10 motivos para celebrar ‘Kramer contra Kramer’, la película de divorcios definitiva

Pocos esperaban en su día que un absorbente drama americano sobre la disolución de la unidad familiar y los vínculos entre padre e hijo pudiera convertirse en la película del año. Pero lo cierto es que Kramer contra Kramer (1979) se metió al público en el bolsillo con la historia de un ejecutivo de publicidad que se ve obligado a hacerse cargo por primera vez de su hijo, tras ser abandonado por su mujer.

Por eso os dejamos con diez curiosidades sobre la película de Robert Benton por las que, 40 años después de su estreno, merece la pena seguir reivindicándola.

Por ÁLEX ANDER

El trabajo del actor que da vida al pequeño Billy (Justin Henry) se convirtió en una de las sensaciones de la película. Sobre todo, teniendo en cuenta que Henry tenía apenas siete años cuando la rodó, y no contaba con experiencia previa como actor, aunque eso no le impidió ser nominado a un Oscar por ese papel.

“Es un muy buen actor. Se sostuvo sobre esos otros actores. Él es lo que te hace olvidar que estás viendo una película”, llegó a expresar sobre él su director.

Por poner un ejemplo, la famosa escena del helado –en la que Billy reta a su padre (Dustin Hoffman) saltándose la cena y comiéndose directamente un helado– fue algo totalmente improvisado por ambos actores. Pero al director le gustó tanto el resultado que decidió incluirla en el montaje final.

Hubo cierta tensión entre los dos actores protagonistas (Meryl Streep y Dustin Hoffman), sobre todo al principio del rodaje.

De hecho, una joven Streep tuvo que aguantar las curiosas técnicas empleadas por Hoffman en el set. Según cuenta el biógrafo de la actriz –el periodista Michael Schulman–, Hoffman le dio una bofetada en la mejilla a Streep y se burló en varias ocasiones de la reciente muerte de su pareja, el también actor John Cazale, con el fin de alterarla.

Después de aquella situación, eso sí, Meryl Streep decidió que no volvería a trabajar con Dustin Hoffman jamás.

El director de fotografía fue Néstor Almendros, conocido por su trabajo en Días del cielo (1978) y ser uno de los mejores responsables de fotografía de la historia del cine, aunque en España solo llegó a trabajar en una ocasión, Cambio de sexo (1977).

Para las tomas de la película de Benton, el barcelonés, enemigo del empleo de luz artificial en exteriores, optó por usar en los interiores luz cenital y en los exteriores la luz natural disponible.

La película es una adaptación de una novela de Avery Corman. Y, aunque muchos lo desconocen, se estrenó tan solo dos años después de que el libro en el que se basó se publicara.

“Es una novela diferente a la película. Hice un cambio central que fue hacer a Joanna compasiva. Ella es más indolente en el libro. Creo que Avery Corman sintió que se trataba de una novela antifeminista”, confesó en su día Benton.

Mucha gente vio Kramer contra Kramer como una especie de secuela de El graduado (1967).

De hecho, el equipo llegó a contemplar la posibilidad de incluir en ella un cameo de Katharine Ross como Elaine Robinson, su papel en la película de Mike Nichols.

En un principio, el papel de Ted Kramer fue ofrecido por los productores a Al Pacino.

Por su parte, Streep iba a interpretar en un principio al ligue de Ted, que finalmente fue a parar a manos de JoBeth Williams. Pero cuando Kate Jackson –la primera opción que se barajó– se vio obligada a rechazar el papel protagonista (por motivos contractuales), se le ofreció el rol a la de Nueva Jersey.

La película se convirtió en la más taquillera de 1979, por delante de la archiconocida Apocalypse Now con Martin Sheen y Marlon Brando.

Además, arrasó en la temporada de premios, logrando hacerse con cinco premios Oscar (mejor película, dirección, guion adaptado, actor protagonista y actriz de reparto) y cuatro Globos de Oro.

Meryl Streep se llevó el Oscar a mejor actriz de reparto en la gala de 1979 y protagonizó la anécdota de esa noche. Se dejó olvidada durante varias horas la estatuilla dorada en el baño del teatro. Por suerte para ella, alguien acabó encontrando el premio y se lo devolvió a su dueña.

Dustin Hoffman no se limitó a brindar una buenísima interpretación, sino que también hizo sus pinitos como guionista.

El californiano, que en el momento del rodaje pasaba por una complicada situación personal y se divorció de su primera esposa poco después de terminar la película, contribuyó con numerosos momentos personales y líneas de diálogo.

Tanto fue así, que el director y guionista Robert Benton le ofreció aparecer en los créditos de guion de la cinta, aunque el actor rechazó la oferta.

La cinta regaló al espectador varios momentos improvisados de bastante calidad. En la escena del restaurante, por ejemplo, Hoffman decidió lanzar en un momento dado su copa de vino contra la pared.

La única persona a la que había avisado de su intención fue el cámara; más que nada, para asegurarse de que el momento no quedase luego fuera de plano.

La reacción de sorpresa de Streep fue real, pero la actriz logró mantenerse en el personaje el tiempo suficiente como para que a Benton le diera tiempo a gritar “¡corten!”.

Después, eso sí, mostró su enfado pegándole un grito a Hoffman por haberla asustado tanto.

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