20 cosas que no sabías de ‘El portero de noche’

La película de Liliana Cavani se estrenó hace 45 años envuelta de polémica. Hoy se la homenajea en la Mostra de Valencia, donde su directora recibirá la Palmera de Honor.

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24 de octubre de 2019

Nazi chic, pornografía romántica, cine exploitation, risible y ridícula, absurda y, a pesar de todos estos calificativos lanzados por críticos como Jonathan Rosenbaum, Roger Ebert o Vincent Canby y Pauline Kael, del New York Times, El portero de noche, de Liliana Cavani, también es una de esas películas que ha marcado la historia del cine. Con 45 años recién cumplidos, la cinta sigue todavía en el centro de la controversia por la manera en que narra la relación sadomasoquista entre Max, Dirk Bogarde en el papel de un ex oficial de las SS reconvertido en el portero nocturno de un hotel en la Viena de 1957, y una de sus víctimas y amantes, una joven judía interpretada por Charlotte Rampling. Cavani recibe a final de octubre la Palmera de Honor en la Mostra de Valencia en un reconocimiento que celebra a esta pionera cineasta y a su trayectoria profesional nada complaciente y, por este motivo, aprovechamos para recordar El portero de noche; clásico que, en calidad de tal y a pesar de esa ristra de críticas furibundas en el momento de su estreno, ya cuenta con su edición en la canónica Criterion Collection. También la puedes recuperar en Filmin.

1. El portero de noche fue calificada con la temida X en varios países, entre ellos Reino Unido, Estados Unidos y Austria. En Estados Unidos, sin embargo, la calificación supuso un espaldarazo a la campaña orquestada por el distribuidor, Joseph Levin, que logró que la cinta fuera una sensación en las sesiones de medianoche.

2. Por el contrario, la campaña de promoción en Europa contó con el apoyo de intelectuales como Michel Foucault o los cineastas Luchino Visconti y Eduardo De Filippo.

3. En España, El portero de noche estuvo prohibida durante casi dos años y cuando finalmente se estrenó a finales de 1976 fue un éxito rotundo. Según datos del ICAA, un total de 2.469.551 de espectadores españoles se acercaron a verla a las salas de nuestro país, logrando una recaudación de más de 260 millones de pesetas de la época, que al cambio estaría sobre los 1.606.000 euros.

4. En Italia, El portero de noche también sufrió su propio vía crucis en relación a la censura. Tras la negativa a llevar a cabo los recortes solicitados, el organismo censor rechazó la película y su visionado estaba prohibido a menores de 18 años. Además, el filme llegó a ser confiscado por orden del Fiscal de Roma. Cavani ha explicado en algunas entrevistas que las autoridades censuraron su obra por cuestiones de sexo. Así lo recuerda: “Recurrí a los censores para preguntarles por qué la habían prohibido a menores de 18 años en lugar de 14. Ellos respondieron: porque hay una escena de sexo en la que la mujer está encima del hombre. Me sorprendió y solo comenté: “¡Sucede!”.

5. Cavani comenzó a escribir la historia de El portero de noche en 1970 pero hasta 1972 no comenzó a rodar. El origen del filme se remonta a dos trabajos televisivos suyos sobre la Resistencia y el Tercer Reich: “Hice un documental sobre la Resistencia y entrevisté a mujeres supervivientes de los campos, entre ellas una maestra del Piamonte que estuvo en Dachau. Vi en la relación entre víctimas y verdugos un tema poco investigado y que se podía explicar a través de una historia. La escribí yo misma en una tarde, aunque luego hubo muchas variaciones durante el rodaje”.

6. La maestra del Piamonte en que se basó en parte Cavani para escribir la historia de la película era Lidia Beccaria Rolfi, a quien la visión turbadora y erotizante de la cinta no le gustó nada. Beccaria Rolfi acabaría escribiendo La donne di Ravensbruck (1978) con el fin de dar a conocer la verdad de su testimonio.

7. Para el papel de Lucía, que acabaría interpretando Charlotte Rampling, se había pensado en Romy Schneider, Mia Farrow o Dominique Sanda.

8. Rampling fue, de hecho, propuesta por Bogarde, con quien había coincidido años atrás en La caída de los dioses (1969), de Luchino Visconti. “Acepté a sabiendas de que mi personaje era difícil, que iba a ser conflictivo, que yo corría un riesgo… Pero el film fue extraordinario”, recuerda la actriz.

9. Rampling se incorporaba a la película de Cavani tras un largo parón profesional después del suicidio de su hermana y la posterior embolia que sufrió su madre. La intérprete regresó al cine con dos películas notables y muy sui generis: Zardoz (1973), de John Boorman y junto a Sean Connery, y más especialmente El portero de noche, que la catapultó mundialmente.

10. Dirk Bogarde sirvió como oficial de inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial y fue uno de los primeros mandos en acceder al campo de concentración de Bergen-Belsen, donde fue testigo de las montañas de personas muertas cuando iba caminando por el campamento. En el interior de las cabañas había “capas y capas de personas en descomposición, pero algunos de ellos que estaban vivos debajo de la podredumbre, levantaban la cabeza e intentaban … hacer el signo de la victoria. Eso fue lo peor”.

11. El portero de noche se rodó mayoritariamente en Viena, aunque el apartamento de Max (Bogarde) se recreó en los estudios de Cinecittà. Cavani y su equipo construyeron un decorado movil de manera muy elaborada con el objetivo de plasmar al máximo la sensación de claustrofobia de los pisos de la época.

12. El apartamento de Max está ubicado en el complejo residencial Karl-Marx-Hof, uno de los equipamientos de viviendas colectivas más significativos de Viena. Sin duda, una curiosa elección para un ex alto cargo nazi.

13. En sus memorias, Bogarde explica una escalofriante anécdota que sucedió durante la filmación de la película. El actor, ataviado con el uniforme de las SS en público, era consciente del temor que infundaba ese vestido y se preguntó cómo reaccionarían los vecinos al verle, incluso entonces que habían pasado 30 años del final de la Segunda Guerra Mundial. En el rodaje de una escena, cubierto por una gabardina, esperó a que gritarán acción para dejar ver el uniforme nazi que vestía. Había un montón de gente esperando a que saliera a rodar. Al verle entrar en escena con el traje militar, el grupo de mirones comenzó a gritar y aplaudir de emoción, cantando la canción de Horst Wessel, esto es, el himno del partido nacional socialista alemán. Tal y como cuenta, incluso algunos niños corrieron hacia él para tocar el uniforme y hasta una anciana se le acercó para besar su mano y celebrar que “la grandeza del pasado había regresado”. A Bogarde se le revolvió el estómago.

14. Según cuenta la cineasta Liliana Cavani, la actriz rechazó repetir las tomas de la escena en que Bogarde y Charlotte Rampling luchan tirados por el suelo. ¿El motivo? Al parecer las bofetadas que infligía el británico no eran fingidas.

15. Hay muchos momentos cumbres en El portero de noche pero tal vez el más insuperable es el número musical en que Rampling canta el Wenn Ich Mir Was Wünschen Dürfte, de Marlenne Dietrich. Es un pasaje enigmático, erótico y sórdido y con notables vínculos con el episodio bíblico de Salomé y Juan Bautista.

16. Según la propia Rampling, esa fue la primera escena que rodó de la película.

17. El diseño de ese vestuario mínimo, apenas un pantalón, la terrible gorra de las SS con el emblema de las calaveras y un par de tirantes sujetando y cubriendo los pechos de la protagonista, fue creación de Piero Tosi. Colaborador habitual de Visconti y Franco Zeffirelli y un mito del vestuario cinematográfico, Tosi falleció el pasado mes de agosto

18. El portero de noche fue acusada de erotizar el nazismo y de promover el nazi chic y la Nazisploitation. Hasta Susan Sontag se preguntó, al hilo del éxito de la película, los motivos de esa fascinación sexual. Así lo dejó escrito en artículo en la New York Review of Books en 1975: “Las SS se diseñaron como una comunidad militar de élite que sería no solo extremadamente violenta sino también sumamente hermosa. […] Esta erotización del fascismo puede observarse en manifestaciones tan arrebatadoras y devotas como Confesiones de una máscara y El sol y el acero, de Mishima, y en películas como Scorpio Rising, de Kenneth Anger, y más recientes y mucho menos interesantes, La caída de los dioses, de Visconti, y El portero de noche, de Cavani”.

19. Cavani, por su parte, siempre ha defendido que su película ahonda en significados más profundos sobre la psique humana y sobre la deriva abismal de Europa: “Todos somos víctimas o asesinos y aceptamos estas funciones voluntariamente. Solo Sade y Dostoievsky lo han entendido bien”, llegó a afirmar.

20. Primo Levi, superviviente de los horrores del nazismo y el narrador más relevante del holocausto judío, le reprochó a la cineasta sus palabras por frivolizar con la experiencia de las víctimas. En Los hundidos y los salvados (1986) escribió: “Yo no entiendo de inconscientes ni de profundidades, pero creo que pocos entienden del tema, y que esos pocos son más cautos; no sé, ni me interesa, si en mis profundidades anida un asesino, pero sé que he sido una víctima inocente y que no he sido un asesino; sé que ha habido asesinos y no solo en Alemania, y que todavía hay, retirados o en servicio, y que confundirlos con sus víctimas es una enfermedad moral, un remilgo estético o una siniestra señal de complicidad”.

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