10 motivos para adorar el cine de Claire Denis

Se estrena ‘High Life’, la space opera de la cineasta con Robert Pattinson. Aprovechamos para desgranar las razones por las que nos rendimos ante la francesa.

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06 de febrero de 2019

Desde que debutara en 1988 con Chocolat, la directora francesa Claire Denis ha ido construyendo una filmografía que, transitando entre géneros cinematográficos dispares y una manera muy particular de filmar sus historias, se ha convertido en una de las más sólidas rúbricas del cine de autor contemporáneo y de las más aclamadas por la cinefilia mundial.

Es habitual en Cannes (Chocolat, No puedo dormir, Los canallas y Un sol interior han pasado por las diversas secciones oficiales de La Croisette), ha concursado en Venecia (S’en fout la mort, El intruso, Una mujer en África), Berlín (Beau Travail), Locarno (Nénette et Boni), Sitges (Trouble Every Day), Gijón (el certamen asturiano le dedicó una amplia retrospectiva en 2005 y proyectó, ya en 2009, su película 35 Rhums) y San Sebastián (High Life), aunque en nuestro país se han estrenado comercialmente sólo 4 de sus 13 largometrajes de ficción. El último, High Life, una peculiar space opera protagonizada por Robert Pattinson, Juliette Binoche, André Benjamin y Mia Goth, llega a nuestras salas este próximo viernes 8 de febrero.

Esta cineasta que tiene las puertas abiertas en los headquarters de Criterion nació en París en 1946, creció en las antiguas colonias francesas en África y regresó a Europa para dedicarse al mundo del cine. Trabajó como ayudante de dirección de Roberto Enrico, Jacques Rivette, Costa-Gavras, Jim Jarmusch o Wim Wenders; y pronto comenzó a volar sola hasta cimentar una carrera que transita un arco de más de 30 años y decenas de largometrajes arrebatadores, sean ficción como no ficción, de extensión corta, mediana y XL.

Con motivo del estreno de High Life, repasamos la trayectoria de Denis desgranando 10 motivos por los que adoramos su cine vivo, extremadamente sensual y de profundo calado.

Claire Denis en el pasado TIFF 2018

1. Claire Denis ha creado una gran familia en torno a su cine

La cineasta francesa trabaja siempre con un mismo equipo artístico y técnico, digamos que un conjunto fiel de colaboradores o una misma familia fílmica que ha ido creciendo con los años y con los largometrajes. Entre estos, encontramos al guionista Jean-Pol Fargeau, con quien ha co-escrito el grueso de sus historias; a los actores Gregoire Colin, Alex Descas, Isaach de Bankolé o Michel Subor; a las actrices Beatrice Dalle, Yekaterina Golubeva y Juliette Binoche, más recientemente; a Stuart A. Staples, líder de la banda británica Tindersticks, quien desde Nénette et Boni (1996) firma las bandas sonoras de los trabajos de Denis; y muy especialmente a la directora de fotografía Agnes Godard, compañera de aventuras desde que se conocieron en los años 80 y una de las DP más importantes del cine europeo.

 

2. Es una directora que ama a sus actores

Claire Denis cuenta con una plantilla más o menos fija de actores, de Grégoire Colin, Alex Descas, Isaach de Bankolé, Michel Subor, Denis Lavant, Vincent Gallo, Vincent Lindon a Robert Pattinson, el último en incorporarse. En la manera en que la cineasta filma a esta nómina de hombres, todos diferentes tipos de una masculinidad con aristas, encontramos sobre todo la fascinación de una directora empeñada en registrar cada uno de sus gestos, como si quisiera conservar sus rostros y cuerpos para siempre. En New Stasteman, Denis declaraba “Pasas dos meses mirándolos tan de cerca que sabes si una sola pestaña está fuera de lugar. Y luego ya se han ido”.

Vincent Lindon en Vendredi Soir

Vincent Gallo en Trouble Every Day

Michel Subor en L’intrus

 

3. Y ama del mismo modo a sus actrices

Beatrice Dalle, Yekaterina Golubeva, Valeria Bruni Tedeschi, Alice Houri, Isabelle Huppert, Chiara Mastroianni, Lola Creton, Juliette Binoche, Mia Goth… Claire Denis sabe filmar los claroscuros del universo femenino como pocos cineastas actuales, sea en películas de género romántico como en noirs perversos, también decidida a encapsular para siempre el recuerdo de sus movimientos.

Valeria Bruni Tedeschi en Nenette et Boni

Beatrice Dalle en Trouble Every Day

Isabelle Huppert en Una mujer en África

Chiara Mastroianni en Los bastardos

 

4. Su cine es heterodoxo y circula por varios géneros cinematográficos

Para Denis, los géneros cinematográficos no suponen espacios que constriñen la libertad creativa sino lugares desde los que partir para poner en relación afectos e imágenes. Ha tanteado el thriller dramático de corte social y ¡peleas de gallos! en S’en fout la mort (1990); el melodrama familiar en Nénette et Boni (1996); y el género fantástico/erótico de vampiros en Trouble Every Day (2001). Ha adaptado parte de sus recuerdos en Chocolat o Una mujer en África (2009) y ha hecho suyas las derivas filosóficas de pensadores como Jean-Luc Nancy en la abstracta y fascinate aventura paterno-filial El intruso (2004). También se ha atrevido con la comedia romántica en Un sol interior (2018), y ahora con High Life nos lleva a los confines del universo para volver a hablarnos de la condición humana. Porque si hay un denominador común en sus películas este es la cuestión de lo humano en tanto que alteridad inescrutable.

S’en fout la mort

High Life

 

5. Y sus historias hablan casi siempre de marginados y de intrusos

Expatriados, inmigrantes, monstruos, presidiarios…, los y las protagonistas de las historias de Denis son figuras marginales y marginadas obligadas a lidiar con un entorno hostil, de un control institucionalizado. Claire Denis nos aproxima “amoralmente a personajes que de una u otra forma están constantemente amenazados”, dice Roberto Doveris en un perfil sobre la cineasta en la revista crítica chilena La Fuga, para luego apuntar otra de las más intensas figuras de su cine: “la intrusión en el sentido más físico, de presencias extrañas dentro de los cuerpos”, del cuchillo asesino de S’en fout la mort a los legionarios franceses de Beau Travail (1999) o el corazón trasplantado que da nueva vida al protagonista de El intruso. Son figuras que, a la postre, hablan del desplazamiento y la soledad del mundo contemporáneo.

Y son figuras, como es de esperar, que perturban el orden de las cosas, tal y como se discute en el cortometraje Vers Nancy (2002), de la serie Ten Minutes Older: The Cello, con Jean-Luc Nancy en pleno proceso de pensamiento.


Vers Nancy

 

6. Los relatos de Denis son elípticos, de un misterio que roza lo líquido

“En general, tenemos un primer borrador fluido, sin grietas en la exposición, y entonces siento que no suena musical o interesante para mí. En este punto empiezo a cortar cosas, porque creo que es importante cortar antes incluso de entrar a la sala de edición, es importante cortar ya en el guión. Quizá me equivoco, pero lo hago porque de alguna manera me parece más peligroso”, explica la cineasta en Claire Denis. Fusión fría, libro editado por el Festival de Gijón con motivo de la retrospectiva que le dedicó en 2005. Sin miedo a que esas elipsis resulten demasiado herméticas, aunque en ocasiones lo sean, el cine de Denis sumerge al espectador en un misterio que roza lo líquido, sean ensoñaciones fluidas o sean una textura de la que se sirve para transitar por sus personajes, disolviéndolos en el plano.

Chocolat

Nénette et Boni

Beau Travail

Trouble Every Day

7. A los que acompañan las envolventes bandas sonoras de Tindersticks

Formados en Nottingham (Reino Unido) en 1992, Tindersticks son una leyenda en el panorama del pop independiente y desde 1996 la banda liderada por Stuart A. Staples se ha establecido como uno de los colaboradores más intensos y longevos de la cineasta. Las bandas sonoras del grupo saben acompañar las imágenes misteriosas de la directora, enfatizando rítmicamente los espacios y los silencios como si quisieran replicar las elipsis propias de los relatos de Denis. “Fundamentalmente, lo que hacemos con Claire es crear una respuesta emocional a sus imágenes”, contaba Staples en una entrevista en Cinema Scope.

BSO Nénette et Boni


BSO Trouble Every Day


BSO Los bastardos

8. Pero el cine de Denis es sobre todo un cine de lo táctil

La manera en que Denis filma a sus personajes, con su cámara acariciando la piel de sus intérpretes, la ha conducido a ser considerada la gran cineasta de lo táctil, pero el cuerpo en su cine amplia significados y se transforma en un fenómeno de pensamiento.

La piel en el cine de Claire Denis es una frontera física que se descubre.

High Life

Que se cuida.

35 Rhums

Se desea.

Los bastardos

Se violenta.

Trouble Every Day

O sobre la que se reflexiona.

Vers Mathilde

 

9. Por tanto, el cine de Denis habla de cuerpos y de gestos

Los cuerpos de los actores y actrices en Denis funcionan como superficie de los afectos puestos en pantalla por Denis, vehiculando sentimientos presentes pero también emociones estériles. Denis es capaz de transformar los códigos del cuerpo pornográfico en una escena de coreografía sexual inaudita, como sucede en la llamda fuckbox de High Life, en cuyo interior el personaje de Juliette Binoche da rienda suelta a sus instintos libidinales; y al mismo tiempo sabe utilizar los cuerpos de sus actores para, a través de una serie de movimientos rituales, evidenciar la obsolescencia de algunos gestos, tal y como muestra en la rígida disciplina del movimiento que rige el día de los soldados de Beau Travail.

Beau Travail

High Life

 

10. Y por ello son historias coreográficas…

… Que suelen incluir secuencias de baile increíbles. A menudo escenas explosivas y catárticas que hablan de cuerpos fuera de sí.

J’ai pas sommeil

Trouble Every Day

35 Rhums

Un sol interior

Vers Mathilde

US Go Home

Beau Travail

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