Blake Lively integral

De la eterna Serena van der Woodsen a sinónimo de éxito: reivindicamos la carrera de una actriz que trasciende géneros y personajes.

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05 de marzo de 2020

Septiembre de 2007. Serena van der Woodsen llegaba a la estación Grand Central Terminal de Nueva York con su camiseta a rayas y su abrigo marrón para poner patas arriba la ‘apacible’ vida de los vecinos del Upper East Side. Había quienes ya conocían a esa joven rubia captada por los seguidores de la Reina Cotilla de sus días intercambiando vaqueros en Uno para todas; había quienes se rendían ante su magnetismo por primer vez. Sea como fuere, esa escena de Gossip Girl quedaría grabada en millones y millones de retinas, presagio del salto a la fama de Blake Lively (Los Ángeles, 1987).

13 años después de bajar las escaleras de aquella estación, la meteórica carrera de la californiana sigue en ascenso. Icono de moda, ingeniosa tuitera junto a su esposo Ryan Reynolds y musa de Oliver Stone, Jaume Collet-Serra o Paul Feige, Lively ha evitado encasillamientos encadenando proyectos de todo tipo. No será la actriz más prolífica de la Meca del cine, tampoco la que más nominaciones a los premios de mayor prestigio atesore. Eso por no mencionar las veces que la industria la ha subestimado por su físico o ha escuchado chistes a costa de su condición de rubia. Sin embargo, su revancha ha pasado por convertir su nombre en sinónimo de éxito, con una filmografía casi tan impecable como su estilo de estrella del Viejo Hollywood.

Para prueba, su regreso a la gran pantalla este viernes con El ritmo de la venganza, un thriller de venganza en el que interpreta a Stephanie Patrick, toda una heroína de acción. Aprovechamos el estreno de la película para reivindicar a la actriz que trascendió Gossip Girl. ¿Cuántos de sus compañeros pueden decir lo mismo?

 

Nacida para actuar

Quien eche un vistazo al árbol genealógico de Blake, podría pensar que la pequeña estaba destinada a ser actriz antes de que le quitaran el chupete. Criada en Burbank, hija de Elaine LivelyErnie Wilson Brown, directora de casting y actor y director respectivamente, y hermana pequeña de otros dos actores y dos actrices, se pasó su más tierna infancia de plantó en plantó.

“Para mí, esa era la industria en la que estaba metida mi familia, algo a lo que yo nunca tuve intención de dedicarme”, contaba en una entrevista a The National. “Pero cuando nací me llevaron directamente del hospital al set donde rodaba mi hermana y literalmente crecí en los sets de películas. Iba con mis padres a las clases de actuación que daban porque no querían tener una niñera, así que supongo que me criaron para actuar sin que me diera cuenta”.

Pese a todo, sus progenitores trataron por todos los medios de que disfrutara de su infancia. Lively aún recuerda cómo, mientras ella fantaseaba junto a sus amigas con casarse con Leonardo DiCaprio o Brad Pitt, solían preguntarle a su madre por qué ella, la pequeña de la familia, no actuaba. “Nunca le robaría su infancia. Si quiere hacerlo cuando sea adulta, puede”, zanjaba esta. Aunque Blake debutó por primera vez a los 11 años en Sandman bajo la dirección de su padre, la experiencia la dejó indiferente y se centró en sus estudios en el instituto de Burbank, donde fue animadora, presidenta de la clase y miembro del coro.

 

La magia de unos vaqueros

A los 15 años, se fue de viaje por Europa con su hermano Eric, quien, consciente del potencial de Blake, no paró de insistirle para que volviera a dar una oportunidad a la actuación. De regreso, y sin decir nada a su hermana pequeña, Eric pidió a su agente que la ayudara a conseguir audiciones. “Me estaba preparando para ir a la universidad. No sabía qué quería hacer, pero sabía que no era actuar. A pesar de eso, no quería disgustar a mi hermano así que hice algunos castings”.

Uno de ellos, el de Uno para todas, donde terminaría por hacerse con el papel de Bridget, una de las cuatro amigas que durante un verano separadas van pasándose unos pantalones vaqueros de la suerte. De la película, que se convirtió en todo un fenómeno adolescente, Lively recuerda la amistad que trabó con el resto de protagonistas (Alexis Bledel, America Ferrera y Amber Tamblyn siguen siendo sus grandes confidentes) y que tuvo que pasarse dos meses entrenando a fútbol para el papel: “Me encantó la experiencia. Pensé que tal vez me había equivocado y que quería actuar”.

Sin embargo, no sería hasta unos meses más tarde, después de participar con sus hermanas Lori y Robyn en el thriller Simon Says, y, sobre todo, tras su paso por la película independiente Elvis and Annabelle (daba vida a una reina de la belleza víctima de abusos que moría a causa de la bulimia), cuando se daría cuenta de su pasión por la interpretación: “En Elvis and Annabelle fue cuando me enamoré del arte y la creación de actuar”.

 

XOXO

Recién entrada en la veintena, llegaría el papel que la catapultaría a la fama. Josh Schwartz, el creador de The O.C. necesitaba otro filón teen para la cadena The CW y optó por adaptar los libros de Cecily von Ziegesar sobre un grupo de jóvenes de la alta sociedad neoyorquina atosigado por un narrador omnisciente, la Reina Cotilla, que tiene un blog sobre los vecinos del Upper East Side.

Después de que Lively protagonizara Uno para todas, muchos fans de los libros de Gossip Girl comenzaron a hacer campaña para que aquella joven esbelta de cabello dorado diera vida a Serena. Schwartz no vio a muchas chicas, la quería a ella. Incluso le prometió que podría compaginar la serie con sus estudios en Columbia para que aceptara participar en el proyecto. Blake nunca terminó la universidad y tuvo que aprender a lidiar con la fama que tanto le desagradaría, pero Serena le dio el empujón profesional de su vida. “La serie nos dio a todos unas oportunidades increíbles”, reconocía agradecida, tanto que aseguraba recientemente que estaría dispuesta a participar en un posible regreso. Aunque su máxima prioridad en aquel momento era evitar encasillarse: “No quería quedarme atascada con Serena y perder mi habilidad de meterme en diferentes personajes, así que cuando tenía otro proyecto era emocionante y refrescante cambiar de registro”.

Así, mientras rompía una y otra vez el corazón de Dan Humphrey, llegaron Uno para todas 2; La vida privada de Pippa Lee; el sorprendente papel de Krista en The Town: Ciudad de ladrones, de Ben Affleck; su fallido intento en el cine de superhéroes con Linterna Verde; o su arriesgado cambio de rol en Salvajes, de Oliver Stone. Todos ellos proyectos y personajes alejados de sus andanzas por la Gran Manzana.

 

Los Reynolds-Lively

Este matrimonio tan bien avenido merece un apartado propio en el repaso a la vida de Lively. Durante el rodaje de Linterna Verde, la actriz conocería al que es ahora su marido, el actor Ryan Reynolds. Sin embargo, tanto anillo de poder y tanta malla verde solo dieron fruto a una amistad. Fue meses después, tras una desastrosa cita doble en la que sus respectivas parejas vieron cómo saltaban chispas entre ellos, cuando empezaron a salir.

Desde entonces, el tándem Reynolds-Lively se ha convertido en una de las familias más queridas del celuloide, padres de tres hijos que, por ejemplo, acapararon todos los flashes durante la entrega de la estrella en el Paseo de la Fama a papá. También se han convertido en una de nuestras parejas favoritas en redes sociales, lo que nos ha permitido descubrir el lado más sarcástico y gamberro de la californiana. ¿Pero qué tienen estos actores que hasta hace unos años solo eran el noviete de Sandra Bullock en La proposición y la niña pija de Gossip Girl para haberse ganado el afecto del público de esta manera? Principalmente, mucho sentido del humor, del que dan buena cuenta en Twitter e Instagram. Y para prueba, este artículo con sus mejores trolleos.

 

De profesión, polifacética

Las series juveniles están muy bien para darse a conocer en el mundillo, aunque suponen un obstáculo a la hora de que después se te tome en serio. Los actores protagonistas de The O.C., One Three Hill, Glee o la propia Gossip Girl lo saben bien. El apellido Van der Woodsen pesaba mucho y no eran pocos los que la subestimaron: pensaban que la carrera de Lively duraría lo que tardara en bajarse de los tacones de Serena. O, lo que es casi peor, que estaría destinada a papeles de rubia despampanante o mujer florero, sin mucha chicha interpretativa. Que la recordaríamos como la eterna rompecorazones de Gossip Girl, o la mujer de Ryan Reynolds. Craso error…

Ni la maternidad ni los prejuicios han evitado que la mejor faceta actoral de Lively haya llegado tras su paso por el Upper East Side. Y con esos papeles protagonistas que hasta el momento el cine parecía reticente a confiarle. Así, ha demostrado su talento en El secreto de Adaline, una sorprendente vuelta de tuerca al tópico sobre la eterna juventud, y, sobre todo, en Infierno azul, uno de sus papeles más aclamados bajo las órdenes de Jaume Collet-Serra. Hasta la costa australiana tuvo que trasladarse la actriz para rodar esta historia de supervivencia sacada de la Blacklist en la que se las veía y se las deseaba para escapar de un tiburón blanco. “Mi marido hizo Enterrado, esa fue una de las razones por las que quise hacer esta película”, aseguraba Lively a EW: “Sé lo duro y a la vez gratificante que fue para él. Y pude hacer casi todas mis escenas de acción. Incluso acabé golpeándome con una roca en la nariz y sangrando por meterme tanto en el personaje”. 

Tras Collet-Serra, volvería a hacer gala de elegancia en Café Society, con Woody Allen; se aliaría con Marc Forster (Guerra Mundial Z) en All I See Is You, donde interpretaba a una mujer ciega que recuperaba la vista.

 

¿Qué ha pasado con Emily?

Regresaría a la gran pantalla acompañando a Paul Feig en su primera incursión en el mundo del thriller con Un pequeño favor. Antes que nada, parece inevitable que nos preguntemos: ¿Qué hacía un director como Paul Feig, que ha encumbrado la comedia femenina con títulos como La boda de mi mejor amiga, al frente de la adaptación de un filme de suspense? Dotar al género de la dosis de humor negro y elegancia que necesitaba aún sin saberlo. “Siempre he querido hacer un thriller al estilo Hitchcock, pero divertido”, confesaba en una entrevista para Cinemanía. 

Tampoco es de extrañar que, para tan ardua tarea, Feig se rodeara de las mejores: Anna Kendrick y una Blake nacida para dar vida a Emily, una sofisticada mujer de negocios que desaparece de la noche a la mañana para sorpresa de su mejor amiga. Basada en la novela de Darcey Bell, Feig, Kendrick y Lively articularon un desinhibido y estimulante filme de mala baba en los diálogos, belleza visual y una Blake tan hiriente como hipnótica entre sorbos de gin-martini. “Nunca antes había interpretado a una villana. Fue fantástico poder ser una mujer que no tiene que agradar al público porque es la malvada y, aún así, es simpática, encantadora y divertida”, nos contaba: “Cada villano es el héroe de su propia historia”.

 

La venganza de Blake

Antes de meterse en la piel de Cecilia Fitzpatrick en The Husband’s Secret, adaptación de la novela de Liane Moriarty (Bit Little Lies), Lively vuelve al thriller basado en un libro con El ritmo de la venganza, filme de suspense y acción en clave femenina donde comparte protagonismo con Sterling K. Brown y Jude Law (y que se rodó en Madrid).

La producción se basa en la obra de Mark Burnell y está dirigida por Reed Morano. En ella, la actriz se mete en la piel de una mujer que, tras haber pedido a su familia en un accidente de avión, descubre que el ‘accidente’ no fue tal y emprende su particular misión de venganza. Una lively camaleónica para uno de los papeles que, reconoce, más le ha exigido tanto a nivel actoral como físico.

 

En Nueva York, los turistas siguen recreando la llegada de Serena a Grand Central Terminal, un lugar de peregrinación para los seguidores de la actriz y de Gossip Girl. Hay incluso tours que te conducen por los lugares en los que se rodó la serie. Sin embargo, Blake Lively está a años luz de aquella niña pija de Manhattan. También de Uno para todas. Incluso de Linterna Verde. Su revancha ha llegado a modo de proyectos que prometen seguir encumbrándola en lo profesional, esos ‘Te lo dije’ hechos película para todos aquellos que alguna vez dudaron o siguen dudando de ella. Porque el mayor don de Lively es que, en lo que respecta a su carrera, lo mejor siempre está por llegar.

El ritmo de la venganza se estrena el 6 de marzo.

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