Annapurna Pictures: ¿el derrumbe de una productora cumbre?

La productora detrás de títulos de Paul Thomas Anderson, Kathryn Bigelow o Spike Jonze se enfrenta a rumores de bancarrota tras una racha inclemente de fracasos en taquilla.

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09 de agosto de 2019

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  • Annapurna es la diosa hinduista de la comida, en consonancia con el significado de su nombre en sánscrito: “diosa de la abundancia y las cosechas”. También pone nombre a la montaña central del Himalaya (con 8.091 metros de altitud) y a la productora que fundó Megan Ellison en 2011 con la intención de financiar propuestas atrevidas de grandes cineastas que no encontraban el apoyo necesario en los grandes estudios. Ella contaba con la fortuna familiar (al fin y al cabo, su padre Larry Ellison, cofundador de Oracle, es la séptima persona más rica del planeta) para apoyar proyectos de cineastas como Paul Thomas Anderson (The Master), Kathryn Bigelow (La hora más oscura) Spike Jonze (Her).

    Puede que películas como esas o las propuestas de Harmony Korine (Spring Breakers), David O. Russell (La gran estafa americana, Joy) Bennett Miller (Foxcatcher), con su férrea impronta autoral y actuaciones rocosas, no fueran los mayores éxitos de taquilla del año, pero su prestigio crítico resultaba intachable, así como su capacidad para recolectar premios y nominaciones. Sin embargo, después de una admirable racha de aciertos, el año pasado las cosas empezaron a ir realmente mal para Annapurna Pictures y, según publica Deadline, actualmente la compañía se encuentra en grave riesgo de bancarrota tras haber fundido su crédito de 350 millones de dólares.

    A Annapurna le ha salido mal la decisión de tomar las riendas de distribución de sus propias películas. Desde que comenzó en 2017 con Detroit (Kathryn Bigelow), no ha parado de perder dinero con el estreno de títulos tan aclamados como El vicio del poder (Adam McKay), Los hermanos Sisters (Jacques Audiard), El blues de Beale Street (Barry Jenkins) o Destroyer (Karyn Kusama). Solamente las humildes Sorry to Bother You (Boots Riley) y la reciente Súper empollonas (Olivia Wilde) no han acabado en números rojos.

    A pesar de la propia Megan Ellison envió un comunicado a los empleados de Annapurna que buscaba tranquilizarlos después de la publicación de las noticias sobre su posible bancarrota, muchos ven la única solución de la compañía en un rescate in extremis del patriarca de la familia. Pero también hay que tener en cuenta los negocios que Ellison posee con los bancos que concedieron el crédito agotado a la empresa, lo cual puede enturbiar las negociaciones.

    Un delicioso culebrón familiar que haría las delicias de los seguidores de Succession que mejora aun más si recordamos que su hermano David Ellison posee su propia productora: Skydance Media. Muy vinculada a grandes producciones de Paramount Pictures, como Misión: Imposible Star Trek, y con películas como las nuevas entregas de Terminator o la secuela de Top Gun en su catálogo, está claro que David enfoca la producción cinematográfica de una manera más comercial que la apuesta artística de su hermana.

    ¿Es ese el futuro que le esperaría a una Annapurna Pictures hipotéticamente rescatada? De momento, además de por las amenazas de bancarrota la compañía también debe preocuparse por mantener en pie el acuerdo con MGM a través del que fundaron el sello United Artists Releasing para distribuir películas de ambos estudios. Entre sus propios estrenos se encuentran títulos como la largamente retrasada colaboración de Richard Linklater con Cate Blanchett en Where’d You Go Bernadette, la nueva versión animada de La familia Addams y, quizás más prometedor para las cuentas de resultados, las nuevas entregas de las sagas James Bond Una rubia muy legal previstas para 2020. ¿Pero seguirá Annapurna en pie hasta entonces?

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    Plan B, la productora del actor, y Annapurna se han hecho con los derechos para llevar al cine la investigación de las periodistas Megan Twohey y Jodi Kantor.