CRÍTICA

Yo, Tonya

7

Por
04 de enero de 2018

Hemos pasado de los falsos hechos reales invocados por los Coen en Fargo a reclamar que las películas indiquen de alguna manera que lo que cuentan no nace de la exageración, sino de la ventaja que siempre le lleva la realidad a la ficción. De ahí la necesidad de los letreros en Dolor y dinero asegurando la veracidad de lo contado, o el material de archivo que cierra Yo, Tonya; menos destinado a resaltar las virtudes de caracterización de su reparto –intachable– que a aportar pruebas documentales de que la historia de la patinadora Tonya Harding fue así de demencial.

El avispado Craig Gillespie (Lars y una chica de verdad) sigue paso por paso la receta scorsesiana para el retrato dinámico de gente poco estimable: gramática visual enérgica, secuencias desbordantes cosidas con temazos musicales, ruptura de la cuarta pared, arrebatos de histerismo actoral… Tanto se aplica, que, como la pletórica Margot Robbie esforzándose por sonreír mientras gira en el aire, da varias vueltas y acaba pareciéndose más al desbarre de David O. Russell. Hay muchas decisiones atrevidas (¡el tratamiento de la violencia física y verbal!) que llevan al filme a bordear el desastre, pero siempre cae clavando las cuchillas sobre el hielo.

Una increíble historia real, una actriz de moda con papel oscarizable y mucha energía audiovisual: otro triple axel con éxito para Tonya Harding.

SINOPSIS:

Tonya Harding era una de las grandes promesas del patinaje artístico de gran nivel en EE UU. Solo la segunda en la historia en conseguir el difícil salto llamado triple axel. Podría haber llegado mucho más lejos, pero su vida privada y los prejuicios de la sociedad americana del momento se interpusieron en su carrera.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: , ,

DIRECTOR:

REPARTO: , ,

GUIÓN:

PAIS: EE UU

DURACIÓN: 120 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: EOne Films

ESTRENO: 23 de Febrero de 2018