10 películas sobre profesores y alumnos para preparar tus exámenes

¿Muchos apuntes por delante y pocas ganas de estudiar? Estas películas no te aseguran el aprobado, pero te ayudarán a ver a tus profesores con mejor cara.

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30 de octubre de 2019

El cine ha dado pie a muy diferentes ejemplos de maestros y alumnos, donde en un espacio de aprendizaje y absorción de conocimientos (siempre por ambas partes) se ha trasladado a la gran pantalla la dedicación y la pasión que por lo general han inundado las aulas, aunque siempre con alguna que otra excepción.

Por ello en CINEMANÍA queremos celebrar la belleza de los mensajes transmitidos en este tipo de películas (relacionadas casi siempre al género dramático, aunque también a la comedia), donde profesores y alumnos han sido los protagonistas de estos largometrajes que tanto nos han enseñado y emocionado.

El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989)

Es el clásico entre los clásicos de alumnos y profesores, y también la película más antigua de esta lista, la cual se recuerda en parte por la famosa escena final de “OH CAPITÁN, MI CAPITÁN”, verso tomado de uno de los poemas de Hojas de hierba (Walt Whitman, 1855). Los alumnos, desesperanzados y derrotados por un sistema educativo clasista y opresor, rinden tributo a su mentor, quien les ha inspirado y les ha hecho concienciarse de que un pensamiento crítico es lo más valioso que pueden llegar a tener.

Este profesor, de nombre John Keating (a quien da vida Robin Williams) fue inspirado en una figura real de la vida del guionista, Tom Schulman, a quien conoció en la Academia de Montgomery Bell, en Nashville, durante sus años como alumno de la institución.

Si bien la película destaca por unas actuaciones magníficas de un reparto muy joven y apenas conocido en el momento (Ethan Hawke, Robert Sean Leonard, Josh Charles o Gale Hansen, entre otros), nos es imposible ignorar al mismo tiempo la interpretación de Robin Williams como aquel profesor que todos hemos deseado tener alguna vez y que tal vez solamente un puñado de afortunados hayan tenido.

La pasión, la dedicación y el esfuerzo que invierte Keating en enseñar a sus alumnos a pensar por sí mismos, a vivir sus vidas (y no lo que se espera de ellas, al tratarse de niños ricos en un colegio privado) y a disfrutar de la juventud y del momento (carpe diem es uno de los emblemas principales de la película), emociona y apasiona al igual a todo aquél que vea esta película por primera o enésima vez.

 

Mentes peligrosas (John N. Smith, 1995)

Este drama de instituto nos transporta a una clase conflictiva, donde los alumnos no solo no tienen (aparente) interés por la enseñanza, sino que también lidian con problemas de raza, clase y marginación social. Nadie cree en ellos, ni siquiera el propio centro, que los excluye en una clase especial donde los profesores dimiten constantemente al no saber cómo abordar el problema del alumnado.

Pero el problema no es el problema, sino la actitud ante el problema. Y así lo decide LouAnne Johnson, una exmarine con aspiraciones de enseñanza que se compromete no solo a encaminar a sus estudiantes hacia su graduación, sino también a enseñarles que cuanto más ejerciten sus mentes, cuanto más piensen por sí mismos y abracen la inteligencia como arma, en vez de los puños y los insultos, más oportunidades encontrarán a lo largo de sus caminos de enfrentarse a las dificultades que tiene la vida.

De esta manera, LouAnne consigue, no solo solucionar un problema de falta de atención, sino también encaminarnos hacia la pasión, el conocimiento y el esfuerzo, motivándolos a base de pequeños retos, para que puedan ver los resultados a corto plazo. A pesar de algunos sucesos amargos e irreversibles, esta profesora conectará con sus alumnos tanto como ellos con esta misma y demostrará al resto de maestros del instituto, aquellos que no daban un duro por la clase, que estaban terriblemente equivocados con sus prejuicios.

 

Matilda (Danny DeVito, 1996)

Esta comedia fantástica marcó un antes y un después en muchos sentidos. Alcanzó el nivel de película de culto gracias al gran trabajo del reparto (Danny DeVito, Mara Wilson, Rhea Perlman, Embeth Davidtz o Pam Ferris) y convirtió algunas de sus escenas en momentos clásicos del cine (Bruce y la gran tarta de chocolate ha sido siempre una de las más recordadas de la película) dejando para las generaciones venideras una obra dedicada a la infancia demasiado buena para ser ignorada por adultos.

La historia original fue creada por el ya conocido escritor alemán Roald Dhal, autor de cuentos conocidísimos como James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolate, Las brujas o Los gremlins, entre otros muchos. Seis años después de la muerte de este mismo, la historia fue trasladada al cine, dando a los espectadores una lección de humildad, de madurez y tenacidad muy completa.

El abuso de poder del adulto sobre el menor que se manifiesta constantemente a lo largo de la película (tanto por parte de los padres de Matilda, como por parte de la directora, la señorita Trunchbull) y por el contrario, la bondad y el esfuerzo que dedica a los niños la señorita Honey, colisionan en un mismo espacio (el colegio), educando a la joven Matilda, que resulta tan inteligente como impresionable, en el duro juego de la vida.

 

La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda, 1999)

Este drama español ambientado a finales de los años 30 nos transporta a un pueblo gallego donde un niño de poco más de siete años llamado Moncho (interpretado por Manuel Lozano) ha pasado casi toda su vida encerrado en casa, sin asistir a la escuela (que no sin recibir educación) debido al asma que padece. Este comienza a asistir al colegio por primera vez y será en el recinto escolar donde conocerá y trabará amistad, no solo con el resto de alumnos, sino también con su maestro Don Gregorio (a quien da vida un excelente Fernando Fernán Gómez), quien demostrará desde el principio un respeto e interés inmenso por el joven muchacho, de gran inteligencia y curiosidad.

Don Gregorio enseñará a Moncho cosas tan diversas como peculiares y la amistad irá fortaleciéndose a medida que pasen tiempo juntos. El adulto tomará el rol no solo de educador, sino de amigo, el cual ayudará a responder al muchacho cuestiones sobre la vida, el amor, la ideología o la religión, encaminándolo siempre a fortalecer y defender un pensamiento crítico.

La belleza de la vida en el pueblo, de la naturaleza y del amor, así como el interés que profesa el maestro hacia la educación de sus alumnos y en especial de Moncho, hará de esta película una historia completamente íntima y cálida, aunque también amarga, dada la situación política del país a finales de 1936. Aun así, no deja de ser un hermoso ejemplo de películas sobre maestros y alumnos que si aún está en tu lista de pendientes, debes ver y disfrutar sin dilación.

 

La sonrisa de Mona Lisa (Mike Newell, 2003)

Esta mezcla entre comedia romántica y drama nos narra las vidas de las jóvenes alumnas del Wellesley College en la década de los 50, donde su nueva profesora de Historia del Arte, Katherine Watson (Julia Roberts), supondrá para las alumnas un ejemplo de libertad e independencia femenina y feminista que no habrán conocido o visto en una mujer anteriormente, alentando a las chicas a reflexionar sobre su porvenir y barajar las distintas opciones que realmente tienen, a pesar de lo que la sociedad espere de ellas como mujeres y esposas que están encaminadas a convertirse.

La profesora Watson las motivará y deleitará a través del arte, les hará pensar y soñar y las llevará a descubrir nuevas ideas, involucrándose tanto profesional como personalmente en la vida y carrera de sus alumnas. Estas, de muy distintas personalidades y aspiraciones terminarán por elegir lo que cada una crea más conveniente para sí misma, aunque no sin agradecer a su profesora la oportunidad que les ha brindado al haberles enseñado a elegir por sí mismas.

Asimismo, Watson será todo un ejemplo de feminismo adelantado a su época, donde habrá de luchar y hacer frente a los estereotipos de la soltería y los prejuicios de la elección de valerse por sí misma, en vez de encontrar la estabilidad en un marido, como se espera del resto de las mujeres en aquellos años.

 

Escuela de rock (Richard Linklater, 2003)

Tal vez parezca la antítesis de las películas de profesores ejemplares y modélicos. Y en un principio lo es. Hasta que Dewey Finn descubre cómo puede conectar con sus alumnos: a través de la música y más específicamente, a través del rock’n roll. Esta conexión ayudará a Dewey, no solo a centrarse, sino también a ejercer como un buen profesional, animando a sus alumnos a dar lo máximo de sí mismos y a que aprendan a confiar en sus muy diversos talentos recién descubiertos.

Cuando el desastre parece inminente, tanto la clase como el profesor encuentran la manera, no solo de aprender los unos de los otros, sino también de perseguir sus sueños, aprendiendo a no rendirse, a esforzarse en lo que merece la pena, luchando  por lo que se quiere conseguir.

Asimismo, esta película terminó de moldear a Jack Black como el comediante, amante del rock y músico que ya había interpretado levemente (Alta fidelidad, por ejemplo) en otras ocasiones, pero que terminó de rematar en un papel protagonista pensado exclusivamente para romper los esquemas de las películas infantiles, musicales y sobre temas de educación. Es por ello que está incluida en esta lista.

 

Los chicos del coro (Christophe Barratier, 2004)

Este drama musical francés, inspirado a su vez en La jaula de los ruiseñores (Jean Dréville, 1945), relata en un principio el fracaso de un hombre como músico, que desesperado y desempleado, acaba aceptando un puesto de trabajo en el internado masculino Fondo del Estanque, un nombre más que apropiado para resumir su situación. Completamente consciente de ello, el profesor Clement Mathieu, no permitirá que su ánimo decaiga y tratará de introducir en sus rebeldes alumnos el gusanillo de la música.

A pesar de que en un principio le costará ganarse la confianza de la clase, a medida que se desarrolle la historia, encontrará en sus alumnos, y particularmente en uno de ellos, su pasión por la música que ya creía perdida y la esperanza en esta, que resurge incitándolo a componer nuevas melodías y a motivar a unos estudiantes que necesitan más que nadie no solo alguien que crea en ellos, sino también un modelo responsable a seguir.

La pasión que siente Mathieu por la música y el esfuerzo que realiza tratando de aportar a las vidas de sus alumnos la pasión, la belleza y la  poesía de las melodías y el aprendizaje musical hace de esta película una obra entrañable sobre profesores y alumnos, en contraposición a la figura del director del centro, quien siendo la máxima autoridad, ejerce su poder de manera déspota y cruel, sin tener la menor intención de mejorar la vida y educación de los chicos de su propio centro, cuando en teoría, debería de ser el máximo interesado en ello.

 

Diarios de la calle (Richard LaGravenese, 2007)

Los títulos de esta lista se distinguen del resto de películas sobre institutos o universitarias por la relación que se desarrolla entre profesores y alumnos, ya sea en un sentido paternal/maternal o en un ambiente de crueldad y abuso de poder. En este caso, el papel interpretado por Hilary Swank es de la primera categoría. Erin Gruwell es una profesora de un instituto de un barrio marginal de Long Beach, California, que literalmente está dispuesta a darlo todo por sus alumnos. Su dedicación y pasión por estos afectará directamente a su vida personal, riesgo que merecerá la pena correr al ver los resultados que obtiene por ello.

La película no solo abarca la relación de los alumnos y la profesora de inglés dentro del recinto escolar, sino que también traspasará los muros del colegio para tratar de hacer comprender al espectador por qué los alumnos resultan tan conflictivos en primera instancia, abarcando problemas interraciales generalmente y cómo van, poco a poco, solucionando los problemas del exterior que afectan a su vez a su vida escolar.

El largometraje está inspirado en la vida de la profesora Erin Gruwell, quien se enfrentó a una clase conflictiva y escribió un libro de su experiencia en el instituto y su buena relación con los alumnos.

 

La ola (Dennis Gansel, 2008)

Filme alemán inspirado en el suceso llamado la Tercera Ola, ocurrido en un instituto de Palo Alto, California, donde el profesor de historia Ron Jones realizó un experimento donde quiso demostrar a sus alumnos que incluso en las sociedades libres se pueden dar comportamientos e ideologías autoritarias y fascistas, involucrando a sus pupilos en el mismo proyecto.

Trasladado a la gran pantalla, se nos da a conocer este suceso a través de un profesor de instituto alemán y sus alumnos, quienes aceptan el reto del profesor, a quien tienen como ejemplo y modelo de “profesor guay” y no dudan en seguir sus directrices. Esto generará una serie de problemas que acabarán por salirse fuera del alcance del tutor, cuestionando su metodología, viendo el peligro y la gran responsabilidad que supone influir sin precaución en mentes tan jóvenes y como las de sus estudiantes.

Si bien la película demuestra que las intenciones del profesor no eran del todo malas, hemos de aprender de esta que así como las mentes jóvenes pueden ser moldeables e influenciables para bien, también pueden ser persuadidas fácilmente para obrar con crueldad y tiranía de igual manera.

 

En la casa (François Ozon, 2012)

Este largometraje francés relata la curiosa relación que surge entre un profesor de literatura y su alumno predilecto, a quien comienza a prestar absoluta atención al mandar una redacción a toda la clase y verse capturado por el gran talento y destreza del joven muchacho para con la escritura. El profesor, quien vive en el fracaso y la amargura de no haber triunfado como escritor y se considera a sí mismo un autor más que mediocre, comenzará a sentir un vivaz interés por su alumno, a quien tratará de alentar con libros, conversaciones y redacciones.

Pero pronto las cosas comenzarán a torcerse. El alumno aprenderá a jugar con el profesor y este último se convertirá en una marioneta fácil de manipular y seducir. La forma en la que se desarrollan los acontecimientos, así como la propia narración de la historia (parecida al método por fascículos) hace de esta película una obra cinematográfica próxima a la literatura que no deja indiferente a aquel que la visualiza.

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