“Así encontré las películas perdidas de Josep Renau”

Nuestro colaborador Luis E. Parés nos habla de las piezas que podrán verse en el Reina Sofía del 19 al 28 de junio.

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18 de junio de 2019

En el prefacio de un libro de historia sobre la reconstrucción de Europa tras la II Guerra Mundial, el autor pedía que se prestase tanta atención a los pies de página como al texto principal, porque allí se encontraban todas las pistas que había que seguir. De ahí que siempre haya intentado prestar atención a los detalles y sobre todo recorrer, aunque sea mentalmente, el hilo que lleva a la fuente. Por eso cuando leí una cronología de Renau en la que mencionaban que en 1950 había realizado el “primero de los cinco cortometrajes filmados para Enciclopedia Teleimagen, titulado La gran serpiente de los mares ” o se señalaba que “la principal actividad artística de Renau entre 1958 y 1961 giró en torno a las películas gráficas para la Deutscher Fernsehfunk de la RDA, para la cual elaboró al menos ocho filmes gráficos, aunque alguno de estos quedase inconcluso” en seguida vi que tenía que tirar del hilo, seguir el rastro. Era raro que un artista que había sido tan estudiado como Renau aun tuviese algún flanco desconocido, y más raro era que nadie reparase en que las películas podían ser importantes. Y sin embargo así era. Todo el mundo repetía, de texto en texto, de perfil en perfil, que Renau había hecho cine, pero nadie parecía saber nada de las películas. Parecía raro que un hallazgo tan evidente no hubiera tenido pretendientes en el pasado.

Se lo comenté a Chema González, Jefe de Actividades Culturales del Museo Reina Sofía, que se sintió tan extrañado como yo. Pero a su extrañeza rápidamente le siguió un entusiasmo contagioso. Me pidió que siguiese adelante con la investigación, y me ofreció hacerla en el seno del Museo, con él y su equipo. El proyecto de recuperación del Renau cineasta se convirtió en una fantasía colectiva, de la que íbamos comentando apasionadamente los pequeños avances. Gracias al Museo se contactó al archivo de la televisión alemana, el Deutsches Rundfunk Archiv de Babelsberg. La respuesta fue afirmativa: había películas dirigidas por Renau y nos las podían mandar en DVD. El problema fueron los plazos, las respuestas tardaban en llegar, más aun las películas.

Con el periodo mexicano fue más difícil, debido a que Renau en un curriculum puso que las había realizado para la Enciclopedia Teleimagen, y nosotros fuimos repitiendo ese nombre por doquier. Preguntamos a varios archivos mexicanos y todos nos contestaban que no tenían esas películas. Era lógico: Teleimagen nunca había existido, era quizá un nombre de trabajo o un error de Renau. Si tecleabas “Teleimagen” en google te salían únicamente las referencias al artista. Tuvimos que preguntar a varios historiadores de cine mexicano, y uno de ellos, Iván Trujillo, dio con la clave. No era TeleImagen sino Tele Revista, el primer noticiario producido por Manuel Barbachano Ponce y dirigido por Carlos Velo, otro español exiliado. Encontrar quien custodiaba el acervo costó trabajo, también encontrar un interlocutor válido. Pero algunas películas, lamentablemente no todas, emergieron.

Un día llegaron los DVD’s del archivo alemán, y Chema y yo las vimos juntos. No hacía falta decirlo pero compartíamos un miedo: que las películas fuesen malas, que careciesen de valor, que fuesen realmente simples notas a pie de páginas. Pero no fue así. Había algo conmovedor: ver a Renau dibujar, ver los rasgos de su cara, el trazo, los ojos fijos en el dibujo… Pero había también algo revolucionario: la voluntad de un hombre por hacer algo nuevo en cine. Tras lo que aparentemente puede parecer un remedo de la técnica de El misterio Picasso (H.G. Clouzot, 1956) se nos aparecía un intento por hibridar lenguajes: el del registro con el de la animación, el agitprop con los dibujos animados, Picasso con Eisenstein. El cine de Renau era algo ambicioso que intentaba trascender los estrechos límites del programa de televisión al que estaba destinado. La mejor prueba de ello es la primera película que produce, Un pueblo obstinado (1958). En ella vemos a Renau aparecer ante el contorno de la península ibérica. Empieza a hablar: “España, mi patria, veinte años hace que no la veo. Mi pueblo lucha allá denodadamente contra el franquismo. Nosotros los emigrados hacemos lo que podemos para ayudar a esta heroica lucha.” Y es así cómo en una emisión perdida de la Alemania del Este nos encontramos con una de las más bellas y más dolorosas formulaciones que el exilio español hizo en cine. Era imposible no emocionarse con esas imágenes.

Cuando llegaron las películas mexicanas, vimos que eran distintas. Respondían a la necesidad alimenticia que todos tenemos. Había que trabajar y a Renau le surgió la oportunidad de trabajar en un noticiario, haciendo noticias (o “notas” como se dice en México) culturales. Sin embargo, en esas notas hechas por encargo también vemos la personalidad de Renau: hay muy poco filmado y la mayor parte son imágenes de otros, desde fotos y reproducciones de cuadros a imágenes de archivo. Es decir, el mismo trabajo que realizaba en sus fotomontajes o en el diseño editorial: ordenar y hacer propios materiales ajenos.

Entre los fragmentos que nos llegaron de México estaban los créditos de otro noticiario en el que participó: Cine Verdad. Se ve el objetivo de una cámara a lo lejos que se va aproximando al espectador. Cuando lo hace, vemos en su interior un ojo humano. El homenaje a Vertov estaba claro. Renau ya había escrito artículos elogiando el cine soviético a principios de los años 30. Se podrá discrepar de Renau, o no, en lo ideológico y en lo artístico. Pero lo que está fuera de toda duda es su firme coherencia vital. Y también que su cine no merece ser una simple nota a pie de página.

‘Renau Cineasta’

El Museo Reina Sofía presenta del 19 al 28 de junio la primera retrospectiva cinematográfica de Josep Renau, tras la investigación en los archivos alemanes y mexicanos: ‘Renau Cineasta’. Su obra gráfica refleja sus ideas políticas, éticas y artísticas en mediados del siglo XX, así como las denuncias sociales contra las tendencias predominantes. El autor posee una gran obra que consta de obras anónimas y fragmentadas sobre las vanguardias y la influencia del del cine y la fotografía en la trasformación de las artes plásticas. El ciclo incluye la producción alemana The american way of life, con sus conocidos fotomontajes, y el documental Josep Renau. El arte en peligro.