25 ‘animes’ que tienes que ver

Robots en crisis de identidad, monstruos gigantes, quinceañeras mágicas con faldita… Aprovechamos el estreno de ‘Astro Boy’ para darle un repaso a la animación japonesa.

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20 de septiembre de 2010

Astro Boy (Rintaro, Osamu Tezuka, 1963)

De qué va: Tras perder a su hijo en un accidente, el Doctor Tenma fabrica un robot a su imagen y semejanza. El resultado será una pequeña máquina de destrucción con buenas intenciones y corazón atómico.

Por qué es importante: Además de estar hecha por el mismísimo ‘Dios del manga’ (así apodan a Tezuka en Japón), la serie de animación de Astroboy resulta crucial por haber sido uno de los primeros animes en llegar a Occidente: los espectadores estadounidenses tuvieron ocasión de verla el mismo año de su creación, 1963.

 

Meteoro (Hiroshi Sasagawa, 1967)

De qué va: Un joven piloto de carreras decide convertirse en el astro de la pista tras la misteriosa desaparición de su hermano. En sus aventuras abundan los bólidos imposibles y las carreras por circuitos que dejarían a Fernando Alonso temblando.

Por qué es importante: Si os decimos que el título inglés de este anime es Speed Racer, ¿lo pilláis? En efecto: el filme de 2008 de los hermanos Wachowski rendía tributo a una serie (originada, como casi todas, en formato de cómic) que causó una verdadera fiebre en el mundo occidental, incluida España.

 

La batalla de los planetas (Noboru Ishiguro y otros, 1972)

De qué va: El Comando G, una unidad de élite de la Federación Galáctica, lucha contra los invasores del planeta Spectra encabezados por el pérfido Soltar.

Por qué es importante: Tómese un anime (Science Ninja Team Gatchaman) cuyos protagonistas nunca abandonan nuestro planeta, añádansele nuevos personajes (el robot Zark 7 y el perro Roberto) y escenas de combates espaciales, a semejanza de la pujante Star Wars. El resultado será esta serie, ejemplo de una costumbre muy generalizada antes del boom del manga en los 90. El original japonés generó dos secuelas (Gatchaman II y Gatchaman F), y está siendo adaptado por el estudio Imagi (Astroboy) en un largo de animación digital.

 

Mazinger Z (Gô Nagai, 1972)

De qué va: El joven Koji Kabuto recibe un robot gigante como herencia de su abuelo. Junto a su novia Sayaka (y su robota de pechos explosivos) defenderá la fórmula de la energía fotoatómica del Doctor infierno y sus brutos mecánicos.

Por qué es importante: Mazinger Z fue el primer contacto de las audiencias occidentales con el maravilloso mundo de los mechas (robots de combate gigantescos y tripulados). Además, sirvió para iniciarnos en los aspectos más excéntricos del anime, con personajes como el Baron Ashler, villano y hermafrodita.

 

Heidi (Isao Takahata, Masao Kuroda, 1974)

De qué va: Abandonada en los Alpes en compañía de su abuelito, una pobre huérfana traerá la felicidad a todos los que la rodean, incluyendo a sus amigos Pedro (pastor de cabras) y Clara, la niña rica y paralítica.

Por qué es importante: Si has tarareado alguna vez “Abuelito, dime tú”, o te has referido a una mujer antipática como “Señorita Rotenmeyer”, sólo necesitamos dos palabras para definir del todo la trascendencia de Heidi: Hayao Miyazaki. El futuro emperador del anime trabajó como animador y dibujante para esta serie, tremendamente exitosa en nuestro país. World Masterpiece Theater, el programa televisivo que vio nacer a la huerfanita, produjo otras adaptaciones de libros infantiles como Ana de las tejas verdes y Tom Sawyer, que también pudimos ver en España… los que ya no somos jóvenes.

 

Candy Candy (Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi, 1975)

De qué va: Candice White, una pobre huerfanita, sufre mil y una perrerías a través del Oeste americano en su camino de regreso a Pony Home, la casa de su infancia.

Por qué es importante: Además de dar lugar a una expresión popular (“Eres más cursi que Candy Candy”, nada menos), esta serie fue el primer contacto del público español con el floreciente shojo manga (cómic japonés para chicas). Su popularidad en nuestro país llegó a tales cotas que el tebeo original fue publicado (de aquella manera) por una agonizante Editorial Bruguera, en su revista para niñas Lily.

 

Marco (Isao Takahata, 1976)

De qué va: Cuando su madre emigra a Argentina, el pequeño Marco parte a buscarla con un mono (Amedio) a cuestas.

Por qué es importante: Surgido, al igual que Heidi, de World Masterpiece Theater, y de nuevo con Hayao Miyazaki en el equipo, Marco fue otro de los éxitos primerizos del anime en el mundo hispanoparlante. Un remake con el mismo título, en forma de largometraje, fue estrenado en 1999.

 

El bosque de Tallac (Masao Kuroda, 1977)

De qué va: Jackie y Nuca, dos oseznos huérfanos, son adoptados como mascotas por los niños Senda (un joven indio) y Olga (la hija de un granjero). Pero la naturaleza sigue su curso, y cuando los dos cachorros crezcan se desencadenará la tragedia…

Por qué es importante: Fruto de la popularidad en Japón del explorador Ernest Thompson Seton y sus relatos sobre la vida salvaje, El bosque de Tallac no es muy conocida internacionalmente, pero en España tuvo una popularidad enorme, demostrando que no todo el anime zoológico recurre a animales antropomórficos (La aldea del arce, Banner y Flappy).

 

Capitán Harlock (Leiji Matsumoto, 1978)

De qué va: Cuando sus padres son asesinados por la raza alien de los Mazone, el joven Kamiya se enrola en la tripulación del Capitán Harlock, un pirata espacial de pocas palabras y muy malas pulgas.

Por qué es importante: Creador de gemas como Space Battleship Yamato y Galaxy Express 999 (además de varios videos para el grupo Daft Punk), Leiji Matsumoto ha proporcionado a muchos un primer contacto con la faceta más poética (y, a la vez, aventurera) del anime. Su lectura de las clásicas historias de piratas en clave de ciencia-ficción siempre merece un repaso.

 

Conan, el niño del futuro (Hayao Miyazaki, 1978)

De qué va: Conan es el primer niño nacido en la Tierra tras una guerra mundial. Junto a su amiga Lana, explorará el mundo posapocalíptico.

Por qué es importante: Conan (no confundir con la también popular Detective Conan) fue el debut como director de Hayao Miyazaki. ¿Hace falta decir más? El futuro jefazo de Studio Ghibli volcó en ella obsesiones (la inocencia de la infancia contra la corrupción del mundo adulto, el deterioro del medio ambiente) que le acompañarían durante toda su carrera desde entonces.

 

Doraemon (F. Fujio Fujiko, 1979)

De qué va: El pequeño Nobita encuentra a un viajero temporal de aspecto gatuno que le concede todos sus deseos. El problema es que estos sólo tienden a empeorar las cosas…

Por qué es importante: Objeto de culto tanto en Japón como en Occidente gracias a su humor absurdo e inocente, este ‘gato cósmico’ es un buen exponente del anime orientado al público infantil. Y es que, como comprobaremos más adelante, las cadenas españolas acostumbran a proyectar para los peques series destinadas a los adolescentes, o incluso al público adulto. “Total –pensarán- si son dibujos animados, son para críos”.

 

Campeones (Hiroyoshi Mitsunobu, 1983)

De qué va: El delantero Oliver y el portero Benji (“Los magos del balón”) triunfan en el complicado mundo del fútbol… ¿japonés?

Por qué es importante: Esta versión occidental del cómic de Yoichi Takahashi (publicado posteriormente con su título original: Captain Tsubasa) nos enseñó que el deporte es uno de los temas favoritos de los mangakas. Cuando llegaron a España otras series del estilo, como Bateadores (ambientada en el mundo del béisbol) y la baloncestista Slam Dunk, Campeones ya había convertido en adictos al Deporte Rey a multitud de alevines de otaku, gracias a esos tiros a puerta que duraban un capítulo entero.

 

Nausicaa del valle del viento (Hayao Miyazaki, 1984)

De qué va: En un mundo arrasado por una antigua guerra, la princesa Nausicaa lucha para salvar a los humanos de la amenaza de los ommu, unos incontrolables insectos gigantes.

Por qué es importante: El debut como autor total de Hayao Miyazaki, basado en un cómic del propio autor, merece estar en este especial. No sólo por su calidad, que también, sino porque su recortada y alterada versión occidental (Guerreros del viento, 1986) es uno de los mejores ejemplos de lo que puede hacer con un anime una distribuidora poco escrupulosa. Cuando los chicos de DreamWorks intentaron hacer lo mismo con La princesa Mononoke (1997), siguiente trabajo de Studio Ghibli distribuido fuera de Asia, el maestro nipón les envió una katana acompañada de una nota en la que se leía: “Sin cortes”.

 

El puño de la estrella del Norte (Yoyoo Ashida, Ichiro Itano, 1983)

De qué va: El artista marcial Kenshiro recorre una Tierra postapocalíptica, repartiendo yoyas capaces de convertir a un hombre en un montón de trocitos sangrientos.

Por qué es importante: Es un hecho que, a principios de los 90, el manga se puso de moda. Tan de moda que fue entonces cuando llegaron en masa a España productos ultraviolentos, como esta salvajada creada en cómic por Tetsuo Hara y Buronson. Ante los excesos sangrientos de Kenshiro y compañía, el fandom se quedó ojiplático. Ante los excesos pornográficos de filmes como Urotsukidoji (1987), en cambio… Bueno, mejor lo dejamos.

 

Dragon Ball (Akira Toriyama, 1986)

De qué va: Son Goku y sus amigos buscan las legendarias Seis Bolas del Dragón, que conceden un deseo a aquel que consiga reunirlas.

Por qué es importante: Si buscas una responsable para el boom manga de los 90 en España, la indicada debe ser esta creación de Akira Toriyama (Dr. Slump). Su cómica manera de combinar artes marciales y humor absurdo levantó ampollas (y causó protestas formales) mientras iban llegando secuelas (Dragon Ball Z, Dragon Ball GT) bastante olvidables. Mejor pasar por alto la desastrosa adaptación al cine y seguir la pista de su sucesora espiritual, One Piece.

 

Los caballeros del zodiaco (Kozo Morishita, Masami Kurumada, 1986)

De qué va: Un grupo de guerreros al servicio de la diosa Atenea combate amenazas sobrenaturales con el poder de sus armaduras.

Por qué es importante: Ausencia casi total de féminas, exaltaciones de la camaradería viril, protagonistas en pelotas a la mínima de cambio… Revisando las infinitas sagas que componen Saint Seiya (título original), las campañas en su contra por parte de asociaciones de televidentes (por la violencia, decían) nos extrañan aún menos que su numeroso fandom gay. Su emisión en la Tele 5 de las ‘Mamachicho’ (en programa doble con Campeones) alimentó el vicio de más de un otaku en ciernes.

Ranma 1/2 (Rumiko Takahashi, 1987)

De qué va: Durante un viaje a China para aprender artes marciales, Ranma Saotone cae víctima de una antigua maldición: cada vez que se sumerja en agua fría, se convertirá en una chica.

Por qué es importante: Las relaciones de género se pueden examinar de muchas formas, pero la de este manga de Rumiko Takahashi (Maison Ikoku, Lamu) es la más divertida. Los saltos del protagonista de un sexo a otro terminan siendo irrelevantes en una trama donde lo principal son las manías, las debilidades y las (descacharrantes) maldiciones que aquejan a todo el elenco.

 

Akira ( Katsuhiro Ôtomo, 1988)

De qué va: En 1999, una explosión de origen desconocido arrasó Tokio. Veinte años después, en la ciudad de Neo Tokio, una banda de moteros se ve envuelta en una conspiración para despertar al causante de la catástrofe: un niño llamado Akira.

Por qué es importante: Aunque Campeones no fuera lo tuyo y Los caballeros del zodiaco te dejase indiferente, en 1988 ir al cine a ver Akira era un must: se trataba nada menos que de la primera producción japonesa de animación adulta que llegaba a España en pantalla grande. Aunque su compleja trama no sea apta para todos los gustos (a George Lucas y Steven Spielberg no les gustó nada), sigue siendo un ejercicio de técnica difícil de superar.

 

Sailor Moon (Naoko Takeuchi, 1992)

De qué va: La joven Usagi Tsukino descubre que ella y sus amigas son la reencarnación de un antiguo clan de guerreras, al servicio de la Emperatriz Luna.

Por qué es importante: Responsable de relanzar en Japón el género de las magical girls (jovencitas superpoderosas), Sailor Moon demostró al público occidental que un manga podía ser tan cursi como Candy Candy y tan violento (a su manera) como Los caballeros del zodiaco, todo a la vez. Si su exceso de almíbar puede contigo, atrévete con otras representantes del fenómeno como Card Captor Sakura y Revolutionary Girl Utena: te llevarás una sorpresa.

 

Shin Chan (Yoshito Usui, 1992)

De qué va: Las aventuras de Shinosuke Nohara, un niño japonés de clase media con una preocupante precocidad sexual.

Por qué es importante: Asumir que todos los dibujos animados son para niños siempre es un error. Y, aplicado a los dibujos japoneses, ese error puede llevarte a lanzar una serie satírica sobre la vida familiar (y conyugal) en horario infantil. Mal por los responsables de programación, pero bien por nosotros, que nos reímos a gusto con las andanzas de Shinosuke y sus papás gracias a esa metedura de pata.

 

Neon Genesis Evangelion (Hideaki Anno, 1995)

De qué va: Shinji Ikari, un joven con serios problemas mentales, se alista como piloto de Evas, robots tripulados que defienden la Tierra de los alienígenas llamados “ángeles”.

Por qué es importante: Eres mangaka (dibujante de cómic japonés) y estás deprimido. Muy deprimido. De modo que tu nueva creación, aparentemente la enésima relectura del género mecha, se revela pasados los primeros capítulos como un autoexamen emocional capaz de enviar a cualquiera al psicoanalista, por retorcido y por tétrico. Generadora de un tebeo y seis películas (hasta la fecha), la serie original de Evangelion provoca en quienes se exponen a ella reacciones que van del culto desaforado al rechazo total.

 

Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995)

De qué va: La Mayor Kusanagi y sus esbirros forman la Sección 9, un cuerpo paramilitar dedicado a eliminar criminales cibernéticos. Su archienemigo es el misterioso hacker conocido como “Titiritero”.

Por qué es importante: Ghost in the Shell es un ejemplo perfecto, no sólo de la interacción del manga con el género cyberpunk, sino también de cómo una franquicia mediática puede cambiar conforme va pasando de formato: si el cómic original de Masamune Shirow apuesta por el cachondeo, los dos filmes dirigidos por Mamoru Oshii son letalmente serios, mientras que las adaptaciones en formato serie (Ghost in the Shell: Stand Alone Complex y S. A. C. 2nd Gig) se decantan por las tramas conspirativas y la acción. Todas las versiones merecen la pena.

 

Cowboy Bebop (Shinichiro Watanabe, 1998)

De qué va: Loco por las artes marciales y con un delirante sentido del humor, el mercenario espacial Spike Siegel parece un individuo patético. Pero, como sabe su único amigo Jet, en Spike hay más de lo que parece…

Por qué es importante: Saturados de émulos de Los caballeros del zodiaco y Dragon Ball, muchos recobramos nuestra fe en el anime tras ver unos capítulos de este delirio multigenérico. Mezclando influencias de lo más diverso (Tarantino, spaghetti westerns, Bruce Lee) con un convincente trasfondo de ciencia-ficción, la serie encabeza la lista de mejores animes de la web IMDb.

 

El viaje de Chihiro ( Hayao Miyazaki, 2001)

De qué va: Una niña pequeña se pierde con sus padres en una misteriosa construcción que resulta ser un balneario para dioses.

Por qué es importante: Ganadora de un Oscar y un Oso de Plata en la Berlinale, este filme supuso la consagración definitiva de Hayao Miyazaki en la escena internacional. Su perturbadora poesía ganó adeptos que han disfrutado de sus filmes posteriores (Ponyo en el acantilado, 2009) y anteriores (Mi vecino Totoro, 1988) como si fueran maná caído del Cielo. La verdad, no andan muy lejos de serlo.

 

Death Note (Tetsuro Araki, 2008)

De qué va: El estudiante Light encuentra un cuaderno muy especial: cada vez que apuntas el nombre de alguien en una de sus páginas, esa persona muere.

Por qué es importante: Basada en el manga de Tsugumi Ohba y Takeshi Ogata, Death Note tiene tantas partidarios (que ensalzan sus ambigüedades morales) como detractores acérrimos que la consideran apta sólo para emos y góticos. En cualquier caso, se trata de uno de los productos audiovisuales made in Japan más exitosos a día de hoy. Por eso, y porque no queremos que Light nos incluya en su lista, la hemos escogido para cerrar este especial.

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