[Crónica Festival Cine Gijón 2013] Dos desastres de ‘cine negro’ y el final de Animaficx

Las secciones competitivas muestran sus últimas cartas a un día de anunciarse el palmarés del festival. Una octava jornada de calidad por debajo de la media. Por PABLO GONZÁLEZ TABOADA

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22 de noviembre de 2013

¿De qué se habla en el festival?

Del cercano final del festival, del buen nivel general que había habido y de las desastrosas incorporaciones a la sección oficial que hemos podido visionar hoy. También de Panzer Chocolate, que ha tenido su estreno mundial en el Teatro Jovellanos, una experiencia interactiva de noventa minutos que permitía conectividad entre la pantalla de cine y los smartphones. Las opiniones del experimento son para todos los gustos, desde “ha merecido la pena, aunque la historia no es muy allá” hasta cosas radicalmente opuestas y que incluyen unos cuantos insultos. En la variedad está en gusto, dicen.

¿Qué has visto?
La mañana comenzó con una sesión doble de ‘cine negro’ (literalmente), dos producciones africanas de Chad y Sudáfrica, respectivamente. GriGris, la primera, compitió en Cannes por la Palma de Oro y trata sobre un hombre con un problema físico que tiene un don para bailar, y que se verá involucrado en un crimen que le hará replantearse su propia seguridad. Si bien tiene alguna idea aceptable, en global es una película que cuenta algo que ya se ha visto miles de veces, sin ningún matiz realmente original. Para los restos queda cierta secuencia de tu tercer acto, totalmente disparata.

La segunda, Little One, es la apuesta del Sudáfrica para los Oscar y está dirigida por Darrell James Roodt, uno de los realizadores más reconocidos del país, poseedor de dos ramas dentro de su dilatada filmografía: una de cine social, con cintas prestigiosas en su haber, y otra de cine de género, con propuestas como la deleznable Drácula 3000. Little One encajaría en el primer grupo pero es una de las películas más ineptas que se han visto jamás en un festival de cine. Un recital de tópicos y de momentos tremendistas, que provocan carcajada de pura vergüenza ajena. Que parezca una película de (mal) estudiante no dice mucho en favor de Roodt, que parece haberse olvidado de cómo hacer cine. Lo peor es su ambición de obra ‘neorealista’, su coartada social de andar por casa, abordando un tema terrorífico (la violación de una niña) de la peor forma posible.

El bloque de Animaficx se cerró con los últimos pases de tres de las once películas que lo conforman: la maravillosa The Congress, un espectacular homenaje al cine y a la canibalización de su estrellas, con una parte animada puramente expresionista y otra de imagen real donde Robin Wright enamora a la cámara desnudándose en juegos de miradas. Cuenta con una de las mejores escenas de todo el año de cine. La coreana The Fake, de Yeun Sang-ho (vista ya en Sitges) aborda el fundamentalismo religioso llevado al extremo en una pequeña comunidad que está al borde de la desaparición. Animación decididamente para adultos, con gritos y martillos, y secuencias puramente ‘over the top’. En definitiva, una película “muy coreana” con un guión demasiado esquemático y unos personajes algo desdibujados. No está al nivel de los mejores thrillers del país, animados o no.

Por último, The Snow Queen de Vlad Barbe y Maksim Sveshnikov, una superproducción rusa que supone la tercera adaptación del cuento de La reina de las nieves que hemos podido ver en el festival, tras los cortometrajes Yuki Onna (hermosísimo poema visual) y Gerdas vej, que aborda el mito a través de libro que despliega sus páginas. En el caso de la cinta rusa, que sigue mucho más fielmente la historia de Andersen, hay un poco de todo lo que conforma el típico blockbuster animado de Hollywood: acción y aventuras, magia y un poco de corazón. Tristemente el guión es muy torpe, funcionando en su primera mitad como una mala suerte de videojuego que introduce un obstáculo cada diez minutos, para remontar no obstante en un climax final bastante aceptable. Técnicamente no es lo más puntero, sobre todo comparando con los titanes de la animación, pero cumple con lo justo en las setpieces de acción y a la hora de desplegar algún momento de fantasía pura. Los niños lo pasarán bien pero desde luego está lejísimos de ser una cinta obligada, y más con Frozen de Disney a la vuelta de la esquina.

¿Qué te has perdido?

Pixel Theory, una apuesta española por el cine episódico que ha sido comparada con Black Mirror de Charlie Brooker. Veremos en qué queda.

Gijonmetro: Ninguna de las películas a concurso proyectadas hoy debería ganar nada. En algún caso (Little One) que existan ya es un misterio en sí mismo, así que mejor olvidarlas rápidas y recordar Ida, El pasado, Blue Ruin, Ilo Ilo o Les apaches como las más destacadas de la selección y rezar para que se repartan los premios entre ellas. En Animaficx, Cheatin’, Una historia de amor y furia y Ma maman est en Amérique suenan como las candidatas más fuertes al premio.

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Crónica 6: Sobran las palabras: James Gandolfini

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Crónica 3: El cine español pierde otro Blockbuster

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