5 películas para admirar a Kirk Douglas (y que no son las de siempre)

A lo largo de su larguísima carrera, el actor de Espartaco ha protagonizado todo tipo de películas, muchas de ellas clásicos de la historia del cine como la propia Espartaco, Senderos de Gloria, El loco del pelo rojo o Duelo de titanes. 

Kirk Douglas nos ha dejado a los 103 años, pero nos deja un buen puñado de títulos que no son tan famosos y que sirven para homenajearle en un día como hoy.

Ulises (1954)

En 1954, un Douglas que ya había rodado alguna que otra obra maestra como El trompetista, El gran carnaval o Cautivos del mal, protagonizó esta abracadabrante coproducción italiana dirigida por Mario Camerini y que adaptaba la obra de Homero, contenedora de todas las novelas de la historia.

En ella, Douglas daba vida al “divino” y “lleno de recursos” Odiseo, y mucho ojo al recuperarla por que la secuencia de Polifemo está dirigida bajo cuerda nada menos que por Mario Bava.

La luz del fin del mundo (1971)

Si el original en que se basa es una de las obras más desconocidas de Julio Verne, la película iba a ser lo mismo en la filmografía de Douglas.

Un grupo de piratas comandados por Yul Brynner asaltaba un faro que se construyó para la ocasión en el Cabo de Creus. Por este motivo, por esta desquiciante película desfilan Fernando Rey, Tito García, Víctor Israel o el jesusfranquista Antonio Rebollo.

El gran duelo (1971)

La filmografía de Kirk Douglas cuenta con alguno de los mejores westerns de la historia del cine, desde La pradera sin ley a El último tren a Gun Hill, pero también contiene esta rareza dirigida por Lamont Johnson en la que el centenario actor compartía pantalla con nada menos que Johnny Cash, que ya había tenido algún coqueteo con el western televisivo.

Holocausto 2000 (1977)

Un hombre del Renacimiento como Douglas era más que perfecto para una película precursora al mismo tiempo del cine post-apocalíptico y del “que vienen los ordenadores a conquistar el mundo”.

Toda una rareza italiana dirigida por Alberto di Martino y con musicón de Morricone.

Diamonds (1999)

Sin duda, la joya oculta del último tercio de la filmografía de Douglas.

Una comedia en la que el actor compartía pantalla con Dan Aykroyd y Lauren Bacall y en la que pare recrear su pasado como boxeador se reutilizaba metraje de El ídolo de barro, la película que hizo en 1949 con Mark Robson.

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