Christopher Nolan y Edgar Wright piden ayuda para las salas de cine

Los directores de 'El caballero oscuro' y el de 'Zombies Party' piden que los gobiernos y los fans no olviden a los cines cuando acabe la pandemia.

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23 de marzo de 2020

Dejando de lado su nacionalidad (ambos son británicos), Christopher Nolan Edgar Wright son dos cineastas tan diferentes entre sí como la noche y el día. Pero la crisis del coronavirus, capaz de desafiar todas nuestras nociones de normalidad, ha hecho que el autor de El caballero oscuro (con Tenet pendiente de estreno) y el de Baby Driver (que tiene su Last Night in Soho en el banquillo) actúen a la vez en pos de un mismo objetivo: la defensa de las salas de cine frente a las pérdidas que les ocasiona la pandemia.

En un artículo para el Washington Post, Nolan pide al congreso de EE UU que lance un plan de ayudas para los cines de la superpotencia. El director comienza narrando el caso de B&B Theaters, una compañía exhibidora del sur de Estados Unidos fundada en 1924 que se enfrenta a un tétrico panorama de cierres y despidos. Un ejemplo a partir del cual recuerda que la industria del cine no es solo “estrellas, estudios, glamour”, sino también la fuente de ingresos de 150.000 obreros en el país.

“La gente que trabaja en el puesto de las palomitas, poniendo en marcha el proyector, cobrando las entradas, programando calendarios, vendiendo publicidad y limpiando los lavabos en cines de pueblo”, señala Nolan, depende de esta industria. Se trata, insiste, de “gente normal, que en muchos casos cobra por horas en lugar de un salario” y cuyos esfuerzos mantienen lo que el cineasta define como “el más económico y democrático de nuestros lugares de encuentro”.

Así pues, Christopher Nolan esgrime esto para alegar que los cines son “una parte vital de la vida social, ofreciendo trabajos para muchos y entretenimiento para todos”. “Como director, mi trabajo nunca estará completo sin esos trabajadores y el público al que acogen”, prosigue.

“Cuando esta crisis haya terminado, nuestra necesidad de contacto humano, la necesidad de vivir y amar y reír y llorar juntos, será más poderosa que nunca”, insiste Nolan. El director también apela al aspecto económico, afirmando que la afluencia de público a los cines tras la pandemia pondrá en circulación “miles de millones”, pero se queda sobre todo con el lado humano de la tragedia: “Tal vez, igual que yo, vosotros pensábais que ibais al cine por el sonido surround, los cacahuetes, los refrescos y las palomitas o las estrellas de cine. Pero no era así. Íbamos para estar juntos”.

Wright pide apoyo a los cines locales

El artículo de Edgar Wright, por su parte, puede leerse en la web de la revista Empire, y comienza sin tapujos apelando a lo emocional. “Una de mis actividades favoritas es sentarme en la oscuridad viendo una película”, comienza el cineasta, quien también detalla su chuchería favorita para comer durante la proyección (chocolatinas Giant Buttons de Cardbury, concretamente).

Pero Wright se pone serio acto seguido, invocando (al igual que Nolan) la importancia del cine como experiencia colectiva. “En el fondo, experimentar una película significaba realmente levantar mi culo del sofá, ir al cine, sentarme con amigos o desconocidos y apreciar el arte (o la basura) que se movía sobre la gran pantalla”, señala. “Como fan del cine, espero sinceramente que la luz al final del túnel en esta época de la historia incluya esa bombilla de xenón que muchos de nosotros veneramos”.

El autor de Zombies Party señala que la crisis del coronavirus podría ser un golpe mortal para unas salas ya amenazadas por el ocio doméstico, especialmente para “muchos de esos cines independientes que tal vez tú adores”. Así pues, llama a los cinéfilos para que apoyen a los cines en todo lo que esté en su mano, especialmente haciéndose socio de los que permitan esta opción. “Sí, tal vez no puedas volver en los próximos meses, pero te sentirás mejor ayudando ahora que si luego te encuentras con que tu templo del cine favorito se ha visto obligado a cerrar”, avisa.

“Esto no es un lujo que todos se puedan permitir, pero para aquellos que puedan, que piensen en los esfuerzos de los empleados de tus cines favoritos, que tal vez acaben de perder sus empleos. Esto puede contribuir a asegurar que tengan un trabajo al que volver”, añade Wright.

“Cuando todo esto se haya acabado, no podré esperar a apoyar de nuevo y como pueda a mis cines favoritos, incluso si eso significa ver demasiados anuncios, tragarme tráilers que ya he visto varios miles de veces y ver una película de superhéroes a la que le sobran entre 15 y 20 minutos (en voz baja: “Todas”)”, bromea Edgar Wright. El director se despide recordando cómo su carrera de cineasta comenzó la noche en la que fue a ver Star Wars con tres años, y ruega por que la sensación que él experimentó no se pierda para siempre. “Cuidaos mucho y nos vemos frente a la gran pantalla tan pronto como podamos. Las chocolatinas corren de mi cuenta”.

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