[Berlín 2018] Joaquin Phoenix y sus historietas

También es el día de 'La enfermedad del domingo', de Ramón Salazar en el Festival.

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20 de febrero de 2018

¿De qué se habla hoy en Berlín?

De Joaquin Phoenix. Allá donde vaya siempre tiene que ser el centro, aunque niegue que no le gusta serlo. Y como tenga que ir a una rueda de prensa, como fue el caso, para hablar de Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot, ya la tenemos liada. Como dijo el moderador: “Ya sabemos que a Joaquin no le gustan las ruedas de prensa”. A lo que él no pudo responder más que un tímido quejido y un levantarse de la mesa 20 segundos antes de que empezaran los aplausos y los demás se levantaran.

¿Qué películas has visto?

Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot

John Callahan era un dibujante cómico que empezó a beber cuando tenía 13 años. Intentando huir del dolor de una infancia de huérfano, de sentirse rechazado, bebió y bebió hasta que un día, en un accidente de tráfico, se quedó paralítico. En una silla de ruedas eléctrica que conducía a gran velocidad por las calles de Portland aprendió a disfrutar de la vida como no lo había hecho hasta entonces: sobrio. Y se dio cuenta de que su mayor discapacidad era su alcoholismo.

Gus Van Sant llevaba 20 años detrás de este proyecto que le llevó Robin Williams, con ganas de interpretar a Callahan. Cuando Williams  murió, el director de Harvey Milk retomó la película y decidió centrarla en su periodo de rehabilitación, entonces pensó en Joaquin Phoenix quien vuelve a demostrar que puede hacer lo que se proponga: confinado en la silla la mayor parte del metraje, es vulnerable y divertido, oscuro, dramático y un jeta. E igual de bien que él, está un irreconocible Jonah Hill cual espónsor de Alcohólicos Anónimos con aspecto de estrella del rock trasnochada. Y el resto de adictos, otras irreconocibles Beth Ditto y Kim Gordon.

DON'T WORRY, HE WON'T GET FAR ON FOOT

Gus Van Sant no pasa por su mejor momento creativo, se le nota la edad en la pantalla, pero al menos esto no es el despropósito de la película que presentó en Cannes hace tres años, The Sea of Trees. Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot sigue las memorias de John Callahan, de una forma convencional y a veces extremadamente ñoña y yanqui (siempre la madre y esa infancia como culpa de todo), pero es divertida y tiene su miga pensando sobre la celebración de la mediocridad, la reivindicación de lo políticamente incorrecto, de no poner límites al humor, como Callahan lo veía y pintaba. Y, por último, es bonito que Van Sant quien dirigió a River Phoenix en My Private Idaho, una de sus últimas películas y más celebradas, después a Joaquin en Todo por un sueño, la primera película que hizo después de su retiro de varios años, tras la muerte de su hermano, se reúna de nuevo con este último en una película en la que su salvación personal y creativa pasa por llegar a estar sobrio.

La enfermedad del domingo

Una de las conversaciones que se ha repetido mucho desde que arrancó la Berlinale es por qué La enfermedad del domingo, la última película de Ramón Salazar, no estaba en Competición. Eso lo dijimos bien al principio, antes incluso de empezar a ver una película tras otra de esa sección competitiva que nos está dejando fríos (o peor). Vista ya más de la mitad de la sección, queda muy claro que este retrato de madre e hija, de dos mujeres separadas y obligadas a reencontrarse, merecía mucho más en este Festival. Por todo. Por la potencia visual, perfectamente planeada de Ramón Salazar, por su claridad con la historia, con esos dos personajes, estas dos mujeres que viven en clases sociales opuestas, en planetas diferentes y no solo vemos esa separación en sus entornos, sus espacios, sus ropas, también en la manera de moverse, de comunicarse, de dirigirse a la otra.

Bárbara Lennie es Chiara, la hija a la que Anabel (Susi Sánchez) abandonó cuando tenía solo ocho años. Nunca volvieron a verse hasta que Chiara decide ir a buscarla a su mundo de mujer rica para pedirle un última favor: que pase con ella una semana en la casa familiar en la que la abandonó, también acabó abandonando su padre y aún vive ella, sola.

La enfermedad del domingo

Si Chiara parece enana en los espacios gigantes en los que vive Anabel, cuando llegan a la casa familiar perdida en los Pirineos franceses, Anabel parece angustiada ante los recuerdos, la culpa y el remordimiento. Por un momento aparece una tensión psicológica entre ellas que, poco a poco, se va diluyendo según van reencontrándose y hallando ese lugar común que aún comparten.

En busca del Oscar

¿Quién es Óscar Peyrou? ¿Es de verdad crítico? ¿De verdad no ve ni una de las películas que se supone luego va a criticar? ¿De verdad basa sus argumentos en los carteles de los filmes porque esa es la única manera de mantenerse objetivo? Han sido grandes preguntas que nos hemos hecho según empezamos a saber de y ver este documental estrenado en una sección paralela al Festival, Semana de la Crítica de Berlín. La irrealidad de lo que cuenta hacía pensar en un falso documental, en una sátira o crítica a cierta crítica. Pero no, Óscar Peyrou existe y lo que hace el director Octavio Guerra es seguirle por distintos festivales del mundo (de Cannes a República Dominicana, de Ventana Sur a Seminci), cenas con algún colega, charlas, y de hoteles de lujo a la soledad de su apartamento.

La imagen del día

Joaquin Phoenix a toda velocidad en una silla de ruedas, tal y como hacía John Callahan: famoso por sus carreras por su barrio de Portland y sus continuas caídas, claro. También Joaquin Phoenix dando la espalda a la prensa en la rueda, ni enfadado ni nada, simplemente pierde el interés. En las distancias cortas siempre mejora. Lo prometo.

¿Qué esperas de mañana?

Será el último día de quien esto escribe. Primera experiencia en la Berlinale superada y me despediré viendo la película fuera de competición de Steven Soderbergh, Unsane, con Claire Foy.

Berlinómetro

Las herederas sigue ganando peso. Viendo hoy a Joaquin Phoenix tampoco estaría mal un premio por su interpretación que redondearía su palmarés europeo después de ganar el año que pasado en Cannes. Entre la crítica, Utoya sigue fuerte y también Isla de perros. De las que quedan por proyectarse, solo la mexicana Museo genera expectativas.

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