[Crónica San Sebastián 2013]: La bicicleta de Hugh Jackman ante la herida del cine español

La suerte está echada. Mientras Hugh Jackman paseaba en bici por Donosti, la Sección Oficial echaba el cierre: todo está preparado para que nos equivoquemos haciendo quinielas. Los jurados están para dejarnos en evidencia. Por CARLOS MARAÑÓN

28 de septiembre de 2013

¿De qué se habla hoy en San Sebastián? Sí, señores, llegó tan esperado día. El día en el que volvemos sobre nuestro tema cainita favorito: la crisis del cine español. La federación de productores (FAPAE) presentó las cifras de nuestras películas en el marco del Festival y, efectivamente, son para llorar. O para matar a alguien. Entre el drama y el slasher en todo caso. Un 12% de caída en 2012 y hasta un 20% en los primeros meses de 2013. Con esos datos, ni siquiera nos distrajo el paseo de Hugh Jackman en bicicleta por la ciudad. Pretendía ir de incógnito, el gachó. Y le pillaron.

¿Qué has visto? La herida deja muy buenas sensaciones. Rayan a gran altura tanto Marian Álvarez, la atormentada protagonista de esta historia íntima y claustrofóbica ligada a un trastorno de personalidad depresivo, como el director Fernando Franco, que hace buen uso de los recursos estilísticos del cine más despojado y sabe entroncar, de fondo, con una sutil mirada a la realidad de la sociedad española de la crisis económica. El único problema (sin serlo en esencia respecto a una obra más que sólida) quizá sea que esta vía artística del cine español lleva ya largo tiempo funcionando en todo el mundo. Al no ir un poco más allá, el filme tampoco puede aspirar a romper moldes.

Tras la ración de cine ibérico, dos producciones francesa muy distintas. Por un lado, lo nuevo de L’image manquante, del camboyano Rithy Pann, ganador de la sección Un certain regard del Festival de Cannes, profunda reflexión sobre los abusos de la dictadura de los jemeres rojos de Pol Pot en su país. Contada en primera persona, la escasez de imágenes documentales lleva al cineasta a completar su testimonio fílmico con la inquietante presencia de unas figuras talladas que son tan expresivas de aquel horror como lo serían las imágenes reales, si existiesen. Por el otro, L’amour est un crime parfait (El amor es un crimen perfecto), de Arnaud y Jean-Marie Larrieu, es un filme de suspense que no acaba de querer serlo, la historia de un profesor de literatura con éxito entre sus alumnas y una relación curiosa con su hermana (lo mejor del filme), que se ve envuelto en un crimen. De ínfulas chabrolianas, el filme acaba derivando sin querer en una especie de versión invernal de aquella cosa titulada El secreto de Anthony Zimmer.

La apuesta comercial del día es irreprochable. Con la excusa de entregar el premio Donostia a Hugh Jackman nos han reglado un thriller con todas las de la ley desde el guión, la interpretación (sustentada por los medidísimos de Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal) y la dirección, del canadiense Denis Villeneuve, un tipo del que no esperábamos su asalto a un género así (aunque el desgarro de Incendies se comparte aquí también) y que logra una obra personalísima a la par que abierta a todas las miradas: se titula Prisoners, da un pasito más en la tipología de los psychokillers, sus dos horas y media largas se siguen sin aliento y su único defecto podría ser que es tan redonda que eso acaba fomentando la desconfianza de muchos críticos inasequibles a la satisfacción. Se estrena en unas semanas, así que la podremos disfrutar masivamente.

¿Qué te has perdido? El documental El rey de Canfranc, de Manuel Priede y José Antonio Blanco, que tiene buena pinta, centrado en la figura de Albert Le Lay, el jefe de la aduana francesa en la estación pirenaica de Canfranc, que era un espía al servicio de la Resistencia francesa durante la invasión nazi en la II GM.

¿Con quién has hablado? Sin entrevistas que llevarme a la boca, aparte de más adalides de la prensa cinematográfica, desde consagrados como Blai Morell, Luis Martínez y Nando Salvá hasta futuros cracks como Nanísimo; volví a tener el placer de encontrarme con mi amigo donostiarra Ander Izagirre, uno de los grandes cronistas de este país. Plomo en los bolsillos y Mi abuela y diez más, publicadas por Libros del KO, son sus dos últimos, gozosos y triunfantes libros (también una guía de Donosti que ya me llevo en la mochila para mi próxima visita, por cierto), y él ya prepara un viaje por Ucrania: algo bueno saldrá de ahí seguro.  

¿Qué has comido? Hoy tocaban pintxos all day long. A mediodía, cruzada la frontera del Boulevard, en la tranquila plaza de Gipuzkoa, al lado de la Diputación, en el Bideluze, una barra muy bien surtida y unos zumos de naranja para alimentar aizkolaris. Optamos por lo clásico: bocatín de jamón y pincho de tortilla de patatas. Por la noche, en el Casco Viejo, entre pase y pase, bar Aralar: clásicos pintxos de txaka, banderilla de bonito y una Gilda (no era la de Casa Vallés, la auténtica, the original, pero bastó) para rematar el txakolí. Frugalidad. Al salir del pase de la noche, camino del hotel, un helado de yogur y cheesecake para rubricar (como si hiciera falta) el gozoso paseo por La Concha hasta el hotel.

¿Qué esperas de la jornada de mañana? Trataremos de evitar convertirnos en una especie de remake de Jenaro, el de los 14, ante la retahíla de quinielas del Palmarés que se mascarán en los aledaños de la sala de prensa del Kursaal. Comprobaremos si Jean-Pierre Jeunet sigue en forma con su nueva película, la que clausura el Zinemaldia: El extraordinario viaje de T.S. Spivet, y, aprovecharemos para ver algo de Nagisa Oshima. Si el tiempo y la autoridad no lo impiden, nos daremos un baño en La Concha, y acabaremos la jornada en la fiesta de despedida del Festival, donde el catering suele dar menos sorpresas que el fallo del Jurado.

Conchómetro: La sección oficial está vista para sentencia. Marian Álvarez es candidata a la mejor actriz por derecho, aunque la categoría esté muy reñida, e incluso Fernando Franco, director de La herida, podría tener su chance como nota de color entre la cuota española del palmarés, siempre que al Jurado le parezca poco alternativa Caníbal y opte por la vía más transgresora.

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