Cine digital: 6 películas que hicieron historia

Del vacío del espacio a los bosques más primigenios: todas estas películas aprovecharon el formato electrónico para convertirse en clásicos visuales

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05 de diciembre de 2016

La polémica sigue ahí. Y, la verdad, parece bastante tonta: está claro que el cine nació con la película (o, si se quiere ser repipi, con el formato analógico), pero también es verdad que las cámaras digitales han traído avances casi inimaginables hace diez años. Tanto para los directores en ciernes (que se libran de dejarse pastizales en el celuloide virgen, las cámaras y el revelado) como para los veteranos y consagrados (con un universo de nuevas técnicas a su disposición), el rodaje electrónico ha supuesto una pequeña gran revolución… que todavía sigue en marcha

Para ponerse al día sobre esa revolución, nada mejor que aprender de los mejores profesionales. Como los que imparten el master de cine digital que tendrá lugar en Aula Temática, de forma presencial, el 17 de febrero de 2017. Un curso donde podrás aprender desde la práctica (un 95% de ejercicios y un 5% de teoría, es su programa) las técnicas a partir de las cuales estas películas han acabado haciendo historia del séptimo arte.

Bailar en la oscuridad (2000)

Sirvió para… Rodar escenas musicales como nunca antes. Siempre deseoso de tocarle las narices al respetable, el espabilado de Lars Von Trier dio la enésima campanada con este musical tan rompedor. Tenía un dramón en lugar de la consabida historia romántica, a Björk (con la que se llevó a matar) en lugar de a una estrella al uso… y cien cámaras digitales, nada menos, que, colocadas en puntos estratégicos del decorado, le permitían rodar sus números de canto y baile de forma rápida, barata y a base de unos planos fijos que le llevaban la contraria al canon del cine clásico.

Dredd (2012)

Sirvió para… Hacer serie B con más lustre que nunca. Estando basada en uno de los tebeos más brutales del cómic europeo, la visita de Pete travis, Alex Garland Karl Urban a Mega-City 1 se merecía una estética rápida, sucia y contundente. Algo que el director consiguió rodando en digital escenas con una fotografía granujienta, pero con una calidad que el viejo John Carpenter no hubiese podido ni soñar, y empleando el 3D de una manera, digamos, muy anatómica: viendo esta película, más de un espectador se limpió instintivamente la sangre y los trocitos de cerebro que creía llevar pegados a la ropa.

Skyfall (2012)

Sirvió para… Revitalizar un mito. Vale: Casino Royale fue, en muchos aspectos, una pasada. Pero Quantum of Solace (“Cuanto sol hace”, para los bromistas) resultó una de las operaciones más criticadas del agente 007, y puso severamente en cuestión la presencia de Daniel Craig como rostro de la franquicia. Menos mal que, aceptando rodar ‘un Bond’, Sam Mendes se trajo consigo al director de fotografía Roger Deakins (el hombre de confianza de los hermanos Coen) para que filmara al espía más legendario del cine con tonos que iban desde la calidez extrema al frío más tecnológico. Todo ello, claro, en digital.

Gravity (2013)

Sirvió para… Hacernos flotar en gravedad cero. En buena medida, la odisea espacial de Alfonso Cuarón fue filmada ante una pantalla verde. Pero mucho ojo, porque en ella jugó un papel fundamental cierto señor que volverá a asomar por aquí: Emmanuel ‘Chivo’ Lubezki. Como demuestra esta película, el mexicano es uno de los mejores directores de fotografía de nuestra época (por algo va ya por su tercer Oscar), algo que se debe en buena parte a su talento para usar las cámaras digitales para obtener imágenes de una nitidez sobrenatural, pero también llenas de vida.

It Follows (2014)

Sirvió para… Crear una película de culto. Una vez más, nos encontramos con uno de esos filmes rodados con los proverbiales cuatro céntimos y un chicle. Pero, ojo, porque cualquiera lo diría viendo sus alardes visuales, como esa panorámica que nos deja clavados a la butaca nada más comenzar. Si no fuera por ese tono mortecino de sus imágenes, a David Robert Mitchell no se le habría dado tan bien hacer sufrir a Maika Monroe. Y, si no fuera por la fotografía digital, esta historia de horror venéreo no se habría convertido en un filme de culto instantáneo.

El renacido (2015)

Sirvió para… Hacernos sentir el peligro de la naturaleza. Y también, podríamos añadir, para que sus tres responsables principales se fueran a su casa con otras tantas estatuillas en la mano: Alejandro González Iñárritu, Leonardo DiCaprio (¡por fin!) y ese Emmanuel Lubezki que, como ya avisamos, vuelve a aparecer por aquí. A fin de captar la indefensión del protagonista frente a los elementos, El renacido se rodó sólo con luz natural (“Aunque también usamos unas bombillas para realzar la luz de una hoguera”, admite Lubezki), una empresa que hubiera sido mucho más difícil de no haber contado con cámaras digitales.

Muere Carlos Ezquerra, coautor del Juez Dredd

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