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Fuera reglas: 10 joyas del terror indie

Basta echar un ojo a la cartelera para descubrir que el cine de terror está viviendo un momento dulce que además parece no tener fin.

No hay mes en el que este género no regale un clásico moderno que además suele ser de poco o muy bajo presupuesto. Es como si los cineastas actuales, y productoras y distribuidoras como Blumhouse o A24 hubiesen vuelto a las raíces modernas del género y siguiendo los pasos de los Tobe Hooper, Wes Craven, John Carpenter o George A. Romero, se hubiesen decidido a conquistar las pesadillas de los espectadores con los mínimos medios posibles.

Aquí va toda una lista de joyas que puede que te hayas perdido en estos últimos años.

 

La Bruja (The Witch)

Película de inauguración en Sitges 2015. El debut de Robert Eggers (en el que descubrimos a Ana Taylor-Joy) sorprendió por su sobriedad, empleo de mínimos recursos y capacidad para construir un terror de cocción lenta que estallaba en los últimos fotogramas de la película.

Para fans del terror atávico, el cine de época y en definitiva, de las buenas películas.

Green Room

Aunque sea algo obvio, a veces conviene recordar que el terror no es terreno exclusivo de lo paranormal y de hecho, algunas de sus obras maestras juegan fuera del terreno fantástico.

En 2015, el cineasta Jeremy Saulnier, director de Blue Ruin, estrenaba esta historia sobre un grupo de música punk enfrentados a unos supremacistas blancos y neonazis. Vista hoy, en pleno mundo Trump, da todavía más miedo.

It Follows

Uno de los cineastas de moda, David Robert Mitchell daba el auténtico campanazo con su segundo título, una película desasosegante a medio camino entre el slasher adolescente y el terror japonés y que fue etiquetada como la gran revolución del género.

Quizá ha quedado algo más olvidada de lo que se presuponía en 2014, pero sigue valiendo la pena descubrirla.

La autopsia de Jane Doe

Estrenada en 2016 y uno de los más fascinantes ejercicios que el género moderno ha hecho en una sola localización.

Dirigida por el noruego André Ovredal (responsable de otra macarrada tan genial e inclasificable como Troll Hunter), la película -el título no esconde nada- nos llevaba a una sala de autopsias en la que hay un misterioso cadáver que parece estar lleno de secretos.

Una chica vuelve sola a casa de noche

Rodada en blanco y negro y con un cierto tome jarmuschiano, en 2014 la cineasta de origen persa Ana Lily Amirpour dirigió esta película sobre una vampira iraní que ataca a los hombres que no respetan a las mujeres.

No respires

Otro de los grandes jóvenes talentos del género, el uruguayo Fede Álvarez, quien debutó con el remake de Posesión Infernal, rodó esta pequeña joya del terror en la que un grupo de ladrones entraba a robar en la casa de un ciego con bastantes secretos que ocultar.

 

The Babadook

Junto con Una chica vuelve sola a casa de noche, este es uno de los mejores ejemplos del interesantísimo cine de terror que en los últimos años han firmado mujeres.

The Babadook cuenta la historia de un niño que cree que el monstruo de un cuento, Mister Babadook, existe realmente.

The Sacrament

A decir verdad, casi cualquier película de Ti West -quien durante unos años fuera considerado el nuevo adalid del género- podría entrar en esta selección, pero vayamos a la que posiblemente sea su joya menos valorada.

Inspirada en los crímenes y suicidios inducidos que corrieron a cargo del gurú Jim Jones y que ya fueron llevados al cine en Guyana, el crimen del siglo, de René Cardona Jr., The Sacrament nos introduce, en estilo documental, en una peligrosa secta, uno de los escenarios favoritos del terror de bajo presupuesto de este milenio.

Déjame salir

Obviamente no podía faltar una de las mayores revelaciones del año pasado y la cinta que casi hace que viésemos a Jason Blum coronar su modelo de cine de terror con un Oscar a Mejor Película.

La cinta era toda una alegoría de los problemas raciales en la América pre-Trump, pero mucho más interesante todavía que eso era su pulso unidireccional en la mejor tradición de Richard Matheson y su reencuentro con los orígenes del género.

La invitación

Y si hablamos de películas hechas con lo mínimo, La invitación se lleva la palma.

En 2015, la cineasta Karyn Kusama, responsable de películas como Aeon Flux o Jennifer’s Body revolucionaba los festivales de género con esta joya pequeña que puede que no sea para todo el mundo, pero que cuando engancha con un espectador le mantiene en vilo hasta su descomunal desenlace.