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10 curiosidades que quizás no sabías de John Travolta

Aunque en su carrera se alternen los taquillazos con los fracasos, John Travolta sigue siendo considerado uno de los actores más legendarios del cine. Una especie de icono de la cultura pop. El estadounidense, que ya no luce su característico tupé —después de optar hace poco por raparse la cabeza, siguiendo el consejo de su amigo Pitbull—,  cumple 65 años y en CINEMANÍA hemos querido contar diez curiosidades que (posiblemente) no sabías acerca del carismático actor.

Por Álex Ander. 

Artista desde pipiolo

Su madre Helen, actriz y profesora de interpretación, le inculcó desde niño el amor por el arte y, siendo un pipiolo, le apuntó a una escuela de teatro en Nueva York, donde Travolta estudió canto, interpretación y baile. Pero, además, le consiguió, a los doce años, un papel en la obra de Frank D. Gilroy Who’ll Save the Plowboy? —su primer contacto serio con el mundo del teatro—.

Dejó los estudios a los 16

A los 16 años, sus padres le dejaron abandonar sus estudios en el Dwight Morrow High School y marcharse a Nueva York para dedicarse profesionalmente a la interpretación. Allí, consiguió pronto trabajo en una compañía de teatro profesional y haciendo anuncios publicitarios hasta que, en 1974, se marchó a Los Ángeles para probar suerte en el mundo del cine y la televisión —y rápidamente empezó a presentarse a audiciones—.

Entrenó duramente para convertirse en el rey de la pista

El actor se empleó a fondo para meterse en la piel del Tony Manero de Fiebre del sábado noche (1977) —el papel que le convirtió en sex symbol mundial y le valió su primera nominación al Oscar a mejor actor—. Durante meses, Travolta cuidó su alimentación, corrió más de tres kilómetros al día y bailó durante tres horas diarias para ponerse en forma para la película. No en vano, consiguió perder alrededor de nueve kilos.

Del éxito al encasillamiento

El Danny Zuko que interpretó en Grease (1978) —una parodia del cine adolescente de los años cincuenta y sesenta, en la que Travolta se harta de cantar y bailar— se convirtió en una especie de icono cultural. Sin embargo, la carrera de Travolta vivió un declive tras esa película, y el de Nueva Jersey no volvió a remontar el vuelo hasta que Tarantino le convenció para que protagonizase Pulp Fiction (1994) —por cierto, su papel de asesino a sueldo le valió su segunda candidatura a un Oscar—.

Eso sí, tardaría treinta años en volver a aceptar protagonizar un musical (Hairspray, 2007) —antes de eso, le habían ofrecido protagonizar A Chorus Line (1985), Chicago (2002) y El fantasma de la ópera (2004), pero lo rechazó—.

Richard Gere y las sobras

Hay quien piensa que, prácticamente, Richard Gere le debe su carrera como actor a Travolta. Este último rechazó varias ofertas de los productores de Chicago para interpretar el papel de Billy Flynn —papel que Richard Gere sí aceptó y por el que ganó un Globo de Oro—. Pero, además, también rechazó en su día, por un motivo u otro, protagonizar cintas como el dramón Días del cielo (1978), la romántica Oficial y caballero (1982) o el thriller American Gigoló (1980) —largometrajes cuyo reparto acabaría encabezando Gere—.

Cienciólogo acérrimo

Aunque fue criado en la fe católica, Travolta se asoció a la Cienciología hace más de 40 años, después de andar de bajón y mantener una conversación con la actriz Joan Prather en el set de la cinta de terror La lluvia del Diablo (1975), en México. Al volver a Los Ángeles, el actor se apuntó a un curso y descubrió que esta doctrina religiosa “usaba todo lo que siempre había sabido que era verdad y proveía de soluciones realmente viables”.

Salió con una mujer 18 años mayor que él

Travolta tenía veintidós años cuando, durante el rodaje de El chico de la burbuja de plástico (1976), se enamoró de su compañera de rodaje —su madre en la peli— Diana Hyland, que en ese momento tenía 40 años—18 más que el actor— y estaba gravemente enferma —algo que él desconocía entonces—. Los actores salieron juntos durante unos meses, hasta que ella falleció de cáncer de pecho —y en brazos del estadounidense— en marzo de 1977.

El palo más duro de su vida

El actor —que desde 1991 está casado con Kelly Preston— se volvió a aferrar a la fe para superar la muerte de su hijo adolescente (y autista) Jett, que falleció en 2009 a causa de un ataque epiléptico que sufrió mientras se encontraba de vacaciones con su familia en la residencia que los Travolta tienen en Bahamas.

Volando va

A Travolta le apasiona volar desde niño —siempre fue su verdadera vocación, pero cuenta que se le daba muy mal estudiar—. Aun así, ha llegado a convertirse en un piloto privado con certificado —en 2002 llegó a graduarse como piloto aéreo de la compañía australiana Qantas— y tiene cinco jets privados, incluido un Boeing 707.

Es más, su mansión de Florida tiene un centro de control privado y una casa para que los pilotos puedan pernoctar. “Diseñamos la casa para los jets y para tener a nuestro acceso el mundo en cualquier momento, y lo logramos”, confesó en su día.

Un baile real

El actor protagonizó un curioso encuentro con Diana de Gales, con la que bailó durante quince minutos —a petición de Lady Di— en una cena de gala que tuvo lugar en un evento benéfico organizado por Ronald Reagan y su esposa en la Casa Blanca en 1985—. “Había algo realmente encantador y femenino en ella, y sentí que la había devuelto a su infancia, cuando ella probablemente había visto Grease, y en ese momento yo era su príncipe azul”, contó el actor sobre aquella experiencia real.