo cual está muy bien, pero hace falta haberse leído el manual de Dungeons & Dragons para entenderlo.

3 – Una familia desestructurada

Padres difuntos, madres agobiadas por el trabajo, hermanos mayores que te hacen desear estar muerto… Spielberg volcó buena parte de sus traumas de niño solitario en sus primeras películas, sentando un precedente para la historia. ¿Quieres que los papás echen la lagrimita con tu héroe y los críos quieran tenerle como mejor amigo? Pues dótale de una familia aparentemente normal, e incluso feliz, pero desgraciada en el fondo.

Ejemplos: Dejando aparte por un momento la obra de Spielberg, fijémonos en Bastian, de La historia interminable: es huérfano de madre, hijo único y su padre médico le compra todos los libros que quiere, pero no le hace ni caso en el día a día. D.A.R.Y.L rizó el rizo poniendo al mismo chaval (Barrett Oliver) en el papel de un joven cyborg asesino que escapa de sus creadores para integrarse en una all american family.

4 – Un amigo ‘friki’

O un amigo gordo. O todo ello a la vez, como vemos en la propia Super 8 con el personaje de Riley Griffiths. Puede ser la percha de los golpes de la pandilla, o (en casos más raros) su líder en la sombra, pero siempre será uno de los mejores colegas del prota y ejercerá de secundario cómico en los momentos de tensión. Aunque en el fondo le envidie (es más popular y más guapo que él, y encima siempre se está quejando), el clímax de la película incluirá una prueba de su lealtad hasta la muerte.

Ejemplos: Acudamos de nuevo a la sabiduría de Los Goonies para encontrar dos casos señeros: Data pone el punto tecno a la historia con sus invenciones (y forma parte de una minoría étnica), mientras que Gordi se nos mete en el bolsillo con su mítico “¡supermeneo!”. El embrión de mad doctor River Phoenix (Exploradores) es una buena variación del patrón básico.

5 – Una chica guay

Puede que venga de una familia infernal, que sea una borde o que (¡cielos!) sea la novia de tu hermano mayor. Pero ella es el Santo Grial, la Musa Inspiradora y, en definitiva, la responsable de que los protagonistas hagan lo que sea para ganarse su respeto, su admiración o incluso una primera relación amorosa (platónica, claro). Échale un vistazo a la Elle Fanning de Super 8 y entenderás de lo que estamos hablando.

Ejemplos: Aunque el filme se aleje del género de aventuras, la Kerri Green de Lucas es un modelo perfecto: el prota Corey Haim no sólo tiene que aguantar que la moza se líe con su mejor amigo, sino que ese mejor amigo es… ¡Charlie Sheen! En caso de contar con una protagonista femenina, como en Aventuras en la gran ciudad, vale el capitán del equipo de fútbol americano.

6 – Un pueblecito apacible

Una vez que tenemos a los héroes y sus circunstancias, hace falta darles un marco para sus andanzas. Y, como no hay nada más interesante que la ruptura de lo cotidiano, dicho marco tiene que ser anodino y (hasta cierto punto) entrañable a la vez. Spielberg solía preferir pueblos de la California profunda para sus producciones de los 80, pero nos vale cualquier lugar con menos de 100.000 habitantes y muchas casas unifamiliares al estilo estadounidense. Si hay mar, o un río en el cual bañarse en calzoncillos, mejor.

Ejemplos: Tujunga (E. T.), Astoria (Los Goonies), Fort Lauderdale (El vuelo del navegante)… Si tuviésemos que reunir todas las localizaciones posibles, esto parecería un libro de geografía.

7 – Un ser extraño

Este componente es opcional, pero si te decides por él es básico desarrollarlo bien. Porque estamos hablando, en el fondo, de una historia de aprendizaje, y nada representa mejor la maduración de tus protagonistas que un encuentro con lo inesperado. Puede venir de más allá de las estrellas, de otra dimensión o del laboratorio de un científico loco, puede ser adorable o peligroso hasta decir basta, pero siempre será uno de los mayores atractivos de la película. Avisamos que, de todos estos tópicos, este es aquel al que Super 8 somete a su más drástica vuelta de tuerca.

Ejemplos: El más tópico de todos es ese alienígena cabezón que no para de llamar a “caaaaaasa”, pero también tenemos a mano una nave espacial autoconsciente (El vuelo del navegante), un robot simpático y algo torpe (S.O.S. Equipo azul, Cortocircuito) o un ser de inenarrable deformidad (Sloth, de Los Goonies). En Gremlins no hablamos de uno, sino de muchos bichos que pasan de lo encantador a lo terrorífico… Menos Gizmo, claro. Y en Dentro del laberinto, David Bowie encarnó a una metáfora del despertar sexual de Jennifer Connelly con el pelo cardado.

8 – Adultos malos

¿Quienes son siempre los mayores villanos a los ojos de un niño? ¿Los compañeros de colegio que le roban la merienda? No: los adultos. El padre que no te deja salir a jugar, tu madre que te echa la bronca si manchas la ropa, el profe que te tiende una hoja de notas llena de Muy Deficientes… Aprovéchate del resentimiento de tu joven público convirtiéndoles en villanos de tu película, bien a su pesar (en el fondo, sólo quieren proteger a los chavales de sí mismos), bien sin ambages, convirtiéndoles en malos malísimos.

Ejemplos: Peter Coyote, el científico de E. T., vale como ejemplo de villano a su pesar, mientras que para la maldad más descarada nos remitimos a los inigualables Hermanos Fratelli de Los Goonies.

9 – Un final apoteósico

Los protagonistas han desafiado a la muerte, han aprendido cosas sobre sí mismos y sobre los demás, e incluso puede que hayan dado su primer beso. ¿Qué nos hace falta? Pues un final de aúpa en el cual reíremos (porque todo se ha arreglado por fin) y lloraremos, porque el tiempo de los prodigios se ha acabado y a los protas les toca hacerse mayores. Astronaves despegando, galeones piratas saliendo de cuevas sumergidas, reconciliaciones familiares in extremis… Todo vale para que el público salga del cine con el corazón encogido, y deseando repetir.

Ejemplos: Prescindimos de modelos pretéritos para recomendarte de nuevo un visionado de Super 8: no es sólo que su final cumpla todos los elementos antes descritos, sino que los reune de una forma muy original y visualmente bellísima. Ve a verla y nos cuentas…