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13 películas sin las que ‘Red Dead Redemption 2’ nunca habría existido

Antes de Rockstar Games, tu consola y los píxeles estuvieron Clint Eastwood, el spaghetti western y Almería: desenterramos las influencias cinéfilas de Red Dead Redemption 2, el juego más comentado y aclamado de la temporada.

‘El jinete pálido’ (Clint Eastwood, 1985)

En lugar de los páramos resecos y almerienses que todos esperábamos, Red Dead Redemption 2 empieza mostrándonos un panorama montañoso de bosques y cañadas. Un escenario muy similar al empleado por el gran Clint en este fantasmal homenaje a Raíces profundas, que se cuenta entre sus películas más memorables

‘El gran silencio’ (Sergio Corbucci, 1968)

Aunque parezca difícil de creer, lo de ambientar un western en la nieve no se le ocurrió por primera vez a Quentin Tarantino. El maestro Sergio Corbucci situó esta cumbre del género en un paisaje tan helado como los corazones de Jean-Louis Trintignant y (¡gasp!) Klaus Kinski, sus pistoleros protagonistas.

‘Por un puñado de dólares’ (Sergio Leone, 1964)

Tenía que salir, así que no nos andemos con rodeos: tanto Red Dead Redemption 2 como la iconografía moderna del western se lo deben todo a la ‘Trilogía del Dólar’. Especialmente a su primer capítulo, un remake encubierto del Yojimbo de Akira Kurosawa, rodado con cuatro perras por un equipo que (empezando por Clint Eastwood y acabando por un Ennio Morricone que firmó su BSO con seudónimo) creía estar trabajando en una serie B sin la menor importancia.

‘Grupo salvaje’ (Sam Peckinpah, 1969)

Todo jugador de sandbox lo sabe: a veces, ser bueno cansa. Así pues, no te culpamos si tu partida a Red Dead Redemption 2 consiste en una ensalada de tiros y villanías que emula la de William Holden y su desquiciada banda de forajidos en este clásico, próximamente remakeado por Mel Gibson. Recuerda: “Si se mueven, ¡mátalos!”.

‘Infierno de cobardes’ (C. Eastwood, 1973)

Luchar contra los malos no implica portarse como un héroe. Algo que Clint Eastwood demostró muy bien en su primer western como director, un trabajo ultraviolento en el que un John Wayne escandalizado se negó a participar. Total, estaba claro que aquel actorzuelo de spaghetti western nunca iba a llegar a nada…

‘Los compañeros’ (S. Corbucci, 1970)

Con un selecto reparto (Franco Nero, Jack Palance, José Bódalo y Fernando Rey), Los compañeros no destaca solo por ser uno de los mejores westerns dirigidos por Sergio Corbucci, que ya es decir. Este filme tiene, sobre todo, una de las bandas sonoras más tremendas con la firma del maestro Morricone: escúchala, y “Vamos a matar, compañeros” se convertirá en tu nuevo grito de guerra cuando empuñes el mando.

‘Oro sangriento’ (Frank Kamer, 1969)

De la misma manera que en Red Dead Redemption 2 también hay sitio para el humor y lo inesperado, no todo en el spaghetti western fueron ceños fruncidos y duelos bajo el sol de Almería. La primera entrega de esta saga protagonizada por Sabata (Lee Van Cleef) es tan desvergonzada y jocosa como ese pedazo de tema principal compuesto por Marcello Giombini.

‘La muerte tenía un precio’ (S. Leone, 1965)

Dado el valor pionero de su precursora y la altura cósmica del tercer capítulo, la segunda parte de la ‘Trilogía del Dólar’ suele ser infravalorada. Pero ojo, porque eso equivale a darle la espalda a El Indio (Gian Maria Volonté) durante un tiroteo: el primer encuentro de Clint Eastwood y Lee Van Cleef, una producción a la que ya se le ve el presupuesto y un guion que deja de plagiar a Kurosawa para buscar su propio camino son méritos que se sostienen por sí solos.

‘Si te encuentras con Sartana… ruega por tu muerte’ (Anthony Ascot, 1969)

Puede que la saga protagonizada por Gianni Garko como el hirsuto pistolero Sartana no sea la crema de los spaghetti westerns, pero tiene dos virtudes innegables. La primera, que sus películas son divertidísimas, con el protagonista usando gadgets que ríete tú de los de James Bond. La segunda, que títulos como La sombra de Sartana es la sombra de tu muerte, Baño de sangre al salir el sol y el insuperable Buen funeral, amigos… paga Sartana son de los más irresistibles del subgénero.

‘La balada de Cable Hogue’ (S. Peckinpah, 1970)

Casi se nos olvida que Red Dead Redemption 2 no es solo un juego de pegar tiros. Aquí, la cosa va también de exploración y supervivencia, disciplinas ambas que se le dan muy bien a ese forajido (Jason Robards) que acaba convertido en todo un Robinson Crusoe del Far West tras ser traicionado por sus compañeros.

‘Le llamaban Trinidad’ (E. B. Clucher, 1970)

Sí: es ella, la película que convirtió a Terence Hill y Bud Spencer en el dúo cómico más famoso de la Europa de los 70. ¿Por qué la incluimos aquí? Pues en homenaje a esos días en los que a uno se la soplan el roleplay, las misiones y el desarrollo del personaje, y se dedica a vagar por ahí sin más intención que pasárselo bien, hacer el cabra y echar unas risas frente a la consola.

‘Sin perdón’ (C. Eastwood, 1992)

Red Dead Redemption 2 salió al mercado hace muy poco tiempo, pero te aseguramos que este momento llegará: tras echarle horas, días, semanas, meses a tu partida, te sentirás cansado y dudarás sobre si merece la pena seguir siendo ese maldito bastardo con revólver. Pero un buen día te picará el gusanillo, pensarás en esa sidequest que no llegaste a terminar… y tus enemigos recordarás por qué fuiste temido en todo el Oeste.

‘El bueno, el feo y el malo’ (S. Leone, 1966)

¿Pensabas que esto iba a terminar así? Ni lo sueñes, forastero: esta lista no estaría completa sin recordar el spaghetti western definitivo, conclusión monumental de la ‘Trilogía del Dólar’ y cumbre del séptimo arte. En esta vida, amigo o amiga, hay dos tipos de personas: los que vibran de placer durante los 180 minutos de esta película desde sus créditos iniciales hasta el Ecstasy of Gold y el duelo final de Eastwood, Van Cleef y Elli Wallach… y los que no saben lo que vale un peine. ¿A cuál perteneces tú?