6 películas del festival Márgenes 2014 que deberías ver

Hasta el 31 de diciembre puedes ver gratis toda la sección oficial de la cuarta edición del certamen 'online' de cine al margen. Estas son nuestras recomendaciones.

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15 de diciembre de 2014

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  • Acaba de comenzar la fase de streaming online de la cuarta edición del festival Márgenes, que hasta el 31 de diciembre te permitirá digerir las fechas de glotonería navideña con las propuestas cinematográficas más atrevidas, insólitas y ajenas a la previsible órbita de los circuitos comerciales cómodamente desde tu ordenador. La sección oficial está compuesta por 12 películas procedentes de España, Portugal, Argentina, México y Chile donde dominan la experimentación visual, las narrativas heterodoxas y la confusión entre realidad y ficción con aproximaciones personales y combativas al punto de vista documental. Estas son nuestras recomendaciones para que aproveches los últimos días del festival; puedes verlas todas de forma gratuita en streaming a través de su página web.

    Propaganda

    El año que viene tocan elecciones generales en España, así que al movidito panorama político se va a volver muchísimo más atronador y pringoso cuando todos los candidatos pongan su empeño en rascar hasta el último voto de la población. La campaña electoral que nos pueden dar PP, PSOE, Podemos y compañía promete ser tan agotadora y bien surtida del menú de promesas vacías, populismo de postal, mentiras marmóreas y navajazos dialécticos como es habitual. Por lo tanto, este poderoso registro documental del colectivo MAFI (MApa FÍlmico de un país) realizado durante las últimas elecciones presidenciales de Chile, en 2013, parece el precalentamiento más indicado para lo que nos espera. En Propaganda, distintos realizadores del país juntan imágenes tomadas tanto durante la campaña como la jornada electoral, evidenciando sus rincones más singulares, los años luz de separación entre la ciudadanía y una clase política ansiosa por obtener su apoyo sólo una vez cada cuatro años.

     

    Lacrau

    Ganador del premio para la Mejor película portuguesa en el Festival IndieLisboa 2013, el segundo largometraje de Joao Vladimiro es otra de las constantes muestras que recibimos de la envidiable salud creativa del cine portugués a pesar del desamparo que sufre por parte de su gobierno. Lacrau es un ensayo fílmico sobre la vida rural que, mediante retales compuestos por imágenes tomadas con distintos soportes cinematográficos, compone un mosaico de imágenes evocadoras de un estilo de vida sereno, al otro lado del precipicio de la modernidad. Deudor de una senda transitada por António Reis y Margarida Cordeiro en la monumental Trás-os-Montes (1976), el work in progress de Vladimiro está lleno de imágenes, algunas realmente inspiradas, palabras, sonidos y canciones memorables. El resultado es la formación de un paisaje material, de vegetación, fauna y roca, pero también determinado estado de ánimo.

     

    Las altas presiones

    Segundo largometraje de ficción del realizador gallego Ángel Santos, que adopta cierto tono autobiográfico en su seguimiento de un director de cine (Andrés Gertrúdix) a la búsqueda de localizaciones para una película ajena. Con el cine veraniego de Eric Rohmer en el retrovisor y la sorna desenfadada de Hong Sang-soo hacia las meteduras de pata y continuos tropiezos en la misma piedra sentimental dentro de un guiso aderezado con retranca gallega, Las altas presiones funciona como compañera de viaje de, por ejemplo, Los ilusos de Jonás Trueba, donde la crisis generacional —económica y vital— también se filtraba en la no realización de un filme imposible, aportando su propio tono personal, espacios que verdaderamente reflejan el estado de ánimo de los personajes y un plano final precioso.

     

    El rostro

    El poeta, director teatral y cineasta argentino Gustavo Fontán tiene una prolífica carrera cinematográfica de la que, por degracia, se ha oído hablar poco en España. Sirva su última película para picar el gusanillo sobre un narrador de imágenes inmateriales, al borde de la ensoñación. Filmada en Super 8 y 16 mm en la zona costera de Entre Ríos, El rostro sigue las andanzas de un hombre misterioso y barbudo que llega a bordo de un bote a una orilla de vegetación salvaje. Una vez en tierra, antes de que el filme termine de recordar a las primeras películas de seguimiento de personajes de Lisandro Alonso pero en blanco y negro, aparece más gente: hombres, mujeres, niños. Si sólo se trata de visiones fantasmáticas corresponderá que lo decida cada espectador. ¿Puede El rostro ser una adaptación sui géneris y sotto voce de La invención de Morel? Ahí queda apuntado.

     

    Todas las cosas que no están

    El fotógrafo Harold Eugene Edgerton inventó el flash de las cámaras fotográficas modernas, lo que le permitió tomar esas fotografías de balas atravesando fruta y gotas de leche cayendo sobre un plato que tan bien conoces. El propósito de la directora Teresa Solar Abboud es rastrear las imágenes de Edgerton, sus espacios y sujetos representados, en un road trip a través de EE UU con especial parada en el desierto de Nevada, donde la luz que se extiende sobre el cielo despejado propone un nuevo concepto de frontera, de espejismo entre lo que se puede ver y, en efecto, todas las cosas que no están.

     

    Los ausentes

    Nicolás Pereda es uno de los directores mexicanos más reconocidos y celebrados de los últimos años, presencia recurrente en festivales internacionales como Berlín, Venecia, Locarno, Rotterdam o San Sebastián. Al margen del tremendismo espectacular de compatriotas como Carlos Reygadas, Michel Franco o el australiano afincado en México Michael Rowe, Pereda está más alineado en las coordenadas del slow cinema dedicado al retrato de cuerpos en acción, con largos planos secuencia y tomas alejadas que recuerdan al cine de Tsai Ming-liang. Anteriormente más decantado por narrativas elípticas y herméticas, Los ausentes se presenta como una de sus obras más accesibles, si bien ese intento de claridad juega en su contra restando desorientación al espectador y dejándolo a solas ante el posible tedio expositivo y algunas decisiones de impacto, como el uso de la música, no lejanas del sonrojo. Con todo, esta historia sobre un vagabundo rural que se reencuentra con su pasado tiene imágenes poderosas en la naturaleza y sirve como termómetro de una tendencia del cine contemporáneo ya demasiado solidificada como fórmula.