10 películas recientes para enamorarte de la fotografía cinematográfica

Diez casos prácticos del cine reciente que te harán apreciar el arte de la fotografía cinematográfica y a sus mayores maestros actuales.

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15 de junio de 2020

Existe una tendencia en los espectadores de cine a tener cada día un gusto más refinado para la fotografía cinematográfica. Y a la vez este arte es cada día más sofisticado y complejo, empujado por los avances técnicos y el nuevo talento de una generación de directores de fotografía que, sin duda, pasará a la historia.  

Por resumir, la historia de este arte en el cine se puede condensar en cuatro nombres.

BILLY BITZER, el fotógrafo y aliado de David W. Griffith hizo avanzar el lenguaje cinematográfico configurando por primera vez los mejores ángulos posible para las secuencias, dando pasos agigantados en la técnica de fundidos, haciendo tomas panorámicas, simulando luz natural y alzándose como el primer maestro del contraluz o el claroscuro. El nacimiento de una nación o Intolerancia son dos de sus películas más famosas. 

GREEG TOLAND, el hombre que acompañó a Orson Welles para revolucionar el cine con su Ciudadano Kane (entre otras muchas obras maestras que el fotógrafo firmó). A él le debemos prácticamente un género, el del cine negro, y la sofisticación de la profundidad de campo. Era tan bueno que John Ford le dio el honor de salir junto a él en los créditos en Las uvas de la ira. Fue la primera vez en la historia de los directores de fotografía; antes de ese gesto aparecían junto al resto de los técnicos. 

ROBERT BURKS es el fotógrafo cinematográfico que mejor mutó desde la técnica de blanco y negro hasta el color. Aliado de Alfred Hitchcock, fue de los tonos grises de Falso culpable al color VistaVisión de Vértigo o los colores lúgubres de La ventana indiscreta. A parte de la utilización del color, a Burks le debemos su innovadora aplicación de los teleobjetivos y los grandes angulares. 

FREDDIE YOUNG es el responsable de la que probablemente sea la película más bonita (a un nivel estético y fotográfico) de la historia del cine, Lawrence de Arabia. Acompañando a David Lean durante los rodajes de sus mejores películas, Young elevó el lenguaje cinematográfico a otro nivel dando una importancia clave a las imágenes relevando a un segundo puesto los diálogos. 

Y desde aquí (con muchos otros nombres propios entremedias que también hicieron historia) hasta el cine reciente, del que os proponemos diez películas maravillosas para aprender a amar la fotografía.

Seven (1995) 

La película más satisfactoriamente oscura de la historia del cine está fotografiada por Darius Khondji

En los años 80 y 90 los fotógrafos cinematográficos empujaron el color hasta su versión más expresiva dando como resultado trabajos tan bellos como el de Jordan Cronenweth en Blade Runner. La iluminación sombría estaba asociada al blanco y negro, pero entonces llegó Khondji para hacerlo con el color y convertir la película más oscura (técnica y visualmente) de David Fincher en una historia que acontece en universo desaturado y teñido de verde donde, eso sí, todavía existe algo de calor y suavidad.

La luz de Seven encuentra siempre la manera de integrarse entre los pecados capitales de manera totalmente ingeniosas. Por ejemplo, con las linternas de los detectives. De manera irrepetible, al menos hasta hoy, Khondji diseñó la desesperación de varios personajes repletos de humanidad que se enfrentan al mal. Lo hizo a través de una sofisticada riqueza de tonos negros con memorables y hermosas texturas. 

 

Deseando amar (2000)

¿Cómo consiguieron Wong Kar-wai y Christopher Doyle que la intimidad y las emociones románticas de esta película se pudieran tocar? Con varias herramientas: una profundidad de campo variada, ángulos exquisitos y extraños para la cámara y una paleta de colores que rebosan energía.

Doyle es de los directores de fotografía que abrazan el movimiento de la cámara y su estilo para hacer avanzar la historia. Parece fácil pero pocos lo consiguen. Deseando amar es una de las películas más sensuales de la historia, quizá por la paleta de color rojo, por la neblina o por la luz. Nunca el interior de unos personajes ha tenido tanto peso en la luz que se proyectaba en cada uno de los escenarios. 

 

Y tu mamá también (2001)

Elegir sólo una película fotografiada por Emmanuel Lubezki es dificilísimo, porque tiene varias obras maestras en lo referente a su campo. Y tu mamá también, dirigida por Alfonso Cuarón, es, sin embargo, su favorita porque según él lo liberó del lenguaje convencional y de su manía e inflexibilidad por los colores y texturas perfectos.

Y tu mamá también tiene una fotografía de estilo naturalista cuyas referencias son Gordon Willis, Nestor Almendros o Vittorio Storaro. Además de la luz natural y bellísima con la que impregna toda esta road movie mexicana, Lubezki utiliza la cámara en mano para dar a los planos secuencia un sentido de realismo y continuidad. 

 

Kill Bill: Volumen 1 (2003)

Si piensas en fotografía cinematográfica probablemente Kill Bill sea una película que no te venga a la cabeza o te venga después de 200 ejemplos más importantes. Sin embargo, la película de Quentin Tarantino es perfecta para los que sabemos apreciar la iluminación no realista, una de las claves del característico estilo de Robert Richardson

Este director de fotografía está en las antípodas del trabajo que hace un momento describimos con Y tu mamá también. Richardson utiliza la luz de fondo con una sola fuente, similar al sol, para cegar al espectador o esculpir al sujeto (pensad en Uma Thurman vestida de amarillo con una halo de luz y manchadísima de sangre).

En Kill Bill puedes apreciar todo tipo de técnicas: rebotes de luz, contrastes, retroalimentación… Y el objetivo es que todo esté lo máximo estilizado posible, que se vea bonito y que por supuesto le de la posibilidad al público de suspender, durante la duración de la película, su incredulidad. 

 

¡Olvídate de mí! (2004)

Ellen Kuras tuvo que enfrentarse a un reto inmenso cuando Michael Gondry le habló de cómo quería la iluminación de ¡Olvídate de mí!, una historia de amor convencional excepto por el hecho de estar plagada de flashbacks, sueños, pesadillas y giros protagonizados por una máquina capaz de borrar a personas de tu memoria.

Gondry le pidió a Kuras iluminar las escenas de manera naturalista cuando la historia ocurría en la realidad y de manera antinatural cuando la película se centraba en la memoria, en el recuerdo de un recuerdo, en las pesadillas o en un espacio tiempo que el espectador nunca debería tener del todo claro. 

Kuran trabajó los estados de ánimo, el presente, los recuerdos, sueños pesadillas dando vida a la cámara y consiguiendo que todo se mezclara en una historia con una perfecta coherencia. 

 

La caza ( 2012)

En mitad de un rodaje un ayudante de dirección de John Ford se lamentaba por el mal tiempo y la imposibilidad de rodar en aquellos paisajes desérticos de los primeros western hasta que Ford le dijo: “¿Pero hay algo más bello que rodar una cara humana?”. No se puede explicar mejor la importancia en el cine del primer plano.

Pues bien, desde Sven Nykvist y sus obras con Ingmar Bergman no ha habido nadie que fotografíe los rostros en el cine como Charlotte Bruus Christensen. Los primeros planos en La caza son brutales.

La cámara de Christensen sigue de cerca a todos los actores, pero lo que hace con Mads Mikkelsen es historia del cine. El protagonista de esta asfixiante película de Thomas Vinterberg no tiene escapatoria… Christensen provoca con su iluminación otoñal, sus encuadres, y su filtración de la luz que nosotros tampoco escapemos. 

 

Blade Runner 2049 (2017)

El fotógrafo de Blade Runner 2049 es Roger Deakins. Y Roger Deakins es el mejor director de fotografía vivo. No existe hoy en día nadie con tanto valor a la hora de enfrentarse a cada proyecto.

De su filmografía, Blade Runner 2049, con Denis Villeneuve en la dirección, era uno de los retos más difíciles ya que la película cuya historia debía continuar es, por sí sola, una de las mejores fotografiadas de la historia y además es la película de culto por excelencia, un cinta mítica.

Deakins se enfrentó a esto utilizando una paleta de colores absolutamente innovadora y preciosa. El resultado es una película increíblemente hipnótica y bonita. Luces de anillo, planos de una sala que se ilumina a través de reflejos de agua, cielos encapotados para suavizar la luz que golpea esas mastodónticas arquitecturas y Google Imágenes como fuente de inspiración… Poned ahora mismo en el buscador estas tres palabras: tormenta arena Sydney. 

 

Roma (2018)

Alfonso Cuarón fotografío su propia película y nos regaló una obra maestra. Roma es el ejemplo perfecto para disfrutar de una luz naturalista en blanco y negro, muy suave, sin grano y sin demasiados contrastes. La iluminación debía ser plana para que todo lo que ocurre fuera de foco, las otras historias detrás de Roma, pudieran funcionar de la manera tan poética en la que lo hacen. 

Cuarón encontró un lenguaje propio utilizando 65 mm y el blanco y negro con una intención minimalista donde su único objetivo era recrear su propia memoria y darnos a los espectadores la posibilidad de captar lo intangible. 

 

Black Panther (2018) 

El estilo visual de Rachel Morrison, la primera mujer nominada a un Oscar de fotografía se basa en su empatía por los personajes. Un estilo que se forjó mientras rodaba documentales. De repente, un día, tuvo que verse todas las películas de Marvel para poder afrontar Black Panther

Los colores nítidos, los marcos vibrantes y el uso inteligente de los efectos especiales llevaron a Black Panther a considerarse una película única en el universo cinematográfico de Marvel. Algo prácticamente imposible de conseguir. 

 

El faro (2019)

Cuando un director de fotografía mira al pasado, a los albores del cine, y los adapta a la tecnología actual ocurren obras maestras (al menos en el ámbito artístico que nos ocupa) como El faro.

Jarin Blaschke pensó que, ya que Robert Eggers se había propuesto confinar a dos personas en este retrato de la locura, qué mejor que contarlo en un formato 1:1:9. Cuanto más claustrofóbica, mejor. Y ya de paso, si se utilizan lentes viejas, quizá de los primeros años de siglo para contextualizar el tiempo de la película (finales del XIX) estaríamos mucho más cerca de vivir la violenta experiencia de estos dos tipos interpretados con virulencia por Robert Pattinson y Willem Dafoe

Una película que podría haber sido fotografiada por Henning Bendtsen y dirigida por Dreyer perfectamente y que hace accesible al espectador medio un lenguaje cinematográfico abandonado ya hace 100 años. 

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