10 cosas que pasan en el cine pero nunca te pasarán a ti

Repasamos algunos de los tópicos más repetidos de las películas norteamericanas. Sean reales o falsos, son situaciones que nunca nos han ocurrido.

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03 de septiembre de 2012

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  • Los aceptamos porque siempre han estado ahí, hasta tal punto de que a veces ni siquiera nos damos cuenta de que existen. Son los tópicos del cine americano (la inmensa mayoría del que consumimos, no nos engañemos). A veces se trata de diferencias culturales a las que ya nos hemos acostumbrado y en otras ocasiones son trucos, atajos de guión para hacer la narración más fluida. Aspectos que consideramos casi obligatorios en el cine norteamericano resultarían irrisorios traducidos a nuestro país, como la asfixiante obsesión por la popularidad, la doble moral y vara de medir en cuanto a sexo y violencia o la incansable presencia de la bandera nacional. Hemos devorado tanto cine estadounidense a lo largo de nuestra vida que prácticamente pasamos por alto todos los absurdos que nos plantea, llegando a aceptarlos como una parte más del decorado ficticio de la película. Hoy repasamos algunos de los tópicos más extendidos en el cine yanqui. Unos son reales al otro lado del charco; otros, parte de la magia del cine.

    El transporte público apesta (más que aquí)

    Totoro

    Con un puñado de coches por cada casa, plaza de aparcamiento, gasolina barata y carnet de conducir desde los 16 años, ¿quién quiere transporte público? Los medios de transporte de masas se reservan a los ambientes de un carácter urbano más radical. El metro es un pozo de delincuencia y gente de aspecto turbio, por no hablar del autobús. Una vez que el americano medio deja de usar el autobús amarillo de su colegio, jamás vuelve a coger uno, ya que solo los desheredados dan uso al Greyhound.

    Conducir es mucho más agradecido

    Drive

    ¿Por qué no usar transporte público? Porque el coche propio tiene infinidad de ventajas. Para empezar, siempre hay una plaza libre en la puerta del sitio al que vaya el prota. Y ojo, que no hace falta siquiera maniobrar, por no hablar de poner el ticket de la zona azul. Por lo demás, el hecho de que las ruedas del coche chirríen inevitablemente tanto al arrancar como al dar una curva, por muy despacio que se haga, hace de la conducción algo mucho más divertido. Pero cuidado, no te pases con la velocidad o el tapacubos saldrá rodando.

    Economía a ojo

    Economia

    Según el cine americano, es muy raro que en cualquier sitio de comida nos digan cuánto vale la consumición. El protagonista simplemente saca unos cuantos billetes del bolsillo y deja una cantidad aleatoria sobre la barra. Algo similar sucede en los taxis, donde el usuario se limita a soltar un puñado de papeles verdes al tiempo que añade la inevitable muletilla: Quédese con el cambio.

    Bolsas de papel

    bolsas papel

    Es curioso ver cómo el país menos sostenible ecológicamente del mundo sí está bien concienciado acerca de las bolsas de papel, ya que nunca veremos una de plástico. Todas caben perfectamente en el maletero del coche y siempre hay una barra de pan que asoma en una de ellas, pese a que en la escena de la comida nunca se vea dicha barra.

    Centro comercial y carritos con fruta

    sin carritos

    El americano medio siempre se desplaza en coche al centro comercial y llena las bolsas de papel con la compra de la semana (o del mes, a juzgar por la cantidad). Sin embargo, hay una gran oferta callejera de frutas y verduras frescas en las que rara vez se compra nada. Por desgracia para los comerciantes minoristas, sus carritos solo aparecen en la trama cuando un coche se los lleva por delante en una persecución.

    Información relevante en televisión

    tv

    A diferencia de lo que ocurre en España, cuando en Estados Unidos se enciende la televisión, siempre parece haber algo interesante relacionado con la trama. Lo habitual es un informativo que empieza justo en el momento en que se enciende el aparato y da en ese preciso instante la noticia que el protagonista necesitaba ver. Si, por el contrario, se ve la tele por pasar el rato, siempre están reponiendo dibujos animados clásicos.
    Por cierto, y por cerrar el tema catódico, ¿alguien tiene un mando a distancia que haga “clack” al pulsar cada botón?

    ¿Más café?

    Murray

    Las cafeterías americanas cumplen siempre unos patrones estándar. Siempre están atendidas por una mujer, nunca por un hombre, y ésta suele dirigirse al cliente como “guapo” o “vaquero”, realizando siempre alguna insinuación. El prota acostumbra a tomar tarta de manzana, que siempre es la mejor del condado, mientras la camarera le ofrece rellenar su taza de café una y otra vez. “¿Más café, vaquero?”

    Amor adolescente y casto en el mirador

    amor

    Después del baile de fin de curso en el instituto, la pareja protagonista suele terminar la velada en el asiento trasero del coche, en un mirador desde donde se divisa la ciudad y al que han acudido unas cuantas parejas más. Aunque el chico siempre parece dispuesto a llegar a la tercera base, el comportamiento más decente de la protagonista es dejarle al tipo planchado con el manido quiero que mi primera vez sea especial.

    Sexo sí, pero con pudor

    sexo

    Una vez alcanzada cierta edad, que suele rondar los últimos veinte o primeros treinta, la escena de sexo ya se considera aceptable. Suele comenzar con un plano lateral donde los dos amantes se acuestan en la cama, frente a frente y acostumbra a terminar con la chica levantándose a la mañana siguiente. El desenfreno anterior, eso sí, se convierte en pudor, y la moza se las arregla siempre para improvisar un vestido con la sábana. En su defecto, se pondrá una camisa de cuadros del chico mientras prepara el desayuno.

    El equipo del instituto

    Basket

    Podríamos escribir un libro solo con los tópicos del instituto (cuidado, porque igual lo hacemos), pero como aperitivo nos quedaremos con el equipo de fútbol americano. Formar parte del equipo o no hacerlo es la clave de la popularidad en el high school. No en vano, el equipo cuenta con un estadio que muchos clubes profesionales querrían para sí en España y el quarterback tiene un estatus social próximo a la divinidad. Lamentablemente, suele ser un chulo insoportable, lo que finalmente le costará el amor de la jefa de animadoras que, aunque empieza la película con él, siempre termina con un chico más sensible.

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