CRÍTICA

Una pastelería en Notting Hill

5

Por
25 de septiembre de 2020

Dulce, pero no empalagosa. Al contrario, a Una pastelería en Notting Hill le falta azúcar que ligue bien todas las ideas de una comedia romántica llena de buenas intenciones. El título original, Love Sarah, es el nombre también de esa pastelería del colorista barrio londinense. Sarah es una pastelera prometedora que muere en los primeros cinco minutos de la película (aunque al segundo, con las ruedas de su bici a toda velocidad, ya lo sabemos) de camino a la que sería su gran pastelería. Deja entonces una hija, una madre arrepentida de no haber hablado antes y a una amiga y socia con un proyecto arruinado antes de abrir. Las tres, más un misterioso pastelero (ex de Sarah), deciden unirse y honrar su memoria y sus dulces. En el horno de esa pastelería y en su salón encantador intentan cerrar cuentas pendientes, enmendar errores y, de paso, celebrar la multiculturalidad de la ciudad (toma esa, Brexit). Solo que haciéndolo parece que se olvidan de por quién lo hacían, Sarah.

Al final, la mujer que da nombre a la pastelería es un macguffin o una excusa para colocar personajes encantadoras cuyos actores los hacen mejores. Es el caso, sobre todo, de Celia Imrie interpretando a la desamparada madre, antigua estrella del trapecio, en una unión brillante con Bill Paterson, un genial crossover paternal de dos de las mejores series recientes: la madre de Better Things y el padre de Fleabag, grandes.

Una comedia romántica, dulce, pero nada empalagosa.

SINOPSIS:

La joven Clarissa cumple el sueño de su madre recién fallecida de abrir una pastelería en Notting Hill junto a su mejor amiga y a su excéntrica abuela. El dolor, las deudas y el amor se colarán en un local repleto de coloridos pasteles, esperanza y muchos recuerdos.

FICHA TÉCNICA

GÉNERO:

DIRECTOR:

REPARTO: , , , ,

GUIÓN:

PAIS: Reino Unido

DURACIÓN: 98 min.

EDAD RECOMENDADA:

DISTRIBUIDORA: Filmax

ESTRENO: 25 de Septiembre de 2020