Las 50 mejores películas españolas de la década según quienes programan los cines

Los programadores de cine eligen sus películas españolas favoritas estrenadas entre 2010 y 2019; aquí puedes ver también sus películas favoritas de la década.

Con la colaboración de Carlos Bartolomé (Kinépolis), Nacho Martínez-Useros (MK2/Cinesur), Octavio Alzola (Renoir), David García (Verdi y Conde Duque), Mónica Cruz (Yelmo), Manuel Dañino (Yelmo), Pablo Parra (Yelmo), Alain Lefebvre (Muestra de Cine Francófono de Madrid y ChangeNow Film Festival) y David Cabello (Filmadrid y Rizoma).

1. DOLOR Y GLORIA (Pedro Almodóvar, 2019)

“Todo en mi cine es representación, siempre he huido del naturalismo, no pretendo que mis películas parezcan reales. Pero sí pretendo que el espectador se reconozca en ellas” (Pedro Almodóvar, El País).

Algunas obras son imposibles de categorizar y muchas veces puede que también sea algo totalmente innecesario. La ley del deseo, La mala educación y Dolor y gloria se pueden ver como una trilogía de autoficción o, simplemente, como historias separadas protagonizadas por directores de cine con sus desventuras, traumas y deseos.

En su última película, Almodóvar sumerge al espectador en la profundidad de la piscina de sus emociones y miedos y presenta lo que Barthes denomina punctum como pocas veces se ha hecho en el cine.

NACHO MARTÍNEZ-USEROS

2. VERANO 1993 (Carla Simón, 2017)

En la crítica más fascinante de la década pasada (en mi humilde opinión), Carlos Heredero se limitó a copiar un texto 30 años anterior de J. M. Carreño a propósito del reestreno de Hatari! de H. Hawks.

Vino como anillo al dedo a Verano 1993, esa deslumbrante ópera prima que conquistó primero Berlín y luego el mundo entero: “Aquí una imagen no existe en función de una idea, sino que las ideas nacen de los mismos hechos. Un lenguaje con una íntima y sólida confianza en que estos sean expresivos por sí mismos, en que no haya que explicarlos. Un cine de lo concreto, un arte de contacto inmediato con la realidad, donde la cámara nunca es protagonista sino un vehículo para hacer testigo al espectador. Las sensaciones no traducen propósitos temáticos sino que invaden al espectador, ensanchando su receptividad. Un estilo de máxima naturalidad, sin distorsiones expresivas, en una narrativa sencilla y apacible. Una película de armonía, de aceptación del mundo, cuya claridad de trazo y madurez le confieren toda su universalidad”.

Una estirpe de cine que sigue tan viva como el primer día y que (esperemos) nunca morirá.

MANUEL DAÑINO

3. LA ISLA MÍNIMA (Alberto Rodríguez, 2014)

Thriller policíaco que convierte a Alberto Rodríguez en uno de los mejores directores del panorama cinematográfico español.

La historia se desarrolla al principio de los años 80, donde se encuentran las dos Españas: aquellos que luchan por un futuro más próspero (Raúl Arévalo) y aquellos que todavía viven anclados en el pasado (Javier Gutiérrez).

Asombrosa interpretación de ambos actores que se completa con un gran guión, que mantiene la tensión durante toda la película, y una fotografía excepcional de las marismas del Guadalquivir que la convierten en un personaje más de la historia.

CARLOS BARTOLOMÉ

4. LO QUE ARDE (Oliver Laxe, 2019)

Con una dirección de fotografía sugerente de Mauro Herce y unos actores no profesionales dirigidos con maestría por Oliver Laxe, la película destaca por una valiente e inteligente labor de producción, por la belleza de sus paisajes, las escenas fascinantes de los incendios, y la presencia de Benedicta Sánchez que ilumina la pantalla con su rostro vivido de mujer que conoce el mundo mejor que todos nosotros.

La película conquistó tanto a la crítica como al público con más de 60.000 espectadores en España, todo un logro para una película independiente y en gallego.

ALAIN LEFEBVRE

5. MAGICAL GIRL (Carlos Vermut, 2014)

El segundo film de Carlos Vermut vino a doblar la apuesta de la ya rompedora Diamond Flash, solamente para confirmarnos que estábamos ante una de las irrupciones cinematográficas más importantes de la década.

Mística, carnal y obsesivamente castiza, Magical Girl es una oda a la herida. Un cante jondo a una España sometida por la crisis que encuentra en la frente rajada de su protagonista una brutal alegoría.

La niña de fuego, que a ritmo del pasodoble de Manolo Caracol nos hizo arder con un cine tan estimulante como valiente.

DAVID CABELLO

6. EL REINO (Rodrigo Sorogoyen, 2018)

La primera (y quizás última) GRAN película sobre la corrupción de este país es una de las máximas cotas de perfección narrativa, calidad de producción, interés temático y resonancia social potencial que el cine español ha conquistado nunca.

Thriller político a ritmo de música techno, lo que más me fascina de El reino es su extremo realismo: conoces perfectamente a cada sujeto que ves; sabes cómo habla, cómo viste, cómo piensa… todo ello fruto de un talento inusual en el guión/dirección para observar y reproducir la realidad y de un casting y unas interpretaciones monumentales.

El reino es cine real e importante socialmente sin dejar de ser un artefacto de entretenimiento excitante.

MANUEL DAÑINO

7. LA PIEL QUE HABITO (Pedro Almodóvar, 2011)

Terror y ciencia-ficción, al mencionar estos dos géneros nadie va pensar que estás hablando de una película de Pedro Almodóvar. Pero La piel que habito es eso y mucho más.

En palabras del propio Almodóvar: “mis películas siempre han sido difíciles de clasificar en cuanto a género, porque suelo mezclar varios, y cuando hay uno que predomina no respeto todas las reglas”.

OCTAVIO ALZOLA

8. BLANCANIEVES (Pablo Berger, 2012)

No necesitó palabras. Bastó con la expresión de toda esa extensa generación de geniales actrices para recontar un cuento mil veces contado, pero hasta entonces nunca antes con acento español y en silencio, toda una proeza.

Con la maestría de la libertad para hacerlo, Pablo Berger nos sumerge en su claroscura y hermosa versión de Blancanieves, donde apenas falta elemento de la tradición, la de los Grimm, ni de la España más torera, pese a lo que pueda pesar, de entonces.

MÓNICA CRUZ

9. TRUMAN (Cesc Gay, 2015)

Un hombre al final de su vida, un amigo que viaja para visitarlo por última vez, y un perro que pronto se quedará sin dueño son los protagonistas de Truman, la gran triunfadora de los premios Goya de 2016.

Cesc Gay representa con simpática autenticidad la despedida de la vida sin caer en clichés, y la sencilla humanidad de Javier Cámara y Ricardo Darín aciertan a cada golpe la tecla emocional, sin atisbo de ñoñería.

PABLO PARRA

10. TARDE PARA LA IRA (Raúl Arévalo, 2016)

Raúl Arévalo ya nos había demostrado su solvencia como actor todo terreno a lo largo de su carrera. La sorpresa llegó cuando en ésta su primera película como director y coguionista, factura un minucioso artefacto del mejor thriller noir terrorífico e hiperrealista, condensado en 89 trepidantes minutos.

Tal hazaña le hizo llevarse el Goya a Mejor Película, Guion Original, Director Novel y el más aplaudido de todos, el de Actor de Reparto para Manolo Solo que con un papel de no más de 5 minutos de intervención arroja una de las interpretaciones más memorables de la historia del cine español.

Por su lado, Antonio de la Torre y Luis Callejo, cual hipérbola masculina de barrio de Bonnie and Clyde, funcionan a la perfección en unos papeles que les exigen el 200% de su capacidad actoral. Cine de altura para paladares de estómagos sin ningún tipo de intolerancias. Cuesta creer que esta película tardase 8 años en conseguir la confianza de un productor para llevarla adelante.

DAVID GARCÍA

11. CARMEN Y LOLA (Arantxa Echevarría, 2018)

Valentía. Esa es la palabra para resumir esta película, valentía diegética y extradiegética. Que Carmen y Lola exista es un triunfo de Arantxa Echavarría (ganadora del Goya a la mejor dirección novel por esta película) y de todo su equipo, desde su paso por el festival de Cannes hasta las salas llenas con su estreno en cines.

Carmen y Lola fue un soplo de aire fresco para el cine en general y para el español en particular. Una película de ficción que refleja la realidad. “Las gitanas, por no tener, no tenemos ni sueños”.

OCTAVIO ALZOLA

12. MUCHOS HIJOS, UN MONO Y UN CASTILLO (Gustavo Salmerón, 2017)

Recuerdo no parar de reír entre tanto llanto de emoción; emoción por una crisis en familia y por una familia en crisis, la de haberse lamentado de haber deseado tanto, muchos hijos, un mono y un castillo, seguramente más el llanto por lo último y la risa por lo primero.

El mono, al fin y al cabo, solo estaba en un lugar equivocado. Sin embargo, Julita, la protagonista que todo el título deseaba, siempre estuvo en su salsa, la que aderezó la vida de todos los que la rodeaban y que su hijo y director, Gustavo Salmerón, así nos compartió. Gracias.

MÓNICA CRUZ

13. QUE DIOS NOS PERDONE (Rodrigo Sorogoyen, 2016)

Dos policías dan caza a un psicópata de ancianas en un Madrid, asfixiado por la crisis y el calor sofocante, que se dispone a recibir al Papa y a millones de peregrinos.

Un cóctel explosivo que funciona muy bien en pantalla con unos actores entregadísimos, un guion coescrito con Isabel Peña que bebe mucho del mejor thriller norteamericano con un excelente manejo de la información y del suspense, un ritmo trepidante y unas ideas estimulantes y ambiciosas de puesta en escena que confirman definitivamente el talento de Rodrigo Sorogoyen.

ALAIN LEFEBVRE

14. NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS (Enrique Urbizu, 2011)

José Coronado se mete en la piel de Santos Trinidad, un policía corrupto y violento que en una noche de borrachera se lía a tiros en un prostíbulo.

Tratando de cubrir sus huellas, empezará a descubrir una trama más grande de lo que nunca hubiera imaginado. Enrique Urbizu dirige un thriller sucio y violento que adapta todas las claves del género americano a la cultura española con toda naturalidad.

PABLO PARRA

15. BURIED (Rodrigo Cortés, 2010)

Esta película sirvió a Rodrigo Cortés para darse a conocer al gran público. Buried es un thriller que te atrapa desde el primer minuto. Es una película valiente, ya que la premisa de la que parte es muy complicada (un solo personaje y un escenario asfixiante) y consigue mantener el ritmo y la tensión en todo momento.

Especial mención a Ryan Reynolds, que lleva todo el peso narrativo, a veces simplemente con profundos silencios o respiraciones angustiosas.

CARLOS BARTOLOMÉ

16. LA TRINCHERA INFINITA (Jon Garaño, Aitor Arregui, Jose Maria Goenaga, 2019)

El tripartito de directores vascos Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga son siempre garantía de orfebrería fina y de necesaria atención. Tras la poesía de piruetas de Loreak o el clasicismo elegante de Handia, llega su historia más arriesgada en todos los sentidos: guion, cinematografía y actores.

Cuentan una historia de la manidísima Guerra Civil española desde una forma original, con mil prismas y vueltas de hoja, con giros inesperados, con thriller y con drama, pero en definitiva, una historia de amor preciosa.

Sumemos un “sálvese quien pueda” por rodar en un espacio de apenas pocos metros cuadrados con imposibles claroscuros y silencios de piel de gallina y rematemos con un Antonio de la Torre y una Belén Cuesta (desde entonces su valía actoral ya no podrá ser jamás puesta en duda), ambos excelsos en su compromiso con la historia y los personajes. Una pena que la discreta taquilla en cines no hiciese justicia a lo merecido por la cinta.

DAVID GARCÍA

17. EL MUERTO Y SER FELIZ (Javier Rebollo, 2012)

Con esta suerte de road movie por las carreteras secundarias del norte de Argentina, Rebollo vuelve a dinamitar las normas con unas propuestas narrativas que se antojan como un estimulante juego de complicidad entre el cineasta y el espectador que puede desconcertar a más de uno, como ese uso tan singular de las voces en off.

La mirada cariñosa del director hacia sus personajes, su sentido del humor y su amor al cine traspasan cada fotograma. Además, José Sacristán nos brinda una de las mejores interpretaciones de su carrera.

ALAIN LEFEBVRE

18. LA MUERTE DE LUIS XIV (Albert Serra, 2016)

La trayectoria de Albert Serra es tan ascendente y visionaria como alejada ha sido siempre del gran público. Sin embargo, La mort de Louis XIV significa una cota tan alta que resulta imposible de obviar.

Este filme crepuscular es una nueva exploración sobre el tema de la muerte donde Serra no ha mostrado concesiones ante nadie. Mucho menos ante el público.

La mort de Louis XIV supone un ensayo sobre la agonía de la muerte en un único decorado repleta de personajes fantasmagóricos expectantes a la defunción del rey sol, plasmado soberbiamente por Jean-Pierre Léaud. Un rey del cine caído en desgracia que corona esta magnífica y pictórica obra de Albert Serra.

DAVID CABELLO

19. LO IMPOSIBLE (J.A. Bayona, 2012)

Juan Antonio Bayona nos regala una superproducción hollywoodiense con grandes tintes de emoción.

Aunque conoces la historia real en la que se basa la película, el director español consigue atraparte en la butaca desde el principio. Incluso conociendo el desenlace, no puedes dejar de sufrir y emocionarte por todo lo que está sucediendo a lo largo de todo el metraje.

Mención especial se merece la escena del tsunami, repleta de efectos especiales, pero realmente creíble al ojo del espectador.

CARLOS BARTOLOMÉ

20. QUIÉN TE CANTARÁ (Carlos Vermut, 2018)

Carlos Vermut va creciendo como cineasta a la vez que sus películas aumentan en presupuesto y envergadura, y con Quién te cantará ya derrocha talento en cada plano, cada diálogo, cada sonido.

Esta historia apasionante de fantasmas, vampirismo y suplantación de la identidad con un punto de musical kitsch, otro de melodrama y otro de terror, vuelve a mostrar un sistema desequilibrado de relaciones disfuncionales y viciadas entre personajes que en el fondo representan al conjunto de la sociedad, con un resultado deslumbrante.

MANUEL DAÑINO

21. KIKI, EL AMOR SE HACE (Paco León, 2016)

Kiki habla más del amor que se hace, efectivamente, que de lo que lo deshace. Con una estética y una música muy particular, su director Paco León nos rehace una película llena de vida y (son)risas mucho más reflexiva de lo que a priori, precisamente por esa estética y título, pudiese aparentar.

Diversas historias dan pie a una, si te lo permites, honda reflexión sobre lo que nos mueve para hacer ese amor, más allá de las particulares filias sexuales que les dan origen. Por supuesto, espectacular elenco protagonista el de cada una de esas historias.

MÓNICA CRUZ

22. MADRE (Rodrigo Sorogoyen, 2019)

En el paso de corto a largo, muchos esperábamos un thriller detectivesco con madre de armas tomar, pero acabamos encontrándonos con algo diferente, sin duda más complejo, extraño y perturbador.

Como ya se vio en Reencarnación (Jonathan Glazer, 2004) o en el primer cine de Atom Egoyan, cuando se mezcla el tema de la proyección en terceros de los anhelos propios con la sombra del incesto familiar, la sensación es la de asomarnos a un abismo donde todas las respuestas se disuelven.

Tensa, sutil, hipnótica y finalmente catártica, Madre es la película más madura del tándem Peña/Sorogoyen y la mejor interpretación de Marta Nieto hasta la fecha, y quizás del cine español en muchos años.

MANUEL DAÑINO

23. MAPA (León Siminiani, 2013)

La vi de pie en Canal Plus. Lo de de pie no sé qué dato aporta, pero así fue; quizá por su inquietud, la de documental-diario, Mapa es por donde uno, su protagonista real y director, León Siminiani, se empieza a mover cuando la vida se le cambia y donde le sitúa, agitándole su vida sentimental, convirtiéndose en un relato y retrato emocional de ello.

Resituarte en un mapa emocional ha de ser harto difícil cuando te sacan de aquél físico en el que te encontrabas. Original y atrevida, audaz y divertida, por lo cinematográfico y por lo que de uno, de él, y de ella cuenta, pocas películas pueden sorprenderte así, si te dejas.

MÓNICA CRUZ

24. LA PRÓXIMA PIEl (Isaki Lacuesta, Isa Campo, 2016)

Un niño desaparece en el bosque pirenaico, marcando la vida de su pueblo y de su familia. Ocho años después, un joven aparece y se presenta como aquel niño perdido.

La excelente Emma Suárez interpreta a su madre, quien pronto empieza a sospechar de la identidad del reaparecido. La próxima piel es una película intensa y cautivadora, un relato de suspense dentro de un drama familiar.

PABLO PARRA

25. VERÓNICA (Paco Plaza, 2017)

Terror y niños siempre ha sido una combinación explosiva en la historia del cine y el cine español tiene ejemplos maravillosos como ¿Quién puede matar a un niño?, El orfanato o Los otros.

Con Verónica Paco Plaza consigue aterrorizarnos con esta historia basada en un hecho real y por el camino nos descubre el enorme talento de Sandra Escacena, protagonista de la película que estuvo nominando al Goya a la mejor actriz revelación. “Hay que hacer bien lo que se hizo mal” – Hermana muerte.

OCTAVIO ALZOLA

26. EL HOYO (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019)

Con reminiscencias de Cube (1997), El hoyo es al mismo tiempo una alegoría social y un relato de intriga y acción.

En una prisión vertical, una plataforma con comida va descendiendo de celda en celda, dejando menos sustento cada vez que baja de piso. Una vez al mes, los presos cambian de piso al azar ¿serán de los de arriba o de los de abajo?

Comprender la naturaleza humana y cambiar el orden social serán la clave para escapar.

PABLO PARRA

27. LOREAK (Jon Garaño, Jose Maria Goenaga, 2014)

Antes de las exitosas La trinchera infinita (2019) y Handia (2017), el equipo formado por estos dos directores vascos nos introdujeron en el cine como representación de nuestro mundo, más común y cotidiano, como un espejo de la realidad de nuestro país.

La delicadeza de Loreak refleja la vida de tres mujeres y la manera de enfrentar el duelo ante la muerte accidental de un hijo, marido y compañero de trabajo, y el papel que las flores juegan en estas circunstancias.

Una película rodada íntegramente en euskera sobre aquello que sucede mientras pierdes a un ser querido, te regalan un ramo, lo pones en un jarrón y, sobre todo, lo cuidas.

NACHO MARTÍNEZ-USEROS

28. CAMPEONES (Javier Fesser, 2018)

Javier Fesser nos trae una película valiente y divertida a partes iguales. Trata el tema de las discapacidades de una manera real, sin blanqueamientos ni rebajas.

Y eso es lo que hace que la película funcione, porque el gran público se la cree y se emociona con unos personajes que ya forman parte de la historia cinéfila de este país. Mención especial se merece la brillante actuación de todos y cada uno de los actores que aparecen a lo largo del metraje.

CARLOS BARTOLOMÉ

29. LA NOVIA (Paula Ortiz, 2015)

Otra de las noticias positivas de esta década ha sido el aumento de mujeres directoras en nuestro cine. Y aunque quedan muchos hitos por romper y esto dista mucho de poder celebrarse, si nos ha permitido disfrutar de nuevas y estimulantes visiones que debemos aplaudir.

Uno de los títulos más destacados es La novia de Paula Ortiz. Una valiente e imaginativa interpretación de Bodas de sangre repleta de poesía donde Inma Cuesta brilla como nunca. Los paisajes de la Capadocia Turca dotan al film además de nuevas texturas que enriquecen exponencialmente el universo lorquiano.

La novia es una joya que salda una deuda pendiente con el poeta granadino y una promesa del gran cine que nos viene por delante.

DAVID CABELLO

30. 10.000 KM (Carlos Marques-Marcet, 2014)

La distancia emocional puede también medirse en kilómetros. Hubiese un océano o no de por medio, igual era algo que tenía que pasar, o quizá no. Pero son las decisiones tomadas lo que inicia esta historia de pareja que ha sido la de muchos.

Entras en la película ya de una manera fría, no sé por qué, con respecto a los protagonistas, pero bien es verdad que conforme avanza el distanciamiento entre ellos comienza en ti una cercanía hacia esos personajes persona en los en realidad pocos metros donde ocurre todo.

MÓNICA CRUZ

31. EL AUTOR (Manuel Martín Cuenca, 2017)

¿Qué es un autor? ¿Hay que vivir las experiencias de los personajes de tu historia para que resulte verosímil? Cuando la línea que separa la realidad y la ficción se difumina las cosas se ponen interesantes y las consecuencias son impredecibles.

La película está basada en la novela El móvil, de 1987, obviamente al estrenarse la película en el 2017 el significado de esa palabra había cambiado radicalmente y un cambio de título era inevitable. “Somos más imbéciles de lo que pensamos” – Manuel Martín Cuenca.

OCTAVIO ALZOLA

32. MIENTRAS DURE LA GUERRA (Alejandro Amenábar, 2019)

Alejandro Amenábar toca uno de los temas más difíciles de este país: la Guerra Civil española. Pero lo hace de una manera diferente, siguiendo el difícil camino ideológico que tuvo que seguir el célebre escritor Miguel de Unamuno.

La visión del cineasta parecer ser la más acertada y objetiva, ya que la película no termina de convencer ni a izquierda ni a derecha. La actuación de todo el elenco de actores es magistral, especialmente las de Karra Elejalde como Unamuno y Eduard Fernández como Millán-Astray.

CARLOS BARTOLOMÉ

33. MARÍA (Y LOS DEMÁS) (Nely Reguera, 2016)

En los últimos años de esta década ha aparecido una generación de directoras procedentes de la ESCAC que ya desde su ópera prima han llamado la atención por su madurez y mirada personal.

Entre el trabajo de Carla Simón, Celia Rico, Belén Funes, Lucía Alemany, entre otras, destaca esta película que, al igual que sus compañeras de estudios, opta por un cine social que, como en las películas de Truffaut, “no capta la vida real, sino que forma parte de ella”.

En este caso, la directora representa la vida de María que, tras la muerte de su madre, lleva 20 años cuidando de los hombres de la casa. Ahora que su padre tiene novia, a sus 35 le toca enfrentarse a su realidad, trabajos y amores. Una historia generacional sobre antiheroínas reales (y los demás).

NACHO MARTÍNEZ-USEROS

34. LA VOZ DORMIDA (Benito Zambrano, 2011)

El director lebrijano Benito Zambrano es un experto en contar historias que te dejan nudo en el corazón. Ya con Solas lo demostró con creces y también con la deliciosa Habana Blues aunque rebajando el termómetro a ritmo de son cubano. Para su tercer largo, da un nuevo paso adelante para contar la historia real de unas entrañables mujeres revolucionarias en plena posguerra española.

Asumiendo un diseño de producción cuidado, una fotografía resolutiva y un guión hilvanado con mimo, el peso de la película recae en el festín actoral de su elenco femenino protagonista y es ahí donde la película te llega y te conmueve. Desde Inma Cuesta a Ana Wagener (ganadora al Goya como Actriz de reparto), la guinda se la lleva una casi recién llegada María León, total merecedora del Goya como Actriz Revelación ese año y Concha de Plata en el Festival de San Sebastián.

Dibuja un personaje fuerte a la vez que frágil, agrio a la vez que dulce, sincero a la vez que engañoso. Una mirada única que jamás se le ha vuelto a ver a la actriz y una Pepita que queda en el recuerdo del espectador para siempre.

DAVID GARCÍA

35. UN DÍA PERFECTO (Fernando León de Aranoa, 2015)

El reto de rodar en inglés para un director español siempre arriesga pasos adelante o pasos atrás en su filmografía. En este caso, la jugada le salió totalmente positiva al personalísimo siempre Fernando León De Aranoa. Fichar a Tim Robbins y Benicio del Toro era empresa compleja pero a priori ganadora.

Y así lo fue. Con guion adaptado coescrito por el propio De Aranoa (se llevó el Goya), la película nos relata una historia social de defensa de derechos actual, simple y casi en tiempo real, pero de una gran profundidad y con múltiples lecturas. En esta película se cumple aquello de “lo menos es más”.

Todo es tan natural, tan directo, tan verdad, que casi sientes el polvo del camino durante su visionado. Resulta curioso que esta película parezca la realizada por un director novel en su forma pero por un director de la maestría y experiencia de De Aranoa en su fondo. Es una especie de rejuvenecer del realizador a la hora de contar su nueva historia y eso engrandece la propuesta. Engrandece al cineasta.

DAVID GARCÍA

36. STOCKHOLM (Rodrigo Sorogoyen, 2013)

La ópera prima de un director suele marcar el paso de su carrera para bien o para mal.

En el caso de Rodrigo Sorogoyen su primera película fue un proyecto pequeño levantado con crowdfunding que sorprendió convirtiéndose en protagonista de la temporada de premios del 2014 con premios y nominaciones en los Goya, las medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos y los Feroz.

No puedo irme sin añadir una cosa, atentos a la última secuencia. “Buscamos el amor donde sea por muy pequeña que sea la posibilidad”.

OCTAVIO ALZOLA

37. EL SILENCIO DE OTROS (Almudena Carracero, Roberto Bahar, 2018)

A través de un estilo directo, mediante testimonios a cámara, El silencio de otros constituye una valiosa investigación sobre la lucha contra el olvido de quienes todavía siguen reclamando justicia para sus familiares desaparecidos o torturados durante la época de Franco.

Relatos aterradores y escenas emocionantes que hablan de un pasado que no debemos olvidar y que resuenan en el presente. Un documental imprescindible para entender mejor la España de ayer y de hoy que debería figurar en los planes de estudios de todos los institutos de este país.

ALAIN LEFEBVRE

38. LA RECONQUISTA (Jonás Trueba, 2016)

Como un Truffaut, un Rohmer o un Resnais suelto por las calles del centro de Madrid en los dosmildieces, Jonás Trueba ha adquirido un status de autor -en el sentido viejo y europeo del término- sin forzar pose alguna, sino al contrario: desde el máximo desprendimiento y sinceridad hacia su propia realidad.

Su cine siempre ha girado en torno al tema de la inmadurez y la desorientación sentimental y una cierta mitificación del amor efímero, pero en La reconquista da un paso más, buscando en su memoria y sus sueños el germen de ese romanticismo, ese momento decisivo de nuestra juventud en el que todos quedamos atrapados para siempre. Y lo hace con una delicadeza y una serena trascendencia que sólo unos poco maestros logran conquistar.

MANUEL DAÑINO

39. HANDIA (Jon Garaño, Jose Maria Goenaga, 2017)

El trio conformado por Jon Garaño, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi nos ha brindado tres de los títulos más celebrados del cine nacional donde Handia haya sido quizás su film más arriesgado.

La historia del Gigante de Altzo ubicado en el periodo de las guerras carlistas se camufla en una fábula repleta de belleza y folklore vasco. Cuidada al detalle en su fotografía, dirección de arte y apartado sonoro, su apuesta localista encierra un universo propio y una apuesta personal de los directores que no terminó de ser correspondida por la crítica tras la celebrada Loreak.

DAVID CABELLO

40. PA NEGRE (Agustí Villaronga, 2010)

Se suele decir que el cine del neorrealismo no caló en nuestro país porque Italia era un país sólo de vencidos y en España quedaron vencedores y vencidos. Esto explicaría que la Guerra Civil y la postguerra sigan siempre tan presentes en las películas que tratan estas heridas y cicatrices.

El caso de Pa negre bebe de este cine tan nuestro y destaca por el duro retrato de Andreu, el protagonista, un niño que se ve a sí mismo madurar demasiado pronto para hacer frente a un mundo de adultos alimentado por las mentiras en un marco y una época no apta para la infancia.

NACHO MARTÍNEZ-USEROS

41. PETRA (Jaime Rosales, 2018)

Una joven artista accede a una residencia en la casa/taller de un reputado escultor, con la intención decreta de conocer quién es su verdadero padre. Pero las revelaciones al principio sorprendentes comienzan a volverse cada vez más peligrosas, en un culebrón tan seco y terrible que no deja espacio al melodrama.

Interpretada con una austeridad que contrasta con la intensidad del argumento, Petra es una tragedia impactante y descorazonadora.

PABLO PARRA

42. CARMINA O REVIENTA (Paco León, 2012)

Desde el personaje de Torrente creado e interpretado por Santiago Segura en su montaña rusa de saga, no había surgido con tantísima fuerza un antagónico femenino a su altura hasta la llegada de Carmina Barrios.

Y he aquí lo revolucionario y jubiloso del primer largometraje de Paco León bajo la claqueta de director. Es IMPOSIBLE no fijar tu atención en esta bestia parda de personaje (que no se aleja mucho del real).

Lejos del guion, de la trama, de la dirección, del diseño de producción y del resto de personajes (que rozan todos el notable alto casi sobresaliente), lo realmente épico es ella. Y es gracias a ella que esta película sea una de las muestras de humor negro cañí más revolucionarias de la última década.

Deslenguada hasta decir basta, la tremenda valentía de la propuesta de León, suma adeptos como detractores por igual, pero como dicen los grandes “que hablen de mí aunque sea mal”. No te deja indiferente y eso hace a la película grande, muy grande, tanto como la talla XXL de la vida de Carmina.

DAVID GARCÍA

43. BALADA TRISTE DE TROMPETA (Álex de la Iglesia, 2010)

Adentrarse en la Guerra Civil desde un punto de vista circense ya suponía una aventura de lo más original. Es ese alarde y ese arranque lo que especialmente la amerita.

Irreverente, como (casi) siempre Álex de la Iglesia, y sin sentido (a veces), muestra tras ello los últimos años del franquismo desde una historia que es lo de menos, pero a su manera, que es lo más. No mezcla comedia con un duro pasado histórico que aún lastra, lo agita y éste es su coctel explosivo.

MÓNICA CRUZ

44. NO SÉ DECIR ADIÓS (Lino Escalera, 2017)

Lino Escalera se estrenó en el largometraje con este magnífico film que sin hacer excesivo ruido se coló como una de las grandes películas de 2017. No sé decir adiós es una dolorosa radiografía de las relaciones paternofiliales repleto de punzadas de dolor en una inesperada road movie de despedidas.

Sin menospreciar el siempre magnífico trabajo de Lola Dueñas, No sé decir adiós contaba con dos astros brillando de manera inconmensurable: una pletórica y desgarradora Nathalie Poza y un siempre descomunal Juan Diego.

La inmersión a la que se sometieron los actores son la clave para conformar tan sólidamente este título, que se celebra tanto como igualmente duele.

DAVID CABELLO

45. UN MONSTRUO VIENE A VERME (J.A. BAYONA, 2016)

Pocas veces el éxito de taquilla, crítica y academia coinciden. Esto suele ocurrir cuando se trabajan por igual y de forma conjunta un buen guion y efectos especiales, como Hollywood ya nos ha demostrado en sucesivas ocasiones y que Bayona sabe hacer como nadie en nuestro cine.

Una muestra es su tercer largo para el que eligió adaptar Un monstruo viene a verme, del escritor estadounidense Patrick Ness. Como en los cuentos de hadas hay diferentes lecturas según la edad del lector/espectador aunque el mensaje es el mismo: la aceptación de la ambigüedad y la paradoja ya sea con príncipes no tan buenos, brujas no tan malas y magos oscuros con pureza en su interior.

Ahí tenemos el guion, el resto lo hace la interpretación del protagonista y la de un monstruosos árbol creado digitalmente y capaz de transmitir más sentimientos que muchos actores que podemos encontrarnos en la gran pantalla.

NACHO MARTÍNEZ-USEROS

46. 10.000 NOCHES EN NINGUNA PARTE (Ramón Salazar, 2014)

10.000 noches en ninguna parte es una película sin igual, un poema desaforado, romántico y surrealista. A través de tres espacios, Madrid, París y Berlín, dónde los sueños se funden y confunden con la vida, Ramón Salazar se lanza al vacío con una libertad creativa sorprendente para abordar grandes temas como el rechazo de una realidad deprimente, el amor asfixiante de una madre, y la amistad.

En el corazón quedan unas interpretaciones vibrantes de Andrés Gertrudix, Najwa Nimri, Susi Sánchez, Lola Mayo, Rut Santamaría y la presencia mágica de Paula Medina.

ALAIN LEFEBVRE

Una pequeña joya minimalista que explora la psicología infantil: cómo la realidad de un niño se configura desde la fantasía, y cómo estas crecen, se mezclan, conviven y mueren, llevándoles a nuevos estadios que algunos llaman aprendizaje y madurez. Un día perfecto para volar es al mismo tiempo un relato verbal, una película familiar, una fábula fantástica, un cuento de horror y una tierna coming-of-age movie, sencilla y milagrosa.

Desgraciadamente solo se estrenó comercialmente en Cataluña, por lo que parece que el cine del gran Marc Recha sigue siendo invisible para la mayoría.

MANUEL DAÑINO

47. UN DÍA PERFECTO PARA VOLAR (Marc Recha, 2015)

48. O FUTEBOL (Sergio Oksman, 2015)

El propio Oksman se filma a sí mismo en su reencuentro con su padre tras muchos años sin verse. Los años, el silencio y la distancia han hecho mella en la relación, pero los dos hombres comparten afición por el fútbol. El Mundial de Brasil de 2014 le brindará la mejor oportunidad para volver a acercarse a su padre.

Con una puesta en escena sobria y precisa, no exenta de humor, ternura y algo parecido a la melancolía, O futebol se revela igualmente como una radiografía de un país repleto de contradicciones y un canto de amor al balompié.

ALAIN LEFEBVRE

49. COSTA DA MORTE (Louis Patiño, 2014)

El “otro” cine español que camina a la sombra del gran público, pero con paso decidido por festivales tiene en Lois Patiño una de sus mayores promesas. A medio camino entre el documental y el cine experimental encontramos esta Costa da Morte mística e hipnótica que aúna los paisajes de la costa gallega con la experimentación sonora y visual.

Una visión tan personal que le hizo merecedor del premio a mejor director emergente en el festival de Locarno en 2013. Demasiado tiempo hemos tenido que esperar para el siguiente largometraje de Lois Patiño, Lúa vermella, que fue una de las sensaciones de la última edición de la Berlinale. Ojalá la transmutación del circuito de festivales que estamos viviendo estos días no interfiera en la que prometía ser una de las grandes sensaciones del cine independiente nacional en 2020.

DAVID CABELLO

HERMOSA JUVENTUD (Jaime Rosales, 2014)

TODAS LAS CANCIONES HABLAN DE MI (Jonás Trueba, 2010)

B. (David Ilundain, 2015)

KLAUS (Sergio Pablos, 2019)

QUIÉN LO IMPIDE (Jonás Trueba, 2018)

PALMERAS EN LA NIEVE (Fernando González Molina, 2015)

50 + 5

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