Avance: primer vistazo a ‘Transformers: El lado oscuro de la luna’

CINEMANÍA asiste a un adelanto especial de la aventura robótica en 3D. Lo más espectacular, el colegueo entre James Cameron y Michael Bay. Por YAGO GARCÍA

07 de junio de 2011

Tras confesar que Transformers: La venganza de los caídos no era nada del otro mundo (algo de lo que él fue el último en darse cuenta), Michael Bay y Shia LaBeouf prometieron ponerse las pilas con Transformers: El lado oscuro de la luna. Sin Megan Fox, pero con ración doble de espectacularidad 3D, la nueva aventura de los robots gigantes llegará el 29 de junio con una invasión mecánica a gran escala en la que los heróicos Autbots y los malignos Decepticons se pasarán como nunca de revoluciones. Y con Rosie Huntignton-Whiteley aportando la dosis imprescindibles de aerodinamismo y curvas peligrosas.

Esta mañana se ha celebrado en Madrid un pase previo de la película, en el cual hemos podido ver un coloquio entre James Cameron y el director, más un surtido de escenas del filme que, a qué negarlo, tienen mucha mejor pinta que las de su predecesor. Aún mareados por el efecto de las gafas, y por los vertiginosos movimientos de cámara, os contamos nuestras primeras impresiones:

* Para empezar, un poco de lubricante: La charla inicial entre James Cameron y Bay destaca por muchas cosas, pero sobre todo por el colegueo que el canadiense (altivo como de costumbre) y su colega muestran en cada declaración. “Tengo que convencer a Michael [para que use el 3D]”, declara Cameron, antes de que Bay nos recuerde lo mucho que le gustó Avatar y se tira un alarde técnico: “Mis imágenes tienen un primer término, un segundo plano y un fondo”, afirma, sin reparar en que está soltando un topicazo. Ambos cineastas coinciden en que “el 3D es una herramienta para fascinar al público” (de sus posibilidades expresivas, ni flores), y Cameron afirma que el formato de las gafas resulta ideal para Bay “con esos planos suyos, tan largos, que te lo muestran todo”. ¿Planos largos? Juraríamos que el autor de Terminator se ha equivocado de director…

* El planeta de las máquinas: Confirmando los rumores, Transformers 3 abre fuego mostrándonos una batalla campal en Cybertron, el hogar de las máquinas pensantes. Jugando eficazmente con los cambios de tamaño y escala (es difícil apreciar a los robots en movimiento… hasta que reparas en esas figuritas que evolucionan sobre el decorado), la escena exacerba la estética chatarrera de las anteriores entregas: podría ser una intro de un videojuego particularmente bien hecho.

* Aterrizaje forzoso: Tras apabullarnos un poco, Transformers 3 entra en harina rápidamente. Resulta que, como último recurso para ganar su guerra civil, los Autobots enviaron una nave (gigante) al espacio exterior, conteniendo “la única salvación de su raza”. Como mandan los cánones, el vehículo acabará estrellándose contra nuestro satélite levantando polvaredas grises, y convirtiéndose en un bonito resto arqueológico.

* ‘JFK, caso mecánico’: Como ya sabíamos, el guión de esta película se apunta al socorrido recurso de la historia alternativa. En cuanto los Autobots se pegan el castañazo contra la luna, podemos ver a los servicios secretos de EE UU reaccionando a la extraña señal procedente del satélite. Y, de paso, confirmar (ambientación mediante), que estas primeras escenas de Transformers 3 se desarrollan durante los 60: si estuviesen en los 80, los operativos de la CIA ya habrían visto Alien, y se lo pensarían dos veces al investigar esa señal que suena a teléfono escacharrao. Por si hubiese alguna duda, vemos al mismísimo John Fitzgerald Kennedy y al secretario de Defensa Robert Strange McNamara tomando cartas en el asunto. Claro está, comentan, hay que inventarse un cuento para distraer al pueblo llano. Y ese cuento es…

* “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para los robots”: Ni Yuri Gagarin, ni la carrera espacial, ni gaitas. Según nos revela aquí Michael Bay, el verdadero propósito de la misión del Apolo XI a la luna fue… Buscar robots gigantes. Puede que Neil Armstrong declare no haber encontrado una mísera tuerca en el Mar de la Tranquilidad, pero, según vemos en la película, el módulo lunar Eagle alunizó justo al lado de los restos de la nave Autobot. El primerísimo primer plano de la bota de Armstrong posándose sobre el suelo lunar mientras pronuncia su histórica frase es, bromas aparte, impactante. Pero no tanto como los cacholatas que aguardan en el interior del pecio.

* Algo muy malo está en camino: Tras el regreso a la Tierra, salteado con imágenes de archivo, podemos ver que los astronautas se han traído un regalito en forma de misterioso maletín. No sabemos qué habrá en el interior de ese recipiente, pero sí que, tras su aparición, la película muestra el despertar del Autobot que pilota la nave misteriosa (¿será Sentinel Prime, con la voz de Leonard Nimoy?). El fragmento en la que vemos reactivarse el cerebro del transformer es, además del enésimo recurso al ‘efecto túnel’ para sacar partido al 3D, la secuencia de títulos de la película.

* ¡Por fin, un ser humano!: Tras tanta maquinaria y tanta resurrección digital, mola reencontrarse con nuestro amigo Sam Withwicky (Shia LaBeouf), compartiendo un momento tierno con su robot doméstico Bumblebee. Tanto el héroe como su amigo mecánico (literalmente, oxidado por la inactividad) parecen resentirse de la falta de aventuras y explosiones. Inmediatamente después, nos encontramos con el líder de los Autobots Optimus Prime y con su mano derecha Ratchet, bastante cabreados por los manejos de la CIA: “Prometísteis contarnos todo lo que sabíais sobre nuestra raza”, declara Optimus, “pero mentísteis”.

* Toda ella carenaje: Las intervenciones de Rosie Huntington-Whiteley en esta preview consisten básicamente en dos cosas. Primero, la chica luce palmito en un salón del automóvil, con su anatomía enfundada en un vestido blanco para contrastar con un modelo vintage color Burdeos. Después, nos encontramos ocasionalmente con su carita de susto según se va acrecentando el caos robótico. Porque ya sabemos que tiene líneas de diálogo en el guión, que si no…

* Empieza la caña: Visto lo visto, Michael Bay ha elaborado las escenas de acción de Transformers 3 siguiendo la ‘ley South Park’: todo lo que vemos en cuanto comienzan las explosiones es más grande, más largo… Y sin cortes, porque parece que James Cameron decía la verdad: mostrándonos a ese robot excavador que parece un gusano de Dune dejando Chicago como un solar, el director ha renunciado a su habitual montaje epiléptico en favor de tomas sostenidas en las que la cámara gira y rota a toda velocidad.

* “Os estáis metiendo con el Wang equivocado”: Gracias a un pequeño momento de descanso, descubrimos dos cosas sobre el personaje del actor Ken Jeong. La primera, su nombre, y la segunda que le toca a él ejercer de secundario cómico. Visto cómo le tiemblan las manos cuando sostiene, no una pistola, sino dos, no quisiéramos coincidir nunca con él en una galería de tiro.

* Patrick Dempsey y Hugo Weaving, olor a villano: Aunque Dempsey sólo ha dicho de su papel que será “más oscuro que el resto”, basta con verle sentado en un señorial salón y escoltado por un decrépito científico para ponerle el rótulo de villano oficial. Con permiso de Megatron, el líder Decepticon con la voz de Hugo Weaving, que resucita cual un zombie mecánico expulsando larvas cibernéticas (o eso parece) por la boca.

* El gran vuelo sin motor de Shia: Otra prueba de que en Transformers 3 hay planos con más de una décima de segundo de duración es una secuencia antológica. En plena batalla contra los Decepticon, Shia sale despedido de la ventanilla de su Bumblebee, surcando los aires sin parar de gritar mientras el robot hace lo que puede por protegerle. Cuando el personaje vuelve a su asiento, han pasado tres segundos sin cortes: todo un récord, tratándose de Bay.

* “Los paracas, cuando saltan…”: Cuando la batalla llega a su punto álgido, es el momento de recuperar a Josh Duhamel (cuyo personaje ha sido ascendido de capitán a teniente coronel) y a Tyrese Jackson, representantes oficiales del estamento militar. Dado que los Decepticon están partiendo edificios por la mitad y otras villanías, los milicos responden con un asalto en caída libre que da verdadero vértigo, cargándose a (algunos de) los robots malos con astucia y agilidad. “Algún día nos preguntarán: ‘¿dónde estabas tú cuando invadieron la Tierra?”, dicen, y nos suena a tagline.

* Para terminar, un tráiler: Como postre del adelanto, podemos echarle un vistazo a un tráiler en castellano de la película aún inédito. En él se nos obsequia con la visión de una Frances McDormand competente como siempre, y amenazante como nunca en su papel de agente secreto: “Si cuentas algo de lo que sabes, serás juzgado por traición”, le espeta la señora de Joel Coen al pobre LaBeouf. También tenemos ocasión de atisbar una misteriosa figura en silla de ruedas: ¿será John Turturro?

* La frase: “Podéis perder la fe en nosotros, pero no en vosotros mismos” (Optimus Prime, el único robot que sobreactúa). Gracias a Erik Martínez.

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