Las 15 mejores frases de Groucho Marx

Aunque jamás quisiéramos pertenecer a un club que tuviera la desfachatez de admitirnos, sí que hay una sociedad de la que nos declaramos miembros de por vida: la de los admiradores de Groucho MarxAhora que celebramos los 129 años del nacimiento del hermano Marx más locuaz, le rendimos homenaje recordando esas frases cortantes y descacharrantes que se especializó en emitir entre la humareda de su puro.

Hace tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta descubrir que sus gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por las mujeres”.

Entre paréntesis, y sin darle casi importancia, el cómico incluyó este chiste en una misiva dirigida al dramaturgo y guionista Harry Kurnitz, en 1955. Años más tarde, en 1967, fue una de las cartas seleccionadas para componer el libro Las cartas de Groucho.

Para mi vergüenza, yo nací en la cama con una dama”.

Si bien es cierto que Groucho utilizó esta frase en su libro Camas (1930), no tuvo reparos en reconocer que la picardía original de esta cita pertenecía del dramaturgo Wilson Mizner.

Solo tengo un día, hoy, y voy a ser feliz”.

Esta fue la reflexión que sacó Groucho Marx de la entrevista que realizó en 1972 a Hannus von Yannuh, un invitado de su programa Apueste su vida.

Desde el momento en el que cogí su libro hasta que lo deje, convulsioné de la risa. Algún día, espero leerlo”.

Según el columnista Walter Winchell, estas fueras las palabras elegidas por el cómico para recomendar La venganza de Dawn Ginsbergh, un libro de S. J. Perelman.

Time wounds all heels” (el tiempo afecta a todos los maleantes).

Haciendo un juego de palabras, tras darle la vuelta al conocido “Time heals all wounds” (el tiempo todo lo cura), el cómico usó esta broma en 1940, en su película Los hermanos Marx en el Oeste. Si bien es cierto que él la popularizo, fue un periodista anónimo del Lowell Sun quien la creó.

Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me voy a otra habitación y leo un buen libro”.

Para animar a los espectadores a ver el programa que iba a conducir en televisión, Apueste su vida, Groucho escribió un ensayo para Tele-Views, en la década de los 50, donde incluyó esta agudeza.

Inteligencia militar es una contradicción de términos o un oxímoron”.

Haciendo referencia a esta figura retórica, Marx usó en numerosas ocasiones esta frase, atribuída al brigadier general británico de la Primera Guerra Mundial John Charteris.

Nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción”.

En un ensayo que publicó en 1937, llamado The Literary Digest, Groucho alabó el arte de olvidar; en vez de enfatizar sobre los beneficios de una buena memoria.

Cuando leí sobre los males de fumar, dejé de leer”.

En 1950, durante un monólogo, Groucho Marx eligió el tema del tabaco y, entre otras tantas bromas, creó esta cita tan conocida.

No quiero pertenecer a ningún club que me acepte como socio”.

Según recordaba Marx en sus memorias Groucho y yo, esta fueron las palabras con las que renunció a su membresía en un selecto club de actores. El periodista Erskine Johnson identificó la sociedad en cuestión con el Friars Club de Nueva York. 

Todo lo que hay en usted me recuerda usted, excepto usted”.

Esta frase pertenece a una de las escenas más famosas de la película Una noche en la ópera, en la que Groucho habla con la mecenas del espectáculo, la sra. Claypool (Margaret Dumont), una viuda millonaria con la que no acaba de ser todo lo galante que el desembolso de la dama requiere.

Y esa es la puerta por la que debe de irse, porque yo amo mucho la soledad”.

La escena de las camas, de Una noche en la ópera, es otra de las que han pasado a la historia del celuloide. Así, intenta despachar al policía que pretende meterle en la cárcel. Directo, ¿no?

No permitiré injusticias, ni juego sucio, pero si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared… ¡Y daremos la orden de disparar!”.

Así, el presidente de Libertonia, el país ficticio que dirige Groucho en Sopa de ganso, advierte a los suyos de su honradez. Un doble sentido muy aplaudido con el que, además de libertad creativa, demostraba su gusto por las teorías marxianas.

Llevo más tiempo de médico que usted de enfermo”.

Aunque en Un día en las carreras Groucho es veterinario, debe fingir que es médico, creyendo que así ayuda a mantener abierto un hospital que se encuentra en una delicada situación financiera.

Creo que es usted la mujer más hermosa del mundo”
“¿De veras?”
“No, pero no me importa mentir si con ello saco algo”

Así se sinceraba Groucho con la actriz Lisette Verea en Una noche en Casablanca, una comedia tan absurda como irrepetible

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