CRÍTICA

Weekend

7

Por
01 de marzo de 2013

La homosexualidad ha sufrido un proceso de normalización en el cine comercial con títulos clave como Philadelphia, Brokeback Mountain o, más recientemente, Los chicos están bien. Pero todavía sigue habiendo un cine de bajo coste hecho por, sobre y para gays que no suele salir de circuitos contraculturales. Weekend, segundo trabajo del británico Andrew Haigh, podría estar en este grupo, pero alberga una serie de variaciones y rupturas que la hacen destacar.

En una de las íntimas conversaciones a dos que van construyendo el relato, uno de los amantes pasajeros explica por qué su último proyecto artístico –unas grabaciones postcoitales en las que varios chicos expresan sus sentimientos– va a ser un fracaso: “Los gays vendrán porque quieren ver una polla. Y los heteros no vendrán porque no tiene nada que ver con su mundo”. En esta huella autoral –la única de un filme de una inmediatez casi documental y un logrado realismo sucio– podemos encontrar la declaración de intenciones de un cineasta dispuesto a romper las expectativas de unos y otros.

Al contrario que Julio Medem, que rodeó a sus lesbianas en Roma de una asfixiante parafernalia, a Haigh le basta la mirada de sus actores para extraer estallidos de verdad y gran cine de este romance de fin de semana envuelto en rayas y corridas. Con uno de los finales más lacerantes y románticos jamás vistos, Weekend es la película que demostrará a los gays que no todo es ver a modelos copulando y a los heteros que el reino de los sentimientos es universal. 

 

VEREDICTO:  Chico conoce a chico en clave de cinéma vérité.

SINOPSIS:

Russel y Glen se conocen en una discoteca, ligan y pasan juntos todo un fin de semana de fiestas, borracheras, sexo y confesiones.

Weekend

Romántica / GB / 2012 / Dir: Andrew Haigh / Reparto: Tom Cullen, Chris New, Jonathan Race, Laura Freeman, Jonathan Wright, Loreto Murray, Sarah Churm / Guión: Andrew Haigh

ESTRENO: 01 de Marzo de 2013

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