15 cosas que (probablemente) no sabías de ‘Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra’

Hace 10 años, la saga bucanera abordó por primera vez las taquillas de los cines. Celebramos su aniversario con esta colección de secretos llena de vudú. Por YAGO GARCÍA

05 de julio de 2013

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  • Desde Henry Morgan a Barbanegra, pasando por Francis Drake y el Olonés, todos los grandes bucaneros lo han sabido: la mejor forma de hacer una buena presa es pillarla a traición y con alevosía. El 9 de julio de 2003, esta vieja ley de los hermanos de la costa volvió a hacerse realidad, sólo que, en lugar de un galeón español con rumbo a Cádiz, el abordaje tuvo como víctimas a las taquillas de cine de todo el mundo. Con el Capitán Jack Sparrow (Johnny Depp) al frente, una película de presupuesto medio de la que nadie esperaba nada se convirtió en uno de los mayores blockbusters del año. Su título era Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra, y contaba con los talentos de Gore Verbinski, autor de la infravalorada Un ratoncito duro de roer. Las secuelas El cofre del hombre muerto, En el fin del mundo y En mareas misteriosas, más esa quinta parte aún por llegar, han confirmado a esta saga bucanera como la reina de los siete mares de Hollywood, y nosotros celebramos su décimo aniversario contándote secretos recogidos en los tugurios más infectos de Tortuga, Port Royal e internet.

    Todo comenzó en un reino mágico…

    La atracción de Disneylandia llamada Piratas del Caribe es legendaria por muchas razones: fue la última supervisada personalmente por Walt Disney, su uso de los animatronics resultaba revolucionario cuando se inauguró en 1967, y su recurso a las mozas ligeras de ropa y al terror sobrenatural le ha ganado algún roce que otro con la censura. Ah, y también ha prestado su nombre (y otras cosas) una saga de cine multimillonaria… En 2003, cuando La maldición de la Perla Negra se convirtió en un blockbuster, tanto la atracción original en California como sus versiones de Disneyland Tokyo y Disneyland París fueron alteradas a toda prisa, a fin de incorporar a los personajes de Jack Sparrow y el capitán Barbossa. Y, por su parte, la película está llena de guiños a su original de parque temático, desde piezas de vestuario a detalles en las escenas de acción.

    “Me llamo Guybrush y quiero ser pirata”

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    Estamos de acuerdo en que Piratas del Caribe se convirtió en un nombre de referencia hace 10 años. Pero, antes de ese momento, sus bucaneros espectrales y su sentido del humor habían tenido una adaptación extraoficial, si bien legendaria por derecho propio. Hablamos de la saga de aventuras gráficas Monkey Island, creada por el genial Ron Gilbert para Lucasfilm Games, y que cuenta con seis entregas sin contar los remakes. A fecha de hoy, los fans de Jack Sparrow, Barbossa y Davy Jones siguen batiéndose en duelos (de insultos) con los de Guybrush Threepwood, el capitán LeChuck y la gobernadora Marley para ver cuál de las dos continuidades es más graciosa. Nosotros, eso sí, no nos pronunciamos: tener que elegir entre el Cofre del Hombre Muerto y el mono de tres cabezas nos partiría el corazón.

    El asalto del Capitán Spielberg

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    Aunque su historia no entró en producción hasta el siglo XXI, Terry Rossio y Ted Elliott escribieron el guión de Piratas del Caribe a principios de los 90. Y uno de los interesados en filmarlo fue un tal Steven Spielberg: el director de la gorra estuvo muy cerca de hacerse con la película, pero Disney (que, no lo olvidemos, es la que manda en todo esto) se negó a cederle los derechos de la atracción. La respuesta de Spielberg: retomar un proyecto sobre la historia de Peter Pan al que llevaba dando vueltas desde 1985, y cuyo título era Hook. Para mayor recochineo, el nombre de Robin Williams (protagonista de la película de Spielberg) fue uno de los barajados por Disney para interpretar a Jack Sparrow.

    Casi, casi, directo a DVD

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    Si imaginar a Sparrow con la cara de Robin Williams te resulta difícil, mejor no te contamos cuáles eran los planes de la productora para Piratas del Caribe. En fin, como te suponemos curtido en saqueos y abordajes, allá va: el filme estuvo en un tris de salir al mercado en forma de una película de bajo presupuesto directa a dvd. Y no sólo eso: el estudio contaba con Rik Mayall (The Young Ones), Cary Elwes (La princesa prometida), Matthew McConaughey, Jim Carrey y Christopher Walken como candidatos para interpretar al bucanero. 

    ¿El capitán Hugh Sparrow?

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    En los primeros cástings para Piratas del Caribe, brilló con luz propia el nombre de cierto actor australiano llamado Hugh Jackman. De hecho, Elliott y Rossio bautizaron a Jack Sparrow en su honor, y estaban seguros de que sería él quien saldría elegido… Hasta que los capitostes de Disney vetaron su presencia: aunque ya se había ganado la fama en Hollywood gracias a X-Men (2000), el estudio pensó que no era lo bastante popular para atraer al público en masa. 

    De Niro no lo tiene claro

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    Si Jackman se topó con la incomprensión de los productores, Robert De Niro se dio de bruces con su propia cortedad de miras. ‘Bobby’ recibió una oferta de Disney para hacer de Jack Sparrow, pero, como  pensaba que todos los filmes de piratas estaban condenados al fracaso tras La isla de las cabezas cortadas (recordemos, la película que arruinó a la compañía Carolco), su respuesta fue aquello de “gracias, pero no, gracias”. Tras constatar lo que se había perdido, De Niro aceptó el papel del Capitán Shakespeare, el bucanero aéreo y travesti de Stardust (Matthew Vaughn, 2007). Un rol simpático en una película también simpática, pero muy lejos de la popularidad de Piratas del Caribe.

    Johnny Depp, al abordaje

    Tras tanto accidente (algo muy adecuado, eso sí, a su turbulenta personalidad), Jack Sparrow encontró por fin al intérprete ideal para darle vida. Estamos hablando, por supuesto, de un Johnny Depp que se tomó extremadamente en serio un papel tan cachondo: además de insistir en el aspecto cómico del personaje, para gran jolgorio de los guionistas, Depp se documentó a fondo sobre la indumentaria y las costumbres de los piratas del siglo XVIII, se puso dientes de oro (que olvidó hacerse extirpar tras el fin del rodaje) compró una auténtica pistola de avancarga para usarla en la película, y sobre todo decidió basar sus tics y sus movimientos en el guitarrista de los Rolling Stones, Keith Richards. Como sabemos, ‘Kiff’ devolvió el honor a partir de Piratas del Caribe: En el fin del mundo (2007) interpretando al Capitán Teague, guardián del Código y papá de nuestro filibustero favorito.

    El intachable Will Turner

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    Será porque Johnny Depp es mucho Johnny Depp, o porque los chicos malos siempre tienen más gancho. El caso es que hay fans de Piratas del Caribe que no tragan al personaje de Orlando Bloom, por justiciero, por soso y por enamorado de Keira Knightley. Aun así, no seamos duros con el chico: Bloom llegó al rodaje con una muñeca lastimada (cosas de darle tanto al arco en El Señor de los anillos), y consiguió el papel de Will en dura competencia con Jude Law, Ewan McGregor, Tobey Maguire y, sobre todo, con Christian Bale. El actor galés rechazó la oferta porque tenía ciertos negocios pendientes en Gotham City

    Todo buen pirata sabe improvisar

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    La maldición de la Perla Negra se gestó en el seno de una Disney en horas bajas, la de las secuelas directas a dvd, las demandas judiciales y las inversiones disparatadas. Lo cual, si bien tuvo serios inconvenientes (como veremos a continuación) también tuvo sus ventajas: el mal estado de la compañía hizo que el rodaje se librara del mangoneo de sus ejecutivos, con lo que los dos guionistas, Johnny Depp y el director Gore Verbinski tuvieron manga ancha para improvisar en muchos aspectos. Sin ir más lejos, el famoso cuento de cómo Jack Sparrow escapó de una isla desierta empleando dos tortugas y mucho ingenio no estaba en el guión original, y fue pergeñado por el cuarteto conforme iba avanzando el rodaje.

    Mucho ojo con las lentillas

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    ¿Cuál fue el elemento de maquillaje más utilizado en La maldición de la Perla Negra? ¿Las pelucas? ¿Las barbas postizas? ¿Las extensiones capilares de la Knightley? Pues no: las lentes de contacto. Todos los intérpretes con peso en el filme usaron prótesis oculares para darles la mirada perdida, pitañosa y sanguinolenta propia de todo bucanero sediento de sangre. La pobre Keira Knightley, por cierto, lo pasaba fatal usando dichos adminículos, y durante el rodaje de una de las escenas acabó vomitando debido al mareo que le causaban.

    Devorada por los osos (o casi)

    Lector, ¿te acuerdas de Osos a todo ritmo? Seguramente no, y casi que tienes suerte. Pero nosotros debemos señalar que el fracaso de esta película de animación (con Haley Joel Osment dando voz a su protagonista en inglés) estuvo a punto de cargarse Piratas del Caribe cuando la compañía se vio corta de fondos. Por suerte, Gore Verbinski hizo caso omiso a las órdenes de Disney, ordenando al equipo que siguiera el rodaje como si nada, mientras que el productor Jerry Bruckheimer persuadía al jefazo Michael Eisner (uno de los personajes más detestados por los fans del estudio) de que visitara el plató para ver que aquello tenía posibilidades. De este modo, Eisner se lo pensó dos veces antes de detener la producción, aunque obligó a eliminar algunas escenas presentes en el guión para ahorrar presupuesto, y también para evitar similitudes con la atracción de Disneylandia.

    Con las velas al viento

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    El bajel más rápido del Caribe, siempre dispuesto a llevar la desolación a cualquier indefenso puerto colonial, comenzó su andadura… Como un cascarón metálico con mástiles y velas. Así es, grumetes: la orgullosa Perla Negra fue construida a toda prisa para este primer filme, y la mayoría de los detalles de su casco fueron añadidos a posteriori con efectos digitales, para ahorrar costes. Otro de los barcos que aparecen en la película, el Intrépido, también fue levantado de esa guisa, mientras que para la Lady Washington, una réplica de un balandro del siglo XVIII empleada como buque escuela, hizo las veces del Interceptor. Este último navío les era familiar a los animadores de Disney, puesto que fue empleado como modelo para la Hispaniola de El planeta del tesoro.

    ¡Fuego en cubierta!

    Amén de algunos coscorrones padecidos por Johnny Depp durante las escenas de acción, el rodaje de La maldición de la Perla Negra transcurrió sin incidentes, salvo por un ‘pequeño’ detalle. Hablamos del incendio que se declaró en el plató en septiembre de 2002, causando daños materiales por valor de 500.000 euros sin que, por suerte, nadie resultase herido. El rumor de que dicho fuego fue provocado por la señorita Swann usando unos barriles de ron es, nos tememos, completamente infundado.

    ¿Es Jack Sparrow gay?

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    Los seguidores de Disney tienen buenas razones para mirar mal a Michael Eisner. Hablamos del tipo que al ver los primeros copiones de La maldición de la Perla Negra la emprendió con Johnny Depp al grito de: “¿Es que el tal Jack Sparrow es gay?”. Por lo visto, al entonces presidente del estudio no le hacía nada de gracia la ambiguedad con la que el actor dotó a su personaje, lo cual motivó (en palabras de Johnny) “un revuelo de mil demonios, con llamadas telefónicas, faxes y abogados”. Por suerte, Depp explicó que esa era su forma de interpretar, y que si al estudio no le gustaba, él se iba de la película y todos contentos, con lo que pudimos disfrutar de su forma de ponerle ojitos tanto a la Knightley como a Orlando Bloom. Por cierto: Michael Eisner abandonó su puesto en Disney en 2004, un año después del estreno de este filme. 

    ¿Y si sale bien? Pues hacemos secuelas…

    Aunque ahora nos refiramos a ella como La maldición de la Perla Negra, la primera parte de Piratas del Caribe no se llamaba así durante su producción. Se llamaba Piratas del Caribe, a secas: el subtítulo fue añadido en postproducción, cuando sus responsables se dieron cuenta de que tenían un peliculón entre manos, improvisándose así la excusa para convertir al filme en el inicio de una saga si la taquilla se portaba bien. Y vaya que si se portó: la película recaudó 625 millones de euros en todo el mundo, quedando sólo por debajo de Buscando a Nemo y El Señor de los anillos: El retorno del rey en el ránking anual. Además, críticos como Roger Ebert se volcaron en elogios hacia la interpretación de Johnny Depp. Con lo cual, está claro que hubo secuelas: tres, en concreto, cada una más recaudadora que la anterior. Y, si todo va bien, en 2015 veremos una quinta parte para la que Keira Knightley y Orlando Bloom podrían volver a surcar los mares junto a Jack Sparrow.

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