CRÍTICA

Viaje a Italia

8

Por
01 de octubre de 2016

Y, mientras la vida pasa, Winterbottom sigue rodando películas que aquí se estrenan tarde, mal o nunca. De su desconcertante vena estajanovista, que oscila de la genialidad a la vergüenza ajena, destaca (mezcla traviesa de sus extremos) el proyecto The Trip, serie y largometraje al tiempo, una deriva de su Tristram Shandy para seguir desenmascarando la maravillosa imposibilidad de trasladar a la pantalla ciertas obras, en este caso la tontuna que recarga muchos suplementos y guías de viajes lúdico-gastronómicos de la modernidad. En su secuela transalpina (llega con dos años de retraso), menos preocupada en su planteamiento por urdir una trama que en los barros de los Midlands, es el paisaje el que (al estilo de su Génova) impone una melancolía dramática que determina el oscuro periplo vital de los personajes, y que se non è vero, è ben trovato, remite a los Turistas de Ben Wheatley, pero en hoteles de cinco estrellas. Lo que empieza como disfrutable sobredosis para devotos de Coogan (y ya también de Rob Brydon) con dos actores que no paran de reírse de sí mismos mientras tararean a Alanis Morissette e imitan a Michael Caine en un Mini (esto también es Un trabajo en Italia) acaba llevando el posthumor a una gloriosa vena depresiva. “Por fin podemos ser nosotros mismos”, dejan caer entre pedanterías de Lord Byron, intentando ocultar su búsqueda de un amor correspondido. No importa que quieran ser (adictivamente) odiosos. Les querremos siempre.

“No hace falta ir a Sicilia para hacer imitaciones”. Pero allí lucen más.

SINOPSIS:

Dos hombres, seis comidas en seis lugares diferentes en un viaje por carretera por Italia. Liguria, Toscana, Roma, Amalfi y terminando en Capri.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO: ,

DIRECTOR:

REPARTO:

GUIÓN:

PAIS: Reino Unido

DURACIÓN: 100 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Filmburó

ESTRENO: 07 de Octubre de 2016