CRÍTICA

Yo la busco

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Por
25 de junio de 2018

La sutileza es uno de los mayores riesgos a la hora de hacer cine. A fuerza de evitar subrayados innecesarios puede que la trama resulte inintelegible. De ahí el mérito de la Universidad Pompeu Fabra, que sigue estrenando óperas primas tan dignas como poco previsibles. Tal era el caso de Las amigas de Àgata y Júlia Ist, filmes sobre angustias concretas y femeninas, y vuelve a serlo en Yo la busco, primera película de Sara Gutiérrez Galve.

El filme arranca naturalista, casi documental, mostrándonos una pareja que comparte ducha, lasaña y resaca. He ahí la primera sorpresa, cuando descubrimos que los protagonistas no son más que compañeros de piso y que están a punto de dejar de serlo. La inminente marcha de Emma (Laia Vidal) lleva a Max (Dani Casellas, ambos resultan tan creíbles que es fácil pensar que no están actuando) a sumergirse en la noche barcelonesa para evadirse de una decisión que tal vez no quiera tomar. Como Alicia en el País de las Maravillas, Max cae por su propia madriguera existencial. ¿No quiere que Emma se vaya porque prefiere que sus amigos no crezcan o porque, directamente, la quiere a ella? La directora plantea estas preguntas sin buscar respuestas, perdiendo a su personaje en subtramas que quizás podrían haber tenido más impacto sobre la principal, pero deplegando un universo visual propio, fascinante y absolutamente sutil.

No es Max Estrella, pero viene con el sello de sutileza de la Pompeu Fabra.

SINOPSIS:

Max ronda la treintena y vive con Emma. Una noticia inesperada genera una brecha entre ellos y provoca dudas en Max que le obligarán a salir a la calle a medianoche. 'Yo la busco' es el retrato de una amistad, su ruptura y el extraño y transformador paseo por la noche barcelonesa.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: ,

GUIÓN:

PAIS: España

DURACIÓN: 85 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Nanouk Films

ESTRENO: 06 de Julio de 2018