6 razones por las que ‘Amazing Grace’ es mejor que una misa

El legendario concierto gospel de Aretha Franklin llega por fin a los cines tras casi medio siglo: ¡olvidad lo que estéis haciendo e id a verlo, pecadores!

Por
30 de septiembre de 2019

Aleluya, hermanos: los cines españoles están a punto de registrar una aparición que iluminará y evangelizará a los más descreídos. No necesariamente en el sentido religioso, ojo, pero desde luego sí en el musical. Hablamos de Amazing Gracela película que resume los dos conciertos gospel celebrados (o, mejor dicho, oficiados) por la grandísima Aretha Franklin en una iglesia de Watts (Los Ángeles) en enero de 1972. Shows que dieron lugar a un disco legendario, y cuya versión filmada llega por fin a salas comerciales después de casi medio siglo.

En un mundo cuerdo y sensato, las palabras “Aretha Franklin cantando gospel” serían suficientes para que Amazing Grace fuera el gran blockbuster del año. Pero, en esta noche oscura del alma en la que vivimos, seguramente harán falta algunas razones más para llamarte al abrigo de la diva y de esa voz suya capaz de absolver el más turbio pecado.

Porque es un testimonio monumental

Amazing Grace (el disco) es uno de los jalones más importantes en la carrera de Aretha Franklin. Lo que quiere decir “de la historia de la música pop”, sin exagerar. Impulsado por la diva en pleno ataque de ego (ella decidió que fuese grabado en directo, impuso a sus músicos de acompañamiento y eligió el repertorio), el álbum ganó un Grammy y llegó al doble platino en tiempo récord. Aun hoy queda como la grabación más vendida de la carrera de ‘Lady Soul’, y el disco de gospel más exitoso de todos los tiempos.

Porque estuvo a punto de no ver la luz…

Cuando el productor musical Joe Boyd sugirió filmar la grabación de Amazing Grace, Warner Bros. se planteó encargarle el filme a James Signorelli, ideal para la tarea dada su cercanía al cine blaxploitation (y, por tanto, a sus BSO llenas de temazos soul). Pero el estudio tuvo la ‘genial’ ocurrencia de contratar a Sydney Pollack, que había triunfado con Danzad, danzad malditos, estaba a punto de estrenar Las aventuras de Jeremiah Johnson… y no tenía ni idea de cómo rodar un concierto. Entre otros muchos errores, Pollack prescindió de las claquetas, lo que impidió sincronizar las imágenes con el sonido y condenó al metraje de Amazing Grace a languidecer durante décadas en un cajón.

…Pero se salvó de milagro

Llegado el siglo XXI, los avances en postproducción digital hicieron posible salvar Amazing Grace y estrenarla por fin. En 2007, el productor Allan Elliott decidió asumir esta tarea: contactó con Pollack y con el productor Jerry Wexler, hipotecó su casa para pagar el pastizal necesario y navegó entre los 2.000 fragmentos de película que la incompetencia de su predecesor había dejado dispersos. Y, cuando todo parecía a punto para que la película viese la luz de una vez, fue la propia Aretha quien se opuso al estreno (bien por dinero, bien porque, como asegura Elliott, estaba ya muy enferma y quería evitar el revuelo mediático). Tras la muerte de ‘Lady Soul’ en 2018, sus herederos fueron más razonables.

Por el repertorio

Así de primeras, Amazing Grace es la grabación de un concierto de gospel, con su coro (el Southern California Gospel Community Choir, nada menos), sus prédicas (a cargo del reverendo James Cleveland, figura clave en el género que también ejerce de pianista y cantante) y sus clásicos religiosos, como What A Friend We Have in Jesus The Old Landmark (la canción que iluminabaJohn Belushi en Granujas a todo ritmo). Pero ojo, porque Aretha sabía ir más allá de ortodoxias: entre clásico y clásico sobre el río Jordán, el Juicio Final y la salvación del alma, la diva inserta sendos temazos de Marvin Gaye (Wholy Holy, nada más empezar la función) y Carole King (You’ve Got A Friend). Canciones a las que hace encajar sin costuras en el programa y que suponen dos momentos estelares.

Por los rostros en la multitud

Es probable que ya hayas leído sobre ello, así que nos lo quitamos de encima cuanto antes: en Amazing Grace puede verse entre el público a Mick Jagger Charlie Watts. Los morros y el batería de los Rolling Stones estaban grabando Exile on Main Street en Los Ángeles, de modo que se acercaron a las sesiones del concierto (y, dicen las malas lenguas, tomaron buena nota de lo que vieron para usarlo en su álbum). Pero, celebrities aparte, el verdadero interés de la película está en ver cómo el resto de los asistentes al show (afroamericanos pobres en su inmensa mayoría) se extasían con la voz de Aretha y reaccionan en consecuencia, bien llorando, bien riendo, bien alabando al Señor, bien las tres cosas: Amazing Grace es uno de esos filmes en los que cada rostro cuenta una historia. 

Por su contexto personal (y político)

El hecho de que Amazing Grace se rodara en Watts no fue casual: entonces y ahora, ese barrio era uno de los más pobres y conflictivos de la ciudad, habiendo sufrido en 1965 unos disturbios raciales que dejaron 34 muertos, 23 de ellos a manos de la policía. Eligiendo ese lugar para ofrecer su concierto, Aretha Franklin se presentó como un símbolo de esperanza y justicia, metiéndose de rebote en un avispero personal. Porque entre el público del evento se hallaron su padre Melvin Franklin Jr. (predicador de costumbres muy disipadas), así como su mentora musical (y amante del anterior), la estrella gospel Clara Ward. Si imaginar las sensaciones del público es difícil, especular sobre qué pasaba por la mente de Aretha en esos momentos es demasiado tentador.