‘Aterriza como puedas’: Alta comedia con gags cada 2,6 segundos

Tres desconocidos revolucionaron el cine de humor hace 40 años… Y descubrieron que Leslie Nielsen era el tipo más gracioso del mundo

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02 de julio de 2020

Desabróchense los cinturones… esta noche vamos a tener una panzada de risas. Así podría empezar el relato de Aterriza como puedas, la película que, en 1980, cambió para siempre la comedia estadounidense. El despegue de la factoría (David) Zucker, (Jim) Abrahams y (Jerry) Zucker, el trío que devolvió la dignidad a la parodia.

En realidad, los que pasaron a ser conocidos por el nombre artístico (y casi de aerolínea escandinava) de ZAZ compraron su billete para la revolución de la comedia en 1974. Por aquel entonces, el trío tenía un espectáculo teatral en Los Ángeles. Era todo un éxito y, según cuentan, fue la base en la que se inspiró el mítico Saturday Night Live. La fuente de humor manaba de un método infalible: grababan los programas nocturnos, con sus delirantes teletiendas setenteras, y, al día siguiente, guionizaban parodias de esos contenidos.

Una noche, sin embargo, en la cinta se les coló algo más que anuncios de pelapatatas, sartenes, y alargadores de pene. En la cinta había quedado registrada una película titulada Suspense… hora cero (Hall Bartlett, 1957). Protagonizada por Dana Andrews, Linda Darnell y Sterling Hayden, narraba la historia de un piloto de guerra traumatizado que debe hacerse con los mandos del avión tras la indisposición de sus pilotos.

Los ZAZ vieron oro: sería la base de una parodia de las exitosas películas de catástrofes que dominaban la década, como las producidas por Irwin Allen, el rey del desastre, o la saga Aeropuerto. Se hicieron con los derechos de la novela, pero Paramount no acababa de verlo claro. Los ZAZ se embarcaron entonces en un objetivo más modesto: compilar sus sketches teatrales en una película. Se tituló Made in USA (1977) y la dirigió ni más ni menos que un desconocido John Landis.

Made in USA costó poquísimo pero su humor escatológico y absurdo, una variación palurda (en el mejor de los sentidos) de los Monty Python, recaudó un dinero considerable. Habían pasado el control de seguridad y Hollywood ya los miraba con otros ojos. Especialmente celebrado fue el segmento del filme titulado Puño de yen (indefendible doblaje español, de lo que debería haber sido Por un puñado de yenes), una parodia de las películas de Bruce Lee. Si aquello había funcionado tan bien, lo mismo podía suceder con el género de catástrofes.

 

Esperando pista para el despegue

Tuvieron suerte porque, siendo novatos como eran, Paramount les aconsejó y los llevó por la mejor carta de navegación, convenciéndoles de que olvidaran sus decisiones más arriesgadas. Por ejemplo, su obsesión con Suspense… hora cero era tal que pretendían rodar en blanco y negro y situar la acción en un pequeño bimotor, hasta que Michael Eisner, legendario tiburón de Hollywood que acabaría resucitando Disney, se lo quitó de la cabeza, tal y como reconoció Jerry Zucker en AV Club: “Nos dijo que, si la hacíamos en Paramount, sería en un avión comercial y en color. Esos eran sus límites”.

También les aconsejó eliminar las parodias de anuncios que tan bien habían funcionado en el teatro y en su ópera prima. A cambio, les sugirió insertar flashbacks, con los que el trío dio rienda suelta al recochineo de algunos de sus filmes favoritos, desde Aquí a la eternidad a Fiebre del sábado noche, adelantando la cita eterna en la que se convertirían sus imitadores posteriores (¿alguien ha dicho Scary Movie?).

Pero los ZAZ también tuvieron el instinto de comprender que el ingrediente secreto del filme residiría en su elenco. En eso se mostraron intransigentes y se negaron a contratar a las estrellas sugeridas por el estudio, como Chevy Chase o Bill Murray. Ellos querían actores televisivos respetados y respetables, lo más alejados posibles de la comedia, que actuaran sin muecas ni alharacas para, paradójicamente, producir ese efecto cómico.

 

Tripulación a bordo

Peter Graves (el Comandante Cambion al que tanto le gustaban las películas de gladiadores) se había hecho famoso con Misión: Imposible; Lloyd Bridges (el McCroskey que eligió un mal día para dejar de fumar, de beber… y de esnifar pegamento), de la serie de aventuras Sea Hunt; Robert Stack (el pesimista Capitán Kramer), de Los intocables. Y, por supuesto, Leslie Nielsen, el inmortal Dr. Rumack, no era por entonces un icono de la comedia, sino el protagonista de Planeta prohibido y de La aventura del Poseidón.

Según David Zucker, el más complicado de convencer fue Graves: “Le echó un vistazo al guion y lo tiró a la basura. No le puedes culpar: interpreta a un pedófilo y cada una de sus réplicas es espeluznante”. Parece que, a pesar de eso, el “Billy, ¿has visto alguna vez a un hombre desnudo?”, le hizo gracia. En una entrevista para un medio de su Wisconsin natal, Abrahams valoraba recientemente el éxito de su estrategia: “Hay algo muy entrañable en ver a esos cuatro actores, de largas carreras, autoparodiándose en la película”.

Con los Cuatro Fantásticos de la cana embarcados, llegó el turno de la pareja protagonista. Al papel del sudoroso Ted Striker se presentó una estrella de la teletienda como Bruce Jenner (hoy Caitlyn) y al de la abnegada sobrecargo Elaine, una joven Sigourney Weaver. Ellos eligieron a Robert Hays y Julie Hagerty.

La guinda la puso toda una estrella de la NBA como Kareem Abdul-Jabbar. La leyenda de los Lakers aceptó, no sin regatear antes, según Jerry Zucker.: “Le ofrecimos 30.000 dólares, pero su agente nos pidió 35.000, porque eso era lo que costaba una alfombra persa que se quería comprar. Pensamos que era la mejor frase que habíamos oído jamás en una negociación. Dos semanas después, se hizo una foto en Time con la dichosa alfombra de 35.000 dólares”.

Menos Hays, que tenía que correr del plató del filme al de su serie Angie, el resto del elenco se lo pasó en grande. En especial Leslie Nielsen. Para David: “En persona, Leslie era un bromista nato, como creo que todo el mudo sabe. Tenía una máquina de pedos y cada vez que lo entrevistaban en la televisión –pero también en la vida real– te hablaba todo seriote mientras la hacía funcionar”. Le gustaba hacerlo también mientras los demás rodaban, haciéndole la vida imposible a un Hays muerto de la risa.

 

Buen despegue, mejor aterrizaje

La película estaba lista para iniciar el descenso a los cines, pero antes ZAZ hicieron pases y más pases en universidades. Comprobaron hasta la extenuación qué bromas funcionaban y cuáles no entre el público más joven.

El filme pasó así de 115 a 88 minutos. Una hora y media en la que las carcajadas se sucedían a una velocidad nunca vista en el cine. Se calcula que hay un chiste cada 2,6 segundos. Desde el inicio con la parodia de Tiburón, al final con la escena postcréditos e incluso en esos mismos títulos con la inclusión de Charles Dickens como colaborador.

Aterriza como puedas es una ráfaga constante de todo tipo de ocurrencias: racistas, sexuales, sobre sustancias ilegales, metaficcionales… En la traducción española se mantienen algunos de los más celebrados (“Joey, ¿te gustan las películas de gladiadores”, “Joey, ¿has estado alguna vez en una prisión turca?”), aunque se pierden otros míticos como la jerga afroamericana o el equívoco acerca de Shirley/Surely. Lo que no cambian son aquellos más físicos y absurdos, que siguen teniendo un alcance universal, desde la paliza a la viajera ansiosa, el gotero de la niña enferma y, por supuesto, el piloto automático de goma, el gran Otto.

La película costó 3,5 millones de dólares y obtuvo 83 millones, siendo la cuarta en la taquilla del año. Convirtieron a Leslie Nielsen en la estrella de humor más improbable de la historia del cine (lo apodaron ‘el Laurence Olivier de la parodia’) y revolucionaron la historia de la comedia…

O no tanto, según declaró un humilde Jerry Zucker al NYT por el 30 aniversario: “La verdad es que solo seguimos los pasos de una larga tradición que va de los hermanos Marx al Gordo y el Flaco pasando por The Goon Show. Solo somos una pequeña nota de esa larga historia”. Una nota memorable, en todo caso, firmada durante un viaje inolvidable. Definitivamente, ZAZ eligieron un buen día para grabar la tele nocturna.

10 motivos para seguir riéndose con ‘Aterriza como puedas’ (aunque hayan pasado 40 años)

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