5 series de dibujos de los 80 que deberían ser películas

Estas perlas de la animación nacidas hace tres décadas se merecen un filme.

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23 de marzo de 2014

Colores fluorescentes capaces de derretir retinas, maquillajes de densidad impenetrable, lycra y hombreras por doquier, pelazos que hacen llorar a la capa de ozono, teclados-guitarra de esos que se llevan en bandolera… ¿Estamos sufriendo en CINEMANÍA un flashback letal hacia los años 80? Pues la verdad es que sí: Y esperamos con ansia las prometidas adaptaciones de Fraguel Rock, Thundercats y Los osos Gummy que se encuentran en preproducción. Ahora bien: ¿hay más series de dibujos ochenteras que podrían dar lugar a grandes películas? La respuesta es “¡Por supuesto que sí!”. Y, como somos unos fósiles y las recordamos todas con fruición, te hablamos sobre ellas en este reportaje.

Ulises 31 (1981-1982)

La serie: Si al leer el título de este anime has tarareado aquello de “Ulises, Ulises, vas volando por las galaxias”, sentimos comunicarte que ya no eres joven (de cuerpo). Amén de suponer un contacto precoz con la animación japonesa, esta revisión de La Odisea con naves espaciales tuvo los efectos de un curso de mitología griega para muchos chavales y chavalas.

La película: Tomándose un descanso de tanta Marvel, y recordándonos que ya se movió en gravedad cero con Serenity, Joss Whedon recibe aplausos al convertir a Liam Neeson en un Ulises galáctico (rescatando las melenas y la barba de Furia de titanes). Elle Fanning destaca en el reparto por su papel de Thaïs, la adolescente alienígena y telépata amiga de Telémaco (Dane DeHaan), mientras que Scarlett Johansson y Clark Gregg prestan sus voces a la computadora Shirka y a Nono (“Pequeño robot, su amigo fiel”).

Dragones y mazmorras (1983-1985)

La serie: ¡Olvídate de truños con Jeremy Irons dando el punto de calité! Este show animado fue la primera adaptación visual del popular juego de rol, y sigue siendo la menos bochornosa. Seis adolescentes yanquis quedan atrapados en un mundo fantástico, lleno de seres extraños, sobreviviendo como pueden gracias a los poderes donados por el Amo del Calabozo.

La película: Visto que lo de En las Montañas de la Locura no va a ninguna parte, Guillermo Del Toro le saca punta a su lado más friki convirtiendo a su amigo Ron Perlman en Venger, el siniestro villano cornudo, y haciéndole perseguir a un reparto que resulta un “quién es quién” de jóvenes hollywoodienses:las artimañas de Chloë Grace Moretz en el rol de Sheila, la chica invisible, arrancan suspiros a muchos espectadores púberes, y Logan Lerman hace lo propio entre las zagalas como el arquero Hank. Thora Birch, por su parte, se resarce de ciertas vergüenzas pretéritas como voz de Tiamat, la reina de los dragones.

Bravestarr (1987-1988)

La serie: Puede que esta hibridación de western y ciencia-ficción no aguantase mucho en antena, pero qué más da: dio pie a un juego de 8 bits muy apañado, y su premisa (ambientada en el planeta Nueva Texas, por si las intenciones quedasen poco claras) sigue dando para mucho. ¡Rescatemos del olvido al sheriff galáctico!

La película: ¿Nunca te has preguntado cómo le sentaría a Sam Rockwell un sombrero de ala ancha? Pues la adaptación de Bravestarr, dirigida con solvencia por David Twohy (Riddick) te da la ocasión de comprobarlo, amén de matizar la simplicidad del original con un bienvenido punto de ironía spaghetti western por cortesía del malvado Tex Hex (Josh Brolin). Jessica Chastain impone la ley a mazazo limpio como la Jueza McBride, y el cameo del mismísimo Clint Eastwood como cazarrecompensas jubilado resulta una de las sorpresas fílmicas más bienvenidas del año.

C.O.P.S. (1988-1989)

La serie: Ojo, porque aquí no hablamos del reality sobre redadas nocturnas y abusos de autoridad: se trata de las andanzas del “Comando Organizado de Policías Superiores”, un comando hipertecnificado que defiende a Empire City contra el Gran Jefe y su banda de ‘chicos listos’.

La película: Constatando que la línea juguetera de C.O.P.S. tiene pocas expectativas de revival, y aspirando a obtener (para variar) un éxito de crítica, Hasbro pone el filme en manos de Neill Blomkamp. El sudafricano convierte la historia en un mockumentary satírico que sigue a los agentes en sus muy violentas actividades diarias, encabezadas por el comisario ‘Antibalas’ Vess (Samuel L. Jackson). Jonah Hill, rapado y maquillado hasta las cejas, se convierte en el mayor activo del filme encarnando al Gran Jefe con la adecuada viscosidad.

La vuelta al mundo de Willy Fog (1981-1982)

La serie: El prolífico productor Claudio Biern Boyd (responsable también de Dartacán y los tres mosqueperros, David el gnomo y muchas otras) obtuvo uno de sus mayores éxitos adaptando el clásico de Julio Verne en esta serie animada (y con animales). Si no recuerdas a los Mocedades de “Son, ochenta días son, ochenta nada más…”, está claro que no creciste en los 80.

La película: Tras una dura pugna con José Luis Garci (que quería rodar la historia con Arturo Fernández de protagonista), Wes Anderson convierte La vuelta al mundo de Willy Fog en su regreso a la animación stop motion tras Fantástico Sr. Fox. Realizada a todo lujo, la película cuenta con Owen Wilson poniendo voz al aleonado protagonista, Mathieu Amalric doblando al mayordomo Rigodón y Bill Murray como intérprete del villano Transfer. La gran sorpresa: Dani Rovira prestándole sus cuerdas vocales a Tico, el ratón andalú.