10 películas contra la resaca

Ni bloody marys ni remedios de la abuela, para aliviar las secuelas de una noche de juerga y borrachera: cine contra la resaca.

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20 de junio de 2011

Pongamos que es domingo. O sábado, si has salido el viernes. Tus ojos parecen los del actor de un cutre anuncio de colirio. Tu careto es demoledor. Dos gelocatiles te han ayudado a apaciguar la tormenta eléctrica en tu cabeza, sudas más de lo normal y tus músculos no responden. Vamos, que tienes una resaca del quince. Cada uno tiene sus trucos para sobrellevarla. Unos duermen, otros hacen ejercicio, otros siguen bebiendo. Yo opto por un baño muy caliente. Luego pijama y al salón a vegetar con mucho chocolate, ganchitos, patatas, palomitas y todo tipo de mierdas llenas de colesterol y… películas, por supuesto. Películas que no requieran de complicadas segundas lecturas, que no tengan sesudos diálogos, ni tramas y subtramas muy complejas. Películas “que están muy entretenidas”, que diría un famoso crítico gritón. ¿Cuáles son las tuyas? Ahí van las nuestras.

Depredador (John McTiernan, 1987)

John McTiernan hizo magníficas películas de acción antes de ser defenestrado por Hollywood por culpa de un turbio asunto de escuchas ilegales. Reina del videoclub durante años, Depredador podría haber sido otro horror paramilitar, pero logró ser una de las mejores action movies de los ochenta. Con un sencillo guión de los hermanos Jim y John Thomas, la peli juega con la mirada subjetiva del alien coleccionista de calaveras, un bicho feísimo que caza a los humanos rastreando su calor corporal. Cuenta la leyenda que la idea de hacer Depredador vino de una conversación en la que alguien dijo que al único que le faltaba pelear con Rocky Balboa era a E.T. Y ahí entró Schwarzenegger, que venía de exitazos como Terminator. Otro cachas que entonces estaba medrando, Van Damme, llegó a hacer del depredador en algunas escenas. Y cómo nos gustaban aquellas frases de los trailers tipo “Pero esta vez… se equivocó de hombre”.

Los Goonies (Richard Donner, 1985)

Steven Spielberg, como director o productor, es responsable de la imaginería de un montón de gente que ahora somos casi cuarentones o tienen treinta y pico. Peterpanescos o integrados, todos le debemos montones de fantasías ochentenas, como esta aventura de piratas donde, cómo no, hay una familia desestructurada. Si los padres de Spielberg no se llegan a divorciar, no hubiera existido ni E.T., ni Encuentros en la tercera fase, ni Gremlins, ni Regreso al futuro, ni El imperio del sol, ni Inteligencia Artificial, ni Atrápame si puedes, ni Los Goonies, todas con trauma familiar. Basada en una historia original de Spielberg y con guión de Chris Columbus (que más tarde se forraría con Harry Potter), la pandilla de la peli fue nuestra pandilla ideal: Sean Astin, Jeff Cohen, Corey Feldman, Kerri Green, Martha Plimpton y Jonathan Ke Quan. Y el director es Richard Donner, todo un hacedor de pelis de resaca.

La princesa prometida (Rob Reiner, 1987)

Rob Reiner logró otro clásico de los ochenta con un divertidísimo guión de William Goldman y con Cary Elwes, Mandy Patinkin y Robin Wright como protagonistas. Es curioso, pero aquí vuelve a aparecer Schwarzenegger, ya que cuando el guión fue movido por los estudios por primera vez, en los setenta, Arnoldo, entonces un principiante, quiso hacerse con el papel del enorme Fezzik, que finalmente interpretó André, el gigante. La mayor parte de la película se rodó en localizaciones inglesas y el castillo usado para el film es una fortaleza de 1065. Rob Reiner le pidió a Cary Elwes que actuara al estilo Douglas Fairbanks o Errol Flynn, dos estrellas que en su día interpretaron a Robin Hood, papel que Elwes interpretaría seis años más tarde con Mel Brooks. Y, claro, la magnífica banda sonora de Mark Knopfler. Como nota curiosa un cameo de lujo: el miembro de los Monty Python Eric Idle. A ver si lo encontráis.

La jungla de cristal (John McTiernan, 1988)

De la época en la que Hollywoood vio un filón en el terrorismo. McTiernan –repite en esta lista– fue propuesto para Comando 2, pero Schwarzenegger se rajó y aceptó La jungla de cristal, uno de los exitazos de Fox. Su patrono, Rupert Murdoch, no dudó en pagar un sueldazo de 5 millones a Bruce Willis, que no fue el único candidato para interpretar a John McClane. Schwarzenegger, Richard Gere, Sylvester Stallone, Burt Reynolds, Harrison Ford y Mel Gibson fueron propuestos. Los terroristas, liderados por Alan Rickman, eran alemanes, pero hablaban un alemán de risa. Tanto que en Alemania la peli tenía como villanos a “terroristas europeos”. La película está basada en la novela Nothing Lasts Forever, secuela de El detective, adatada en el 68 con Frank Sinatra de protagonista. Para el recuerdo el edificio Nakatomi, la frase “Yippee-kay-yay, hijo de puta” y el tema final, el villancico Let it Snow! Let it Snow! Let it Snow!

El secreto de la pirámide (Chris Columbus, 1985)

Spielberg también repite. Esta vez “presenta”, o sea que es su productor ejecutivo. Y otra vez Chris Columbus como guionista imaginando lo que haría un Sherlock Holmes adolescente. El personaje de Conan Doyle al salir de clase, vamos. Así como Daniel Radcliffe y Emma Watson (los protas de Harry Potter, de Columbus) están forrados, nadie se acuerda de los protas de El secreto de la pirámideNicholas Rowe y Alan Cox. Cuestión de franquicias. La brillante escena inicial, en los créditos, está inspirada en las películas clásicas sobre Holmes de Basil Rathbone y Nigel Bruce. Rodada en Oxford, fue un bautismo para la Industrial Light and Magic de Lucas, que se encargó de los efectos especiales. Y no se puede negar la influencia, en su trama y puesta en escena, de la segunda de Indiana Jones. Ah, y hay que verla hasta el final, los créditos finales dan una información crucial.

Esta casa es una ruina (Richard Benjamin, 1985)

Sí, ¡otra vez Spielberg! Y también como productor. Cuando de pequeño veías los casoplones en los que vivían tus héroes de la tele o del cine no dabas crédito. Frente al setentero piso residencial de tres habitaciones de tus padres, esas casas eran mansiones. De ahí el ambiguo título, yo la hubiese llamado Esta mansión es una ruina. Su director es Richard Benjamin, buen actor de comedia y director del montón responsable de éxitos ochenteros como Espías sin identidad o Mi novia es una extraterrestre. El guión es deDavid Giler, autor de la trama de la segunda parte de Alien y guionista de la tercera. Para el recuerdo queda el muestrario como actor de comedia de Tom Hanks en una película muy física. Para olvidar, la insufrible Shelley Long y Alexander Godunov (el rubio Karl de La Jungla de cristal) haciendo de engreído director de orquesta.

Indiana Jones y la última cruzada (Steven Spielberg, 1989)

Ya, lo siento. Otra vez Spielberg, esta vez como director y muy picado por lo floja que le salió la del templo maldito. La tercera es mi favorita, ideal para la resaca. Siguiendo con los temas a lo Iker Jiménez, tiene el mejor guión, es la más imaginativa y el dúo padre e hijo es magistral. Sean Connery, como el riguroso profesor Henry Jones, se apodera de la película como sólo él sabe: con clase. Ah, y aquí vuelve a aparecer el trauma de Spielberg, una herida que el hombre no ha sabido cicatrizar: ¿Papá, dónde no estabas en mi infancia? Ya les digo, no falla. El pobre River Phoenix da el pego como Indiana adolescente, Harrison Ford de nuevo está inmenso, vuelven los grandes secundarios y para rematar la banda sonora de John Williams, superándose a sí mismo.

La muerte os sienta tan bien (Robert Zemeckis, 1992)

Robert Zemeckis ha dirigido unas cuantas pelis de resaca, pero mi favorita es La muerte os sienta tan bien porque con ella hizo su película más cachonda usando como a personajes de dibujos animados de la Warner a Meryl Streep, Goldie Hawn y Bruce Willis.Este último no fue el primer actor propuesto para el papel, antes Zemeckis había pensado en Kevin Kline, que hubiese hecho un trabajo fabuloso. La peli empieza con mala leche: el personaje de Meryl Streep interpreta Dulce pájaro de juventud, la historia de una decadente actriz madura. El primer guionista fue de Martin Donovan, pero por orden de un talSpielberg (sí, otra vez) entró en el proyecto David Koepp, que tras esta película se convertiría en uno de los guionistas mejor pagados de todos los tiempos. Ahí están, para confirmarlo, Parque jurásicoSpider-Man o…

La guerra de los mundos (Steven Spielberg, 2005)

A pesar de su almibarado final (culpa de David Koepp, seguramente) y el inevitable trauma familiar de Steven, La guerra de los mundos es una de las mejores películas de ataques extraterrestres. Tom Cruise convence, Dakota Fanning sorprende y a Tim Robbins (cuyo personaje es una fusión de diferentes personajes de la novela de H.G. Wells) se le va un poco la pinza. Rodada con el 11-S presente en subconsciente norteamericano, se habla de un ataque, pero en ningún momento se dice la palabra alien o marciano. En los pases de test (para ver la reacción de un público que no sabe la película que va a ver), fue bautizada como Tío Sam o Fiesta en Fresno. Tiene una de las mejores bandas sonoras de John Williams y escenas para el recuerdo absolutamente magistrales como la aparición de la primera nave-trípode o el ataque al ferry.

Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993)

Uno de los mayores patinazos de una distribuidora española. La llamaron Atrapado en el tiempo y todo el mundo la conoce como El día de la marmota. Con su personaje principal, Bergman hubiese rodado un drama sobre la rutina en la absurda existencia, pero Harold Ramis logró una comedia redonda. De hecho, la revista Premiere la votó como una de las 50 mejores comedias de todos los tiempos y es una de las favoritas del prestigioso crítico Roger Ebert. Entonces Andie MacDowell era una estrella y Bill Murray era redescubierto como actor de comedia, aunque antes Ramis pensó en Tom Hanks, Chevy Chase, Steve Martin y en John Travolta. La idea de esta comedia ligera vino del profundo ensayo de Nietzsche La gaya ciencia, donde un hombre repite un día de su vida una y otra vez. Y, claro, I Got You Babe, de Sonny & Cher. Para qué decir más.

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